El creador del modelo DISC también inventó un antecesor del detector de mentiras
Antes de crear el modelo de comportamiento que hoy conocemos como DISC, William Moulton Marston investigó la relación entre la presión sanguínea y la mentira, un hallazgo que acabaría dando lugar al detector de mentiras moderno.
Un psicólogo que estudiaba a personas sanas, no pacientes
William Moulton Marston fue autor de ensayos de psicología popular en una época en la que la mayoría de sus colegas más influyentes miraban en otra dirección. Según recoge Thomas Erikson en Surrounded by Idiots (2014), tanto Carl Jung como Sigmund Freud habían centrado buena parte de su obra previa en el estudio de personas con inestabilidad mental. Marston tomó el camino contrario: quiso entender los patrones de comportamiento de personas psicológicamente sanas, sin patología de por medio.
Ese giro de enfoque no era un detalle menor. Estudiar la conducta “normal” en vez de la conducta clínica es exactamente lo que permitió a Marston llegar a un modelo pensado para el día a día de cualquier persona (cómo actúa en una reunión, cómo reacciona bajo presión, cómo se comunica con los demás), no a una herramienta diagnóstica reservada al ámbito clínico. Esa distinción sigue siendo, casi un siglo después, la que separa al DISC de otros modelos de personalidad más orientados a la psicología clínica.
El test de presión sanguínea que llevó al polígrafo
Antes de convertirse en el psicólogo que hoy se asocia al DISC, Marston había investigado en un terreno completamente distinto: intentó demostrar que la presión sanguínea sistólica (la que se mide en el momento de máxima contracción del corazón) variaba de forma detectable cuando una persona mentía. Ese trabajo, orientado a detectar el engaño, es el antecedente directo del detector de mentiras que se sigue usando hoy en día.
Es un dato curioso que rara vez se menciona junto al modelo DISC: el mismo psicólogo que sentó las bases de una de las herramientas de comportamiento más usadas en formación de equipos y Recursos Humanos de todo el mundo empezó su carrera investigando cómo el cuerpo delata el engaño sin que la persona lo controle conscientemente. Dos líneas de trabajo, aparentemente alejadas entre sí, que comparten la misma pregunta de fondo: qué revela el cuerpo sobre lo que ocurre por dentro, más allá de lo que la persona decide contar con palabras.
1928: Emotions of Normal People y el nacimiento del modelo DISA
En 1928 Marston publicó Emotions of Normal People, la obra donde investigó de forma sistemática las diferencias de comportamiento entre personas sanas. Ese libro sentó las bases de lo que en su momento se conoció como el modelo DISA, el germen directo del DISC que usamos hoy. Marston observó diferencias claras y repetibles en cómo distintas personas reaccionaban ante su entorno, y a partir de ahí propuso cuatro grandes categorías de comportamiento.
El propio modelo no se llamó DISC desde el principio, ni siquiera lo desarrolló Marston hasta su forma final: fue Walter Clarke quien, ya en la década de 1950, tomó las observaciones originales de Marston y las convirtió en el concepto DISA que más tarde derivaría en el DISC actual. De la idea original a la herramienta que se usa hoy en miles de empresas pasaron más de dos décadas y la intervención de otra persona distinta a su creador inicial.
Los nombres que no sobrevivieron al paso del tiempo
Aquí está quizás el dato más sorprendente para cualquiera que conozca bien el DISC actual: los nombres originales que Marston dio a sus cuatro categorías no son los que se usan hoy. Marston las definió así:
- Dominancia: produce actividad en un entorno hostil o antagónico.
- Inspiración: produce actividad en un entorno favorable.
- Sumisión: produce pasividad en un entorno favorable.
- Complacencia: produce pasividad en un entorno hostil o antagónico.
Dos de esas cuatro palabras, Inspiración y Sumisión, prácticamente han desaparecido del vocabulario DISC habitual, sustituidas con el tiempo por Influencia y Estabilidad. Thomas Erikson, en su propio libro, opta por traducir la cuarta categoría, Compliance, como “capacidad analítica” en vez de complacencia, porque considera que describe mejor a las personas de ese perfil. Es un buen recordatorio de que las siglas D-I-S-C que hoy parecen fijas e inmutables son, en realidad, el resultado de casi un siglo de reformulaciones sucesivas sobre la idea original de un mismo psicólogo.
De una investigación de los años treinta a una herramienta usada por millones
Marston terminó de investigar este terreno en algún momento de la década de 1930, pero ahí no acabó la historia del modelo. Según recoge Erikson, muchas otras personas retomaron después su investigación y la convirtieron en la herramienta que se conoce hoy; el estadounidense Bill Bonnstetter, por ejemplo, contribuyó de forma decisiva a crear instrumentos capaces de analizar a la persona de forma más completa, y compañías como TTI Success Insights, en Estados Unidos, ofrecen desde entonces un análisis DISC ya estandarizado a nivel comercial. Según los datos que cita el propio Erikson, la herramienta derivada del trabajo original de Marston ha sido usada por cerca de 50 millones de personas a lo largo de los últimos 35 años, una cifra que da una idea de cuánto recorrido ha tenido una idea que empezó, literalmente, midiendo la presión sanguínea de alguien que mentía.
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Preguntas frecuentes
¿Marston llamó DISC a su modelo desde el principio?
No. Marston describió cuatro categorías de comportamiento en 1928, pero fue Walter Clarke, en los años 50, quien desarrolló a partir de esas observaciones el modelo que se acabaría conociendo como DISC.
¿Por qué la C de DISC no significa hoy lo mismo que en el original de Marston?
Marston llamó a esa cuarta categoría 'Compliance' (complacencia). Thomas Erikson, en su libro, prefiere traducirla como 'capacidad analítica', por describir mejor a ese perfil; hoy es habitual verla también como Cautela o Conscientiousness.
¿El test de Marston se parece al polígrafo actual?
Es un antecedente, no el mismo instrumento. Marston investigó la relación entre la presión sanguínea sistólica y el engaño; el polígrafo moderno mide varias señales fisiológicas a la vez, pero su principio de partida viene de ese trabajo inicial.