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Apego

Apego desorganizado: entre el deseo de cercanía y la desconfianza

Por la redacción de Personaramic6 min de lectura
Ilustración minimalista con las palabras APEGO DESORGANIZADO en una insignia geométrica

Apego desorganizado: dos impulsos que tiran en direcciones opuestas

El término apego desorganizado nace en la investigación con bebés: describe a los niños que, ante su figura de cuidado, no logran organizar ninguna estrategia coherente. En adultos, su equivalente aproximado en los cuestionarios es el estilo temeroso-evitativo de Kim Bartholomew (1991), que combina una ansiedad alta ante el posible abandono, la misma que define al apego ansioso, con una evitación igualmente alta ante la cercanía, la que caracteriza al apego evitativo. En este artículo, como en nuestro test, se usa “desorganizado” para ese perfil adulto.

El resultado es un patrón menos predecible que los otros tres: la persona puede buscar intimidad activamente y, poco después, sentir la necesidad de protegerse de esa misma intimidad.

No es contradicción por capricho: es la coexistencia real de dos sistemas de alarma que no han terminado de organizarse entre sí.

De dónde viene: cuando la figura de cuidado da miedo y consuelo a la vez

Mary Ainsworth solo había descrito tres estilos en su investigación original; fueron Mary Main y Judith Solomon quienes, en 1986, identificaron un cuarto grupo de bebés que no encajaba en ninguno de ellos.

En la «situación extraña», estos niños mostraban conductas de acercamiento contradictorias (acercarse a su madre mirando hacia otro lado, por ejemplo), confusión o aprensión ante su regreso, y a veces se quedaban paralizados unos segundos, como si no supieran qué estrategia usar.

Este patrón suele asociarse a entornos donde la propia figura de cuidado fue, a la vez, fuente de miedo y de consuelo: negligencia severa, maltrato o experiencias traumáticas no resueltas por parte de quien debía proteger al niño.

Se genera así una paradoja que Main describió con claridad: la figura a la que el niño necesitaría acercarse para calmar su miedo es la misma que lo provoca.

No hay estrategia que funcione de forma fiable, así que el sistema de apego, en vez de organizarse en torno a una, queda fragmentado entre varias.

Qué pasa con los años: de la desorganización al control

El patrón no se queda congelado en la forma que tenía en la cuna. Main y Cassidy (1988) volvieron a observar a niños de seis años en reencuentros con sus padres y vieron que muchos de los que habían sido clasificados como desorganizados de bebés se habían vuelto controladores. Lo hacían de dos maneras:

  • Controlador-punitivo: el niño dirige la relación con hostilidad, órdenes o desaires hacia el adulto.
  • Controlador-cuidador: el niño se ocupa de animar, proteger o tranquilizar al adulto, en una inversión de papeles.

Ambas son formas de imponer algo de previsibilidad en un vínculo que no la ofrecía. En adultos no hay una tipología equivalente consolidada, pero ecos de las dos estrategias aparecen en la descripción clínica del patrón: tomar el mando del vínculo antes de que el otro pueda herir, o volcarse en cuidar como forma indirecta de sentirse a salvo.

En la investigación con adultos, el correlato más estudiado es la categoría “no resuelto” de la Entrevista de Apego Adulto. Se asigna cuando, al hablar de pérdidas o experiencias traumáticas, el relato muestra lapsos llamativos en el razonamiento o en el discurso, y Main y Hesse (1990) la relacionaron con la desorganización en los hijos.

Cómo se manifiesta en las relaciones

  • Vaivén entre acercarse y alejarse: momentos de mucha búsqueda de cercanía seguidos, casi sin transición, de la necesidad de poner distancia.
  • Dificultad para confiar, incluso deseando hacerlo: la confianza se percibe como necesaria y arriesgada al mismo tiempo.
  • Reacciones que pueden parecer desproporcionadas: ante el estrés relacional, es fácil pasar de la búsqueda de reafirmación al cierre emocional en poco tiempo.
  • Recuerdos difíciles de poner en palabras: como refleja la categoría “no resuelto” descrita arriba, al hablar de ciertas experiencias el relato puede volverse fragmentado o confuso, como si el malestar estuviera guardado más como sensación que como historia ordenada.

Si te reconoces en ese vaivén, nuestro test de apego desorganizado ayuda a precisar hasta qué punto se manifiesta en ti.

Satisfacción y compatibilidad en la pareja

Los estudios sobre satisfacción de pareja suelen asociar este patrón con niveles más bajos: al desactivar las propias necesidades de apego en momentos de malestar, la persona no permite que su pareja se convierta en una fuente real de consuelo, aunque en el fondo lo desee.

Esto no significa que las relaciones estables sean imposibles, sino que suelen requerir más trabajo consciente, y a menudo apoyo profesional, para romper el ciclo de acercamiento y alejamiento antes de que se convierta en el patrón por defecto de la pareja.

Qué plantea la investigación sobre este patrón

La literatura clínica asocia distintos factores con una mayor estabilidad en este patrón, aunque, dadas sus raíces a menudo más complejas, suele señalarse el acompañamiento profesional como el marco más indicado para trabajarlo:

  1. Reconocer el vaivén mientras ocurre, no solo después: notar el cambio entre el impulso de acercarse y el de alejarse puede ser un primer paso hacia la autorregulación.
  2. El papel de las relaciones estables y predecibles: la investigación relaciona los vínculos consistentes, que no reproducen la incertidumbre original, con una evolución más favorable del patrón.
  3. Estructura en lo cotidiano: una sensación de control sobre aspectos pequeños de la propia vida puede contrarrestar en parte la imprevisibilidad interna del patrón.

Este artículo es divulgativo y no sustituye una evaluación profesional. Dado que este estilo suele tener raíces más complejas, a menudo ligadas a experiencias tempranas difíciles, un proceso terapéutico con un profesional de la salud mental colegiado suele ofrecer herramientas que van más allá del autoconocimiento.

Cómo se vive una conversación difícil desde este patrón, en comparación con los otros tres estilos, se desarrolla en nuestro artículo sobre comunicación según el estilo de apego.

Fuentes

  • Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. y Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Lawrence Erlbaum.
  • Bartholomew, K. y Horowitz, L. M. (1991). Attachment styles among young adults: A test of a four-category model. Journal of Personality and Social Psychology, 61(2), 226-244.
  • Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment. Basic Books.
  • Main, M. y Cassidy, J. (1988). Categories of response to reunion with the parent at age 6: Predictable from infant attachment classifications and stable over a 1-month period. Developmental Psychology, 24(3), 415-426.
  • Main, M. y Solomon, J. (1986). Discovery of an insecure-disorganized/disoriented attachment pattern. En T. B. Brazelton y M. W. Yogman (Eds.), Affective Development in Infancy. Ablex.
  • Main, M. y Hesse, E. (1990). Parents’ unresolved traumatic experiences are related to infant disorganized attachment status: Is frightened and/or frightening parental behavior the linking mechanism? En M. T. Greenberg, D. Cicchetti y E. M. Cummings (Eds.), Attachment in the Preschool Years. University of Chicago Press.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el apego desorganizado?

El estilo de vínculo en el que ansiedad y evitación son altas a la vez: se desea la cercanía, pero también se percibe como un riesgo, lo que genera un vaivén entre acercarse y alejarse.

¿Es el estilo de apego más difícil de gestionar?

Suele considerarse el más complejo, porque combina dos impulsos contradictorios (buscar y evitar la cercanía) en vez de uno solo, lo que puede generar confusión tanto propia como en la otra persona.

¿Se puede trabajar el apego desorganizado?

Sí, aunque suele beneficiarse especialmente de apoyo profesional, ya que a menudo está relacionado con experiencias tempranas más complejas que en los otros estilos.

¿Es lo mismo que el apego 'temeroso' del que hablan algunos estudios de adultos?

Están emparentados pero no son idénticos. 'Desorganizado' es la categoría infantil de Main y Solomon (1986), ligada a menudo a experiencias tempranas difíciles; 'temeroso' es su equivalente aproximado en los modelos de autoinforme para adultos, como el de Bartholomew, y no siempre implica la misma intensidad.

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