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Relaciones y vida social

Comunicación pasiva: cuando callar parece más seguro que hablar

Por Equipo Personaramic 3 min de lectura
Ilustración minimalista con la palabra PASIVA en una insignia geométrica

La comunicación pasiva evita el conflicto a corto plazo al precio de acumular necesidades no expresadas.

Este test forma parte de una serie divulgativa sobre estilo de comunicación, basada en la teoría clásica de la asertividad. Su lectura tiene fines informativos y no sustituye la orientación de un profesional de la psicología.

Un patrón aprendido, no un defecto de carácter

La teoría de la asertividad, popularizada por Robert Alberti y Michael Emmons desde los años setenta, describe la comunicación pasiva como uno de los cuatro estilos básicos con los que las personas gestionan sus necesidades frente a las de otro. No es un rasgo fijo de personalidad: suele emerger cuando, en algún momento (a veces en la infancia, a veces en una relación concreta), expresar un desacuerdo o una necesidad se sintió más arriesgado que simplemente callarla. La consecuencia inmediata es que evita la fricción; el coste, que se acumula con el tiempo.

Cómo se manifiesta

  • Te cuesta decir que no, incluso cuando preferirías hacerlo con claridad.
  • Dejas pasar cosas que te molestan para no generar tensión, aunque sigan ahí.
  • Sueles ceder en las decisiones del grupo sin expresar tu preferencia real.
  • Prefieres que el otro “adivine” lo que necesitas antes que decirlo tú directamente.

El coste de callar sistemáticamente

A corto plazo, la comunicación pasiva funciona: evita el roce inmediato y mantiene la paz aparente. A largo plazo, la frustración no expresada tiende a acumularse, y puede aparecer de formas indirectas: resentimiento silencioso, distancia emocional, o incluso un estallido desproporcionado cuando ya no se aguanta más. Además, quien practica este estilo de forma constante corre el riesgo de que los demás dejen de tener en cuenta sus preferencias, simplemente porque nunca las expresa.

Tu camino hacia la asertividad

No hace falta pasar de callarlo todo a decirlo todo de golpe. Según la teoría de la asertividad, empezar por desacuerdos pequeños y de bajo riesgo (elegir el restaurante, decir que un plan no apetece) es un enfoque que podría ayudar a entrenar el hábito de expresar una preferencia sin que se sienta como una confrontación. Nombrar el hecho concreto (“esto me incomoda”) en vez de callarlo, y hacerlo pronto en vez de esperar a que la situación se repita muchas veces, se describe en esta teoría como un primer paso hacia una comunicación más asertiva, aunque el proceso y el ritmo varían en cada persona.

El patrón del silencio, según Conversaciones cruciales

Kerry Patterson, Joseph Grenny, Ron McMillan y Al Switzler, en Conversaciones cruciales (2002), describen lo que ocurre cuando alguien se siente en riesgo dentro de una conversación importante: en vez de seguir dialogando, se desliza hacia uno de dos caminos, el silencio o la violencia. La comunicación pasiva encaja de lleno en el primero, y los autores distinguen tres formas concretas dentro de él. El “enmascaramiento” consiste en suavizar o disfrazar la opinión real, a través de la ironía o el comentario que resta importancia a lo que en realidad molesta. “Evitar” significa esquivar por completo el tema sensible, hablar de todo menos de lo que de verdad importa. “Retirarse” es abandonar la conversación, o incluso salir de la sala. Lo que estos autores señalan, y que conviene tener presente, es que ninguna de las tres formas hace desaparecer el problema: solo retira tu opinión del conjunto de información que el grupo o la pareja tienen disponible para decidir bien, y eso empeora la decisión final para todos, no solo para quien calla.

¿Te sientes identificado con este estilo? Compruébalo con el test de estilo de comunicación.

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Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.

Preguntas frecuentes

¿La comunicación pasiva significa que soy tímido?

No exactamente. La timidez es un rasgo de temperamento; la comunicación pasiva es un patrón aprendido de priorizar la comodidad ajena sobre la propia expresión, y puede darse en personas muy sociables.

¿Por qué me cuesta tanto decir que no?

Suele desarrollarse cuando, en algún momento, expresar una necesidad se sintió más arriesgado que callarla. No es un fallo de carácter, es un patrón que se puede entrenar en la dirección contraria.

¿Es lo mismo que ser amable?

No. Se puede ser amable siendo asertivo; la comunicación pasiva implica específicamente callar lo que uno piensa o necesita, no solo tratar bien a los demás.

¿Se puede pasar de pasivo a asertivo?

Según la literatura sobre asertividad, se describe como una habilidad entrenable con práctica, no como un rasgo fijo de por vida, aunque el proceso y el ritmo varían en cada persona.

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