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DISC

¿De dónde vienen las palabras colérico, sanguíneo, flemático y melancólico?

Por la redacción de Personaramic6 min de lectura
Ilustración minimalista de cuatro gotas de color representando los cuatro humores clásicos

Las cuatro palabras que hoy usamos para describir un temperamento (colérico, sanguíneo, flemático, melancólico) vienen literalmente de los cuatro líquidos corporales con los que la medicina antigua explicaba la salud humana.

Su viaje hasta nuestro vocabulario tiene cuatro etapas: los médicos hipocráticos, que hablaron de humores; Galeno, que habló de temperamentos; Kant, que los convirtió en tipos de carácter, y Eysenck, que los tradujo a dimensiones medibles.

Hipócrates y la medicina de los cuatro humores

Hipócrates, considerado el padre de la medicina, vivió en el siglo V antes de Cristo y se distinguió por una idea concreta: la enfermedad no venía de causas sobrenaturales ni de un castigo de los dioses, sino de la propia naturaleza del cuerpo.

La formulación más clara de los cuatro humores está en el tratado hipocrático Sobre la naturaleza del hombre, escrito hacia el 400 a. C. y atribuido a menudo a Pólibo, yerno de Hipócrates. Según ese texto, el cuerpo contiene sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, y la salud depende del equilibrio entre ellas. Cuando el cuerpo vomitaba, tosía o sudaba, estaría intentando deshacerse del exceso de alguno de esos líquidos.

Cada humor se asociaba además con dos cualidades (caliente o frío, seco o húmedo), con una estación del año y con uno de los cuatro elementos de Empédocles: la sangre, con el aire y la primavera; la bilis amarilla, con el fuego y el verano; la bilis negra, con la tierra y el otoño; la flema, con el agua y el invierno. Era un sistema completo para ordenar el mundo, y el cuerpo era una parte de él.

En los textos hipocráticos, sin embargo, los humores explican sobre todo la salud y la enfermedad. La idea de que el humor predominante define el carácter de una persona llegó después.

Galeno: de los humores a los temperamentos

El paso decisivo lo dio Galeno de Pérgamo, médico griego del siglo II que trabajó en Roma. En su tratado Sobre los temperamentos habla de krasis, mezcla, que en latín se tradujo como temperamentum: la proporción en que se combinan las cualidades en cada cuerpo.

Galeno describió nueve temperamentos, no cuatro: uno equilibrado, cuatro con predominio de una cualidad y cuatro con predominio de dos. Y relacionó esas mezclas con disposiciones del ánimo: el exceso de bilis negra, por ejemplo, con la tristeza y el temor.

La versión de cuatro tipos que ha llegado hasta nosotros, cada uno con su humor dominante y su retrato psicológico, es una simplificación posterior. Se consolidó en la medicina de la Antigüedad tardía y de la Edad Media, que la transmitió durante más de mil años hasta convertirla en lenguaje común.

La etimología, palabra por palabra

Cada uno de los cuatro temperamentos conserva en su nombre el rastro del humor que lo originó:

  • Colérico, del griego kholé (bilis amarilla): en la clasificación clásica, una persona fogosa, enérgica e irritable, de reacciones rápidas e intensas.
  • Sanguíneo, del latín sanguis (sangre): una persona optimista, sociable y desenfadada, de trato ligero y contagioso.
  • Flemático, del griego phlegma (flema): una persona pausada y tranquila, con una calma que a otros temperamentos puede parecerles indiferencia.
  • Melancólico, del griego melaina kholé (bilis negra), el humor que la teoría antigua situaba en el bazo: una persona reflexiva, sensible y con tendencia a la tristeza.

Del mismo origen vienen expresiones que seguimos usando sin pensar en la anatomía: estar de buen o mal humor, tener sangre fría o la cólera como sinónimo de ira.

Kant: los temperamentos como tipos de carácter

En 1798, Immanuel Kant dedicó un capítulo de su Antropología en sentido pragmático a los cuatro temperamentos. Kant ya no creía que la sangre o la bilis explicaran nada; usaba los nombres como descripciones psicológicas.

Su aportación fue ordenarlos. Distinguió dos temperamentos del sentimiento, el sanguíneo y el melancólico, y dos de la actividad, el colérico y el flemático, y dentro de cada pareja uno se caracterizaba por la viveza y otro por la lentitud. Fue un primer intento de explicar los cuatro tipos a partir de pocas dimensiones de fondo, en lugar de tratarlos como cuatro casillas sin relación.

Eysenck: el puente con la psicología actual

La idea de las dimensiones la desarrolló a finales del siglo XIX Wilhelm Wundt, y la retomó en el siglo XX el psicólogo Hans Eysenck. Eysenck, que medía la personalidad con cuestionarios y análisis estadísticos, comprobó que los cuatro retratos clásicos encajaban en los cuadrantes que forman dos de sus dimensiones, extraversión y neuroticismo (o su contrario, la estabilidad emocional):

EstableInestable
ExtravertidoSanguíneoColérico
IntrovertidoFlemáticoMelancólico

Es una coincidencia con fundamento. Los médicos antiguos se equivocaron por completo en la causa, porque los humores no explican el carácter, pero habían observado bien a las personas: la sociabilidad y la reactividad emocional son, todavía hoy, dos de los ejes con más peso en la descripción de la personalidad, y ambos forman parte del modelo Big Five.

La supuesta tipología azteca

En su libro de divulgación Omgiven av idioter (2014; en español, Rodeados de idiotas), el consultor sueco Thomas Erikson afirma que los aztecas usaban una clasificación del temperamento basada en cuatro elementos (fuego, aire, tierra y agua), parecida a la griega, y que dejaron grabados que la representan.

Erikson no cita ninguna fuente para esa afirmación, y en la redacción no hemos encontrado documentación histórica que la respalde. La cosmología mexica sí organizaba el mundo en cuatro direcciones y narraba una sucesión de eras o soles, pero de ahí no se deduce una tipología de la personalidad. Lo prudente es tratarla como una anécdota sin verificar, no como un paralelismo histórico.

Del humor al color: la línea que llega hasta hoy

La idea de fondo, cuatro grandes formas de reaccionar ante el mundo, sobrevivió a la caída de la teoría médica que la originó y reapareció en 1928 en Emotions of Normal People, del psicólogo William Moulton Marston.

Antes, Marston había investigado un terreno muy distinto: como contamos en el artículo sobre el antecesor del detector de mentiras que también inventó, su primer trabajo relacionaba la presión sanguínea con la mentira.

Marston no partió de Hipócrates. Sus cuatro categorías, que llamó Dominance, Inducement, Submission y Compliance, salían de cruzar dos ejes: si una persona percibe su entorno como favorable o desfavorable, y si responde a él de forma activa, intentando cambiarlo, o pasiva, adaptándose. Pero la arquitectura, cuatro tipos nacidos del cruce de dos dimensiones, es la misma que Kant y Eysenck vieron en los temperamentos clásicos.

Hoy esa idea sobrevive, sin bilis ni flema, en el lenguaje de los colores que han popularizado los divulgadores del modelo DISC: rojo, amarillo, verde y azul. Si te preguntas cuál encaja más contigo, el test DISC de los 4 colores lo muestra en unos minutos.

Fuentes

  • Hipócrates (atribuido a Pólibo). (ca. 400 a. C.). Sobre la naturaleza del hombre. Corpus hipocrático.
  • Galeno. (s. II). Sobre los temperamentos (De temperamentis).
  • Kant, I. (1798). Antropología en sentido pragmático.
  • Eysenck, H. J. (1967). The Biological Basis of Personality. Charles C. Thomas.
  • Erikson, T. (2014). Omgiven av idioter. Hoi Förlag.
  • Marston, W. M. (1928). Emotions of Normal People. Kegan Paul, Trench, Trubner & Co.

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Preguntas frecuentes

¿La teoría de los cuatro humores tiene algo que ver con el modelo DISC actual?

Es un antecedente histórico, no su origen directo. El DISC nace en 1928 con Marston; la teoría de los humores es más de 2.000 años anterior, pero ambas comparten la idea de clasificar el temperamento humano en cuatro grandes grupos.

¿Se sigue usando la teoría de los cuatro humores en medicina?

No. Es un modelo histórico de la medicina antigua, hoy sin validez clínica. Sobrevive como vocabulario cotidiano (llamar a alguien 'flemático' o 'melancólico'), no como diagnóstico médico.

¿Los aztecas conocían la teoría griega de los humores?

No hubo contacto entre ambas culturas. El divulgador Thomas Erikson menciona una supuesta clasificación azteca del temperamento basada en cuatro elementos, pero no aporta fuentes, y en la redacción no hemos encontrado documentación histórica que la respalde. La cosmología mexica sí organizaba el mundo en cuatro direcciones y narraba varias eras o soles, pero eso no equivale a una tipología de la personalidad.

¿Qué relación tienen los cuatro temperamentos con la psicología actual?

Ninguna en cuanto a su explicación biológica: los humores no existen como causa del carácter. Pero Hans Eysenck mostró que los cuatro retratos clásicos encajan sorprendentemente bien en el cruce de dos dimensiones medibles, extraversión y estabilidad emocional: el sanguíneo sería extravertido y estable; el colérico, extravertido e inestable; el melancólico, introvertido e inestable, y el flemático, introvertido y estable.

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