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Eneagrama

¿Cómo saber mi eneagrama?

Por la redacción de Personaramic6 min de lectura
Ilustración minimalista de una persona reflexionando frente a un espejo

Saber el propio eneatipo consiste, dentro de este modelo, en identificar cuál de nueve motivaciones de fondo explica mejor la forma habitual de reaccionar de una persona. El eneagrama no clasifica por lo que haces, sino por el porqué: dos personas pueden comportarse igual por motivos muy distintos.

Eso complica el proceso. No hay un análisis de sangre ni una prueba objetiva del eneatipo: hay cuestionarios, descripciones y autoobservación, y conviene saber qué puede dar cada uno.

Primer paso: un cuestionario como hipótesis

La vía más común es un cuestionario. Los más conocidos son el RHETI de Riso y Hudson (144 pares de frases de elección forzada, unos 40 minutos), el iEQ9 (un test en línea adaptativo de pago, de unos 30 minutos, que informa también de alas y subtipos) y el test de eneagrama de este sitio, gratuito, con una versión completa de 144 preguntas y otra rápida de 10. Los comparamos en detalle en cuál es el mejor test de eneagrama.

Conviene leer el resultado como lo que es: la hipótesis más probable según tus respuestas. En nuestro test, cada pregunta ofrece tres reacciones y cada una suma a un solo eneatipo; en la versión completa, cada tipo aparece en 48 respuestas posibles. El resultado muestra el tipo con más puntos y tu cercanía al resto, y ese “resto” es tan informativo como el primero.

Si quieres acotar antes, el test de centro dominante reduce las opciones de nueve a tres.

Qué dice la investigación sobre esos cuestionarios

La revisión sistemática más completa hasta hoy, la de Hook y colaboradores (2021) en el Journal of Clinical Psychology, analizó 104 muestras independientes. Sus conclusiones, resumidas:

  • La evidencia de fiabilidad y validez de los cuestionarios de eneagrama es mixta.
  • Las escalas de los tipos se relacionan con el Big Five de forma coherente con la teoría.
  • Los análisis factoriales suelen encontrar menos de nueve factores, y ningún estudio ha obtenido los nueve tipos agrupando a las personas de forma estadística.
  • Varios estudios encontraron que el eneagrama resultaba útil para el crecimiento personal o espiritual de quienes lo usaban.

Un estudio anterior sobre el RHETI con 287 participantes (Newgent y colaboradores, 2004) encontró una consistencia interna aceptable y un apoyo solo parcial a su validez de constructo. En la práctica, esto significa que dos cuestionarios distintos pueden darte tipos diferentes, y que ninguno de los dos se equivoca de forma “medible”: el modelo no tiene un patrón de oro con el que comparar. Lo explicamos con más detalle en qué es una prueba psicométrica.

Segundo paso: buscar el motivo, no la conducta

Con dos o tres candidatos sobre la mesa, la tradición del eneagrama propone leer las descripciones completas y preguntarse por qué se hace lo que se hace. Ayuda pensar en una situación concreta reciente, por ejemplo un enfado, y en qué lo encendió: una injusticia, sentirse ignorado, perder el control, sentirse incompetente.

La literatura del modelo señala varias parejas que se confunden con frecuencia porque se parecen por fuera:

  • El 1 y el 6. Los dos son responsables y cumplidores. Según el modelo, el 1 sigue un criterio interno de lo correcto y le irrita lo que está mal hecho; el 6 busca seguridad y apoyo, y su duda nace de la incertidumbre más que del deber.
  • El 2 y el 9. Los dos se acomodan a los demás. El 2 lo hace para sentirse querido y necesario; el 9, para mantener la calma y evitar el conflicto, aunque no espere nada a cambio.
  • El 3 y el 7. Los dos son activos y optimistas. El 3 se mueve hacia una meta y cuida la imagen de éxito; el 7 busca opciones y experiencias, y lo que evita es el aburrimiento o el malestar.
  • El 4 y el 5. Los dos pueden retirarse. El 4 se retira hacia sus emociones y su sentido de identidad; el 5 se retira para proteger su energía y su espacio, y piensa más de lo que siente.

Un indicador que la tradición suele mencionar es una sensación de incomodidad al reconocer en una descripción los propios mecanismos de evasión. Es una observación del modelo, no un criterio diagnóstico.

Los tres centros, para acotar

El modelo agrupa los nueve tipos en tres centros, cada uno asociado a una emoción de base. Sirve para reducir las opciones de nueve perfiles a tres:

  • Centro instintivo o visceral (8, 9 y 1): el tema de fondo es la ira y la autonomía. El 8 la expresa, el 9 la adormece y el 1 la contiene.
  • Centro emocional (2, 3 y 4): el tema de fondo es la imagen y la vergüenza. Cada tipo busca valor de una forma: siendo necesario, teniendo éxito o siendo único.
  • Centro mental (5, 6 y 7): el tema de fondo es el miedo y la seguridad. El 5 se apoya en el conocimiento, el 6 en alianzas y normas y el 7 en las opciones abiertas.

Tercer paso: alas, flechas y subtipos

Una vez elegido un tipo, el modelo añade matices que ayudan a confirmarlo o descartarlo:

  • Las alas: los dos números vecinos en el círculo. Una persona de tipo 9 puede inclinarse hacia el 8 (más firme) o hacia el 1 (más ordenada).
  • Las flechas: las líneas internas del símbolo. Según Riso y Hudson, cada tipo adopta rasgos de otro al crecer y de otro bajo estrés; el 3, por ejemplo, se movería hacia el 6 y hacia el 9, respectivamente.
  • Los subtipos instintivos: el modelo de Ichazo y Naranjo distingue tres instintos (autoconservación, social y sexual o uno a uno) que dan 27 variantes. Un 6 de autoconservación y un 6 sexual pueden parecer casi opuestos: el primero más cauto y el segundo desafiante, lo que algunos autores llaman el 6 “contrafóbico”.

Si la descripción del tipo encaja pero no las flechas o el subtipo, es una buena razón para releer el segundo candidato.

Lo que este proceso puede dar, y lo que no

Al final del proceso no hay una verdad comprobada, sino un lenguaje para pensar sobre uno mismo que mucha gente encuentra útil. El eneagrama no forma parte de la psicología académica mayoritaria ni de los manuales diagnósticos, y su resultado no sirve para decisiones clínicas, laborales o legales.

Nuestro test de eneagrama es una forma orientativa de empezar: tu resultado puede contrastarse con las descripciones y con tus propias reacciones, sin que sustituya una evaluación psicológica profesional.

Fuentes

  • Hook, J. N., Hall, T. W., Davis, D. E., Van Tongeren, D. R., y Conner, M. (2021). The Enneagram: A systematic review of the literature and directions for future research. Journal of Clinical Psychology, 77(4), 865-883. doi:10.1002/jclp.23097
  • Naranjo, C. (1994). Character and Neurosis: An Integrative View. Gateways/IDHHB. (Ed. esp.: Carácter y neurosis: una visión integradora, La Llave.)
  • Newgent, R. A., Parr, P. E., Newman, I., y Higgins, K. K. (2004). The Riso-Hudson Enneagram Type Indicator: Estimates of reliability and validity. Measurement and Evaluation in Counseling and Development, 36(4), 226-237.
  • Riso, D. R., y Hudson, R. (1999). The Wisdom of the Enneagram. Bantam.

¿Quieres saber más sobre ti?

Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.

Preguntas frecuentes

¿Basta con hacer un test para saber mi eneagrama?

Un test da una primera hipótesis, no una respuesta cerrada. La propia tradición del eneagrama propone contrastarla leyendo las descripciones de los tipos más votados y fijándose en el motivo de fondo de las propias reacciones. Además, la investigación muestra que los cuestionarios de eneagrama tienen una fiabilidad desigual, así que es normal que el resultado cambie entre un test y otro.

¿Qué hago si el resultado del test no encaja conmigo?

Lo habitual es leer con calma el segundo y el tercer tipo con mayor puntuación. Hay parejas que se confunden a menudo porque se parecen por fuera y se distinguen por el motivo (el 1 y el 6, el 2 y el 9, el 3 y el 7, el 4 y el 5), y el tipo que mejor explica el porqué de lo que haces suele ser el que más resuena.

¿Qué diferencia hay entre la flecha de integración y la de desintegración?

Son dos ideas del modelo, no hallazgos empíricos. La flecha de integración señala el eneatipo cuyos rasgos más sanos aparecerían en etapas de crecimiento; la de desintegración, el eneatipo cuyos rasgos menos sanos aparecerían bajo estrés. Por ejemplo, Riso y Hudson describen que el tipo 3 se desplaza hacia el 6 al crecer y hacia el 9 bajo estrés.

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