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Relaciones y vida social

Comunicación pasivo-agresiva: el malestar dicho sin decirlo

Por Equipo Personaramic 3 min de lectura
Ilustración minimalista con la palabra PASIVO-AGRESIVA en una insignia geométrica

La comunicación pasivo-agresiva dice lo que la comunicación pasiva no se atreve a decir, pero de forma indirecta en vez de abierta.

Este test forma parte de una serie divulgativa sobre estilo de comunicación, basada en la teoría clásica de la asertividad. Su lectura tiene fines informativos y no sustituye la orientación de un profesional de la psicología.

Un término medio incómodo

Dentro de los cuatro estilos clásicos de asertividad, el pasivo-agresivo ocupa un lugar particular: no es tan silencioso como el pasivo puro, pero tampoco tan directo como el agresivo. Suele emerger cuando expresar el desacuerdo de forma abierta no se ha sentido seguro en el pasado, pero callarlo del todo tampoco resulta soportable. El resultado es un término medio: el malestar se comunica, pero de forma indirecta, un silencio cargado, un comentario irónico, un gesto, en vez de nombrarlo con claridad.

Cómo se manifiesta

  • Muestras el enfado con gestos o silencios antes que con palabras.
  • Accedes a algo que en realidad no quieres hacer, y luego lo dejas notar de forma indirecta.
  • Usas la ironía o el sarcasmo para señalar algo que te ha molestado, en vez de decirlo directamente.
  • Esperas que la otra persona “se dé cuenta” de lo que te pasa sin que tengas que explicarlo.

Por qué las indirectas no suelen funcionar

El problema central de este estilo es que confía en que el otro va a interpretar correctamente unas señales que, desde fuera, casi nunca son tan claras como parecen desde dentro. Lo que para ti es un silencio evidentemente cargado de significado, para la otra persona puede pasar completamente desapercibido, o malinterpretarse como cansancio, distracción o cualquier otra cosa. El mensaje que querías transmitir, “esto me ha molestado”, a menudo simplemente no llega.

El coste a largo plazo

Cuando este patrón se repite, puede generar una dinámica frustrante para ambas partes: quien lo practica siente que sus señales son ignoradas una y otra vez, y quien las recibe siente que hay un malestar constante sin saber exactamente de dónde viene ni cómo abordarlo. Con el tiempo, esto puede desgastar la confianza más que un desacuerdo directo y resuelto en el momento.

Tu camino hacia la asertividad

La otra persona rara vez “se da cuenta sola” de lo que pasa, por más pistas indirectas que se dejen. Según este enfoque, nombrar el malestar en el momento en que aparece, aunque sea con una sola frase directa y breve (“esto no me ha sentado bien” dice en cinco palabras lo que un silencio de una hora intenta comunicar sin conseguirlo del todo), podría reducir la necesidad de rodeos y facilitar resolver el problema con más rapidez en algunos casos, aunque cada situación y cada relación son distintas.

Por qué esto es “enmascaramiento” y no silencio puro

Kerry Patterson, Joseph Grenny, Ron McMillan y Al Switzler, en Conversaciones cruciales (2002), llaman “enmascaramiento” a la forma de silencio que consiste en dar a entender la opinión real sin llegar a decirla del todo: la ironía, el comentario que suaviza artificialmente el malestar, el rodeo que deja constancia de que algo pasa sin nombrarlo con claridad. Es exactamente esta cualidad la que hace que el estilo pasivo-agresivo se sienta distinto tanto del silencio puro como de la agresión abierta: técnicamente se dice algo, hay un gesto, una frase, un tono, pero ese algo está diseñado para que el otro tenga que interpretarlo en vez de recibirlo directamente. Los autores señalan que esta forma intermedia suele surgir precisamente porque decir la opinión de forma abierta se sintió arriesgado en algún momento, pero callarla del todo tampoco resultaba soportable; el enmascaramiento es la salida a ese conflicto interno, aunque casi nunca resuelve el problema de fondo que lo originó.

¿Te sientes identificado con este estilo? Compruébalo con el test de estilo de comunicación.

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Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.

Preguntas frecuentes

¿Por qué uso la ironía en vez de decir directamente lo que me molesta?

Suele ser un término medio: expresar el desacuerdo de forma directa no se ha sentido seguro, pero callarlo del todo tampoco resulta soportable. La ironía deja constancia del malestar sin asumir el riesgo de nombrarlo.

¿Es lo mismo que ser rencoroso?

No exactamente. Describe una forma de comunicar el desacuerdo de manera indirecta, no necesariamente guardar rencor a largo plazo, aunque ambas cosas pueden coincidir.

¿Por qué la otra persona no capta las indirectas?

Porque rara vez las señales indirectas son tan claras como parecen desde dentro. Lo que a ti te resulta obvio, al otro puede pasarle completamente desapercibido.

¿Cómo empiezo a comunicarme de forma más directa?

Según la teoría de la asertividad, nombrar el malestar en el momento en que aparece, aunque sea con una frase breve y directa, en vez de esperar a que se acumule, se describe como un cambio que podría facilitar una comunicación más directa, aunque el proceso varía en cada persona y cada relación.

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