Comunicación asertiva: decir lo que piensas sin dejar de respetar al otro
La comunicación asertiva no evita el desacuerdo ni lo impone: lo nombra con claridad y respeto al mismo tiempo.
Este artículo forma parte de una serie divulgativa sobre estilo de comunicación, basada en la teoría clásica de la asertividad. Tiene fines informativos y no sustituye la orientación de un profesional de la psicología.
El punto de equilibrio
Robert Alberti y Michael Emmons publicaron en 1970 Your Perfect Right, el libro que dio forma divulgativa al entrenamiento asertivo. En su planteamiento original, la conducta asertiva se define por contraste con otras dos: la no asertiva (callar o ceder a costa de uno mismo) y la agresiva (imponerse a costa del otro). Lo asertivo es defender lo propio sin negar los derechos de la otra persona.
La divulgación posterior añadió un cuarto estilo, el pasivo-agresivo, y así lo recoge el test de estilo de comunicación de este sitio. Frente a los otros tres, el asertivo no calla lo que piensa (a diferencia del estilo pasivo), no lo impone sin filtro (a diferencia del agresivo) y no lo comunica de forma indirecta (a diferencia del pasivo-agresivo): lo expresa de manera directa, cuidando el impacto que tiene en la otra persona.
Cómo se manifiesta
- Puedes decir que no sin justificarte en exceso ni sentirte culpable por ello.
- Expresas el desacuerdo en el momento en que aparece, de forma directa pero cuidada.
- Mantienes tu postura sin necesidad de que el otro ceda del todo para sentir que la conversación ha ido bien.
- Escuchas la respuesta del otro con disposición a considerarla, no solo esperando tu turno para hablar.
Un “no” asertivo, en la práctica
La primera afirmación del test, decir que no sin justificarse en exceso, es la que más se nota en la vida diaria. Un ejemplo: una compañera te pide que cubras su turno del sábado por tercera vez este mes.
- Respuesta pasiva: “Bueno, vale, no pasa nada”, aunque tenías planes.
- Respuesta agresiva: “¿Otra vez? Siempre igual contigo.”
- Respuesta asertiva: “Este sábado no puedo. Si te viene bien, el siguiente sí te lo cubro.”
La versión asertiva no da cinco excusas ni pide perdón por tener planes. Dice que no, una vez, y ofrece una alternativa si de verdad la hay. Si la otra persona insiste, se repite la misma idea con calma en lugar de añadir justificaciones nuevas.
Lo que dice la investigación
El entrenamiento asertivo fue durante años un área de investigación muy popular en psicoterapia. En una revisión de 2018, Brittany Speed, Brandon Goldstein y Marvin Goldfried recuerdan que una parte sustancial de la investigación vincula la asertividad con una gran variedad de problemas clínicos y contextos, y defienden que su entrenamiento es una intervención valiosa y transdiagnóstica, útil más allá de un trastorno concreto. Su crítica es que, pese a ese respaldo, la investigación sobre el entrenamiento asertivo como tratamiento independiente casi ha desaparecido.
Para la vida cotidiana, la idea práctica es sencilla: defender las propias necesidades sin callarlas (lo que acumula frustración) ni imponerlas (lo que genera distancia) permite que los desacuerdos sigan existiendo, pero se resuelvan con menos resentimiento residual.
No es un estado permanente
Conviene no idealizar este estilo como si fuera un logro fijo, alcanzado de una vez para siempre. Bajo mucho estrés, cansancio, o en una discusión especialmente cargada, cualquiera puede deslizarse puntualmente hacia la pasividad (callar para evitar más conflicto) o hacia la agresividad (perder la paciencia con el tono).
Ser consciente de esos momentos, sin juzgarse con dureza por ellos, ayuda a volver al equilibrio la próxima vez.
Tu reto de mantenimiento
Si ya te identificas con este estilo, el reto no es “conseguirlo” sino sostenerlo en los momentos difíciles: las discusiones con más carga emocional, las conversaciones con quien más te importa o los días en los que simplemente estás agotado. Reconocer cuándo estás a punto de ceder hacia otro estilo es, en sí mismo, una forma de asertividad hacia uno mismo.
El significado compartido, según Conversaciones cruciales
Kerry Patterson, Joseph Grenny, Ron McMillan y Al Switzler, en Conversaciones cruciales (2002), describen el diálogo como el libre flujo de significado entre las personas: cuantas más ideas, datos y perspectivas se ponen sobre la mesa, mejor es la decisión final del grupo, y más comprometidas quedan las personas con ella, porque han entendido el porqué y no solo han sido informadas.
Eso es lo que la comunicación asertiva hace mejor que las otras tres alternativas: no retira información del conjunto (como el silencio) ni la fuerza de forma unilateral (como lo que los autores llaman violencia), sino que la aporta con claridad y la deja disponible para que la conversación avance.
Los autores ilustran el coste de no hacerlo con un caso hospitalario: varios profesionales intuyeron que algo no cuadraba en una operación y ninguno lo dijo en voz alta. El error no se cometió por falta de conocimiento, sino porque ese conocimiento nunca llegó a compartirse.
¿Te sientes identificado con este estilo? Compruébalo con el test de estilo de comunicación.
Fuentes
- Alberti, R. E. y Emmons, M. L. (1970). Your Perfect Right. Impact Publishers.
- Patterson, K., Grenny, J., McMillan, R. y Switzler, A. (2002). Crucial Conversations: Tools for Talking When Stakes Are High. McGraw-Hill.
- Speed, B. C., Goldstein, B. L. y Goldfried, M. R. (2018). Assertiveness training: A forgotten evidence-based treatment. Clinical Psychology: Science and Practice, 25(1), e12216. https://doi.org/10.1111/cpsp.12216
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Preguntas frecuentes
¿La asertividad es un rasgo fijo o se puede entrenar?
La literatura clínica la trata como una habilidad entrenable. El entrenamiento asertivo fue un área de investigación muy activa en la terapia de conducta, y una revisión de Speed, Goldstein y Goldfried (2018) lo describe como un tratamiento con respaldo empírico que hoy se usa menos de lo que merece.
¿Puedo dejar de ser asertivo en algunas situaciones?
Sí. Bajo mucho estrés o cansancio, cualquiera puede deslizarse puntualmente hacia la pasividad o la agresividad; no es una recaída permanente, es parte de ser humano.
¿Ser asertivo significa salirme siempre con la mía?
No. Significa expresar tu postura con claridad y respeto, no necesariamente conseguir que el otro ceda del todo; a veces el resultado asertivo es simplemente que ambas posturas quedan dichas.
¿Qué relación tiene esto con el estilo de gestión de conflictos?
Son dimensiones relacionadas pero distintas: la asertividad es cómo expresas lo que piensas; el estilo de conflicto es qué haces cuando tus intereses chocan con los de otra persona. Puedes consultar también nuestro test de cómo gestiono los conflictos.