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Big Five

Agreeableness: el rasgo de la amabilidad y agradabilidad

Por la redacción de Personaramic7 min de lectura
Ilustración minimalista de un corazón representando el rasgo de amabilidad

La agradabilidad o amabilidad (agreeableness) es la dimensión de la personalidad que sitúa a cada persona en un espectro: en un extremo, la orientación prosocial (cooperar, confiar, ceder, cuidar); en el otro, el antagonismo, la tendencia a anteponer los propios intereses y a entrar en conflicto con más facilidad.

Es, de los cinco grandes rasgos, el que más directamente describe cómo tratamos a los demás. Un ejemplo cotidiano: ceder el turno en una fila a alguien que parece tener más prisa, sin que nadie lo pida. Quien puntúa alto lo hace casi sin pensarlo; quien puntúa bajo se pregunta antes si es justo.

Este artículo es un contenido divulgativo y no sustituye en ningún caso la evaluación o el diagnóstico por parte de personal cualificado y profesional.

Las seis facetas de la amabilidad

En el NEO-PI-R de Costa y McCrae, el inventario de referencia del modelo, la amabilidad se desglosa en seis facetas observables:

FacetaPuntuación altaPuntuación baja
ConfianzaPresupone la buena fe de los demásDesconfía y busca intenciones ocultas
Franqueza (straightforwardness)Dice lo que piensa sin estrategiaRecurre más a la persuasión o al cálculo
AltruismoAyuda sin esperar nada a cambioAyuda con más reservas
Actitud conciliadora (compliance)Cede y perdona en los conflictosDiscute y defiende su posición
ModestiaSe presenta con humildadHabla con soltura de sus logros
Sensibilidad a los demás (tender-mindedness)Se conmueve con las necesidades ajenasPrioriza criterios racionales y objetivos

Investigación más reciente agrupa esas facetas en dos aspectos (DeYoung, Quilty y Peterson, 2007): la compasión, que es la implicación emocional con los demás, y la cortesía, el respeto de las normas de trato y la contención de la agresividad. El BFI-2, la versión actual del cuestionario de John, usa una división parecida: compasión, respeto y confianza.

Las puntuaciones bajas no equivalen a “mala persona”. Describen a alguien más escéptico, más directo y más dispuesto a competir, un perfil que puede ser muy valioso en una negociación, en un consejo editorial o en una auditoría.

Qué hace distinta a la gente amable: la regulación de la ira y la ayuda

El grupo de William Graziano ha estudiado durante décadas qué ocurre “por dentro” en las personas con alta amabilidad. Dos hallazgos se repiten:

  • Viven y resuelven los conflictos de otra manera. Graziano, Jensen-Campbell y Hair (1996) observaron que las personas con alta amabilidad perciben menos conflicto en las mismas situaciones y prefieren tácticas constructivas, como negociar, frente a las tácticas de fuerza.
  • Su ayuda depende menos de la situación. En una serie de experimentos, Graziano, Habashi, Sheese y Tobin (2007) observaron que las personas con alta amabilidad sentían más empatía y ayudaban más de forma consistente, también a personas de otro grupo, mientras que la ayuda de quienes puntuaban bajo dependía mucho más de quién la pedía y de las circunstancias.

Esa segunda idea es útil para entender el rasgo: no se trata solo de “ser simpático”, sino de una motivación estable por mantener relaciones positivas, que se nota justo cuando no hay nada que ganar.

De dónde viene: socialización y genes

Digman (1997) observó que la amabilidad, la responsabilidad y la estabilidad emocional tienden a correlacionar entre sí y propuso un factor de orden superior, que llamó alfa e interpretó como el resultado de la socialización: aprender desde la infancia a redirigir los impulsos hostiles y a ajustarse a las normas de convivencia. DeYoung y colaboradores lo rebautizaron después como estabilidad. Estos metarrasgos y su debate se explican con más detalle en la teoría de los cinco grandes.

La socialización no lo explica todo. Como el resto de los cinco factores, la amabilidad tiene un componente hereditario: el metaanálisis de Vukasović y Bratko (2015), con más de 100.000 participantes de estudios de gemelos, familias y adopción, sitúa la heredabilidad media de la personalidad en torno al 40 %. El 60 % restante corresponde a influencias del entorno.

Cómo varía con la edad, el sexo y la cultura

  • Edad. El metaanálisis de Roberts, Walton y Viechtbauer (2006), con 92 muestras longitudinales, encontró que la amabilidad aumenta a lo largo de la vida adulta, con los cambios más claros en la edad madura y la vejez.
  • Sexo. Las mujeres puntúan en promedio algo más alto que los hombres, una diferencia que se repite en decenas de países (Costa, Terracciano y McCrae, 2001). Weisberg, DeYoung y Hirsh (2011) comprobaron que aparece tanto en compasión como en cortesía. Son diferencias de promedio: las distribuciones de hombres y mujeres se solapan en gran medida.
  • Cultura. El rasgo se replica con una estructura similar en el estudio de McCrae, Terracciano y colaboradores (2005), con observadores de 50 culturas. Aun así, en sociedades de pequeña escala como los tsimane de Bolivia, Gurven y colaboradores (2013) encontraron que amabilidad y extraversión se funden en un único factor de prosocialidad, coherente con una vida en la que la cooperación diaria es imprescindible.

La amabilidad en el trabajo y en la salud

En el trabajo, la amabilidad predice poco el rendimiento general, menos que la responsabilidad, pero importa en tareas de equipo y de atención a personas. Tiene, eso sí, un coste documentado en los ingresos: con varias muestras grandes de trabajadores, Judge, Livingston y Hurst (2012) encontraron que las personas menos amables ganaban más, y que esa diferencia era mucho más marcada en los hombres que en las mujeres.

En salud, el dato más consistente está en el extremo bajo. El metaanálisis de Kotov, Gamez, Schmidt y Watson (2010) encontró que los trastornos por consumo de sustancias se asocian con puntuaciones bajas en amabilidad y en responsabilidad, además de un neuroticismo elevado. Es una asociación de grupo, no un pronóstico individual.

Relación con el MBTI

La preferencia “Sentimiento” (feeling) del MBTI correlaciona moderadamente con este factor del Big Five (McCrae y Costa, 1989). La diferencia es que el modelo tipológico la reduce a una elección binaria, mientras que el Big Five la mide como un continuo con toda su gama de puntos intermedios.

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Fuentes

  • Costa, P. T., Terracciano, A., y McCrae, R. R. (2001). Gender differences in personality traits across cultures: Robust and surprising findings. Journal of Personality and Social Psychology, 81(2), 322-331. https://doi.org/10.1037/0022-3514.81.2.322
  • DeYoung, C. G., Quilty, L. C., y Peterson, J. B. (2007). Between facets and domains: 10 aspects of the Big Five. Journal of Personality and Social Psychology, 93(5), 880-896. https://doi.org/10.1037/0022-3514.93.5.880
  • Digman, J. M. (1997). Higher-order factors of the Big Five. Journal of Personality and Social Psychology, 73(6), 1246-1256. https://doi.org/10.1037/0022-3514.73.6.1246
  • Graziano, W. G., Jensen-Campbell, L. A., y Hair, E. C. (1996). Perceiving interpersonal conflict and reacting to it: The case for agreeableness. Journal of Personality and Social Psychology, 70(4), 820-835. https://doi.org/10.1037/0022-3514.70.4.820
  • Graziano, W. G., Habashi, M. M., Sheese, B. E., y Tobin, R. M. (2007). Agreeableness, empathy, and helping: A person × situation perspective. Journal of Personality and Social Psychology, 93(4), 583-599. https://doi.org/10.1037/0022-3514.93.4.583
  • Gurven, M., von Rueden, C., Massenkoff, M., Kaplan, H. y Lero Vie, M. (2013). How universal is the Big Five? Testing the five-factor model of personality variation among forager-farmers in the Bolivian Amazon. Journal of Personality and Social Psychology, 104(2), 354-370.
  • Judge, T. A., Livingston, B. A., y Hurst, C. (2012). Do nice guys, and gals, really finish last? The joint effects of sex and agreeableness on income. Journal of Personality and Social Psychology, 102(2), 390-407. https://doi.org/10.1037/a0026021
  • Kotov, R., Gamez, W., Schmidt, F., y Watson, D. (2010). Linking “big” personality traits to anxiety, depressive, and substance use disorders: A meta-analysis. Psychological Bulletin, 136(5), 768-821. https://doi.org/10.1037/a0020327
  • McCrae, R. R., Terracciano, A. et al. (2005). Universal features of personality traits from the observer’s perspective: Data from 50 cultures. Journal of Personality and Social Psychology, 88(3), 547-561.
  • McCrae, R. R. y Costa, P. T. (1989). Reinterpreting the Myers-Briggs Type Indicator from the perspective of the five-factor model of personality. Journal of Personality, 57(1), 17-40.
  • Roberts, B. W., Walton, K. E., y Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 132(1), 1-25. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.1.1
  • Vukasović, T., y Bratko, D. (2015). Heritability of personality: A meta-analysis of behavior genetic studies. Psychological Bulletin, 141(4), 769-785. https://doi.org/10.1037/bul0000017
  • Weisberg, Y. J., DeYoung, C. G., y Hirsh, J. B. (2011). Gender differences in personality across the ten aspects of the Big Five. Frontiers in Psychology, 2, 178. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2011.00178

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la amabilidad o Agreeableness?

El rasgo que mide la orientación prosocial: empatía, cooperación y disposición a mantener la armonía en las relaciones.

¿De dónde viene la amabilidad según este modelo?

De una combinación de herencia y entorno. Digman (1997) la relacionó con la socialización temprana, cuando se aprende a redirigir los impulsos hostiles de forma socialmente aceptable, y los estudios de gemelos sitúan la heredabilidad de los rasgos de personalidad en torno al 40 % (Vukasović y Bratko, 2015).

¿La amabilidad cambia con la edad?

Sí. El metaanálisis longitudinal de Roberts, Walton y Viechtbauer (2006) encontró que tiende a aumentar a lo largo de la vida adulta, con los cambios más claros en la madurez y la vejez.

¿Puntuar bajo en amabilidad es algo negativo?

No necesariamente. Una puntuación baja describe a alguien más escéptico, directo y competitivo, rasgos útiles en negociaciones, auditorías o debates. La investigación asocia el extremo muy bajo con algunos riesgos de grupo, como un mayor consumo problemático de sustancias, pero eso no permite predecir nada de una persona concreta.

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