Un modelo académico clásico describe cinco formas de afrontar un conflicto, resultado de cruzar dos dimensiones: cuánto priorizas tus propios intereses y cuánto priorizas los de la otra persona. Ningún estilo es «el bueno»: cada uno tiene situaciones donde funciona mejor y otras donde genera más coste, y la mayoría de personas usa varios según el contexto.
Este test tiene 15 preguntas (3 por estilo) y tarda unos 4 minutos. Responde pensando en cómo sueles reaccionar ante un desacuerdo, no en un conflicto concreto.
Todos los resultados posibles
Estilo competidor
Priorizas tus propios objetivos e intereses cuando surge un desacuerdo, incluso a costa del otro.
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Estilo colaborador
Buscas una solución que satisfaga a ambas partes, aunque requiera más tiempo y conversación.
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Estilo comprometedor
Buscas un punto medio rápido en el que cada parte cede algo, sin alargar la discusión.
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Estilo evitador
Prefieres posponer o esquivar el conflicto, sobre todo cuando el tema no es muy importante.
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Estilo acomodador
Priorizas la relación y las necesidades del otro por encima de tus propios intereses en el desacuerdo.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda este test?
Unos 4 minutos: 15 preguntas con cinco opciones de respuesta cada una.
¿Cuál es el mejor estilo para gestionar conflictos?
Ninguno lo es siempre: cada uno funciona mejor en un contexto distinto. Colaborar suele dar los mejores resultados a largo plazo cuando hay tiempo y el vínculo importa, pero los otros cuatro tienen su propia utilidad situacional.
¿Puedo tener varios estilos según la situación?
Sí, es lo más habitual. El test señala tu tendencia dominante, no un estilo único y fijo para cualquier conflicto.
¿De dónde viene este modelo?
De un modelo académico clásico de gestión de conflictos (Thomas y Kilmann, 1974) que cruza dos dimensiones: cuánto priorizas tus propios intereses y cuánto los del otro.