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Relaciones y vida social

El amigo aventurero: quien saca al grupo de la rutina

Por la redacción de Personaramic4 min de lectura
Ilustración minimalista con la palabra AVENTURERO en una insignia geométrica

El amigo aventurero aporta lo que la rutina no da por sí sola: la sensación de que todavía hay cosas nuevas por descubrir juntos.

Este artículo forma parte de una serie divulgativa sobre estilo social. Tiene fines informativos y no sustituye la orientación de un profesional de la psicología.

La función que cumples sin darte cuenta

La investigación sobre amistad no reduce el vínculo a la estabilidad o al apoyo emocional. La novedad compartida (probar algo distinto juntos, salir de lo conocido) es también una función propia de la amistad, y el test de qué tipo de amigo o amiga soy la mide con cuatro afirmaciones: proponer experiencias que el grupo no ha probado, aburrirse si siempre se hace lo mismo, animar a apuntarse a un plan improvisado y traer gente o ideas nuevas al círculo.

Si te reconoces en esas cuatro, esta es tu función predominante.

Es un papel distinto al de mantener vivo el contacto día a día, que suele recaer más en el amigo organizador.

Cómo se nota en el día a día

  • Propones planes que el grupo no habría pensado por sí solo.
  • Te apuntas con facilidad a algo improvisado o poco habitual, incluso sin mucha planificación previa.
  • Sueles ser quien conecta a tu círculo de amigos con gente o ambientes nuevos.
  • Animas a otros a apuntarse a un plan distinto, incluso cuando dudan.

Una escena reconocible: el grupo lleva tres años cenando en el mismo bar el primer viernes de cada mes. Un día propones cambiar la cena por una clase de cocina coreana en un local que nadie conoce. Dos dudan, uno protesta y al final van todos. Meses después, esa noche es la que más se recuerda del año.

Por qué la novedad une: el modelo de autoexpansión

Los psicólogos Arthur y Elaine Aron propusieron el modelo de autoexpansión: buscamos relaciones, en parte, porque amplían quiénes somos, nos dan acceso a experiencias, perspectivas y recursos que solos no tendríamos. Las relaciones se sienten más vivas cuando siguen aportando esa expansión, y la rutina tiende a apagarla.

La prueba más citada es un trabajo de Aron, Norman, Aron, McKenna y Heyman (2000). En dos encuestas, las parejas que decían compartir más actividades “emocionantes” estaban más satisfechas con su relación, y esa relación pasaba por un menor aburrimiento. Después, en tres experimentos de laboratorio, las parejas que hacían juntas una tarea de siete minutos nueva y algo exigente valoraban mejor su relación al terminar que las que hacían una tarea rutinaria.

Dos matices para leerlo bien:

  • Son estudios con parejas, no con amigos. La extensión a la amistad es razonable, porque el mecanismo (aburrimiento frente a expansión) no es exclusivo del amor romántico, pero tiene menos respaldo directo.
  • El efecto es de la actividad compartida, no de la novedad en sí. Lo que une es vivir algo nuevo juntos, no que una persona del grupo lo haga y lo cuente.

Leído desde aquí, el aventurero no es solo quien se aburre antes: es quien introduce en el grupo la materia prima de esa expansión.

Una pregunta que Sócrates ya se hacía: ¿nos unimos por parecernos o por complementarnos?

En el diálogo Lisis, uno de los primeros textos de Platón sobre la amistad, Sócrates pregunta a varios jóvenes qué hace que dos personas se hagan amigas: ¿la semejanza, lo parecido atrae a lo parecido, o la diferencia, cada uno busca en el otro lo que le falta?

El diálogo es célebre precisamente porque no llega a una respuesta cerrada, y muestra que definir la amistad es más difícil de lo que parece.

El amigo aventurero encaja bien en la segunda posibilidad: suele aportar al grupo justo lo que este no tenía por sí solo, una idea distinta, un plan inesperado, una perspectiva que nadie más habría propuesto. Casi 2.500 años después, la pregunta de si nos unimos por parecernos o por complementarnos sigue sin una respuesta única, y este estilo es un buen ejemplo de por qué.

Tu reto de crecimiento

La búsqueda constante de novedad puede hacer que los rituales pequeños y repetidos (la quedada de siempre, el mismo sitio de cada año) se sientan menos naturales o incluso aburridos para ti.

Esos rituales cumplen una función propia: dan al vínculo una base estable sobre la que la novedad se disfruta mejor. Y no todo el mundo vive lo nuevo igual: para algunas personas del grupo, el plan de siempre es justo lo que hace que la amistad se sienta segura. Cuidar también lo repetido, no solo lo nuevo, suele dar amistades más completas.

¿Te sientes identificado con este estilo? Compruébalo con el test de qué tipo de amigo o amiga soy.

Fuentes

  • Aron, A., Norman, C. C., Aron, E. N., McKenna, C. y Heyman, R. E. (2000). Couples’ shared participation in novel and arousing activities and experienced relationship quality. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 273-284. https://doi.org/10.1037/0022-3514.78.2.273
  • Platón. Lisis.

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Preguntas frecuentes

¿El amigo aventurero es lo mismo que el organizador?

No. El organizador mantiene vivo el contacto y coordina; el aventurero aporta específicamente la novedad, el plan distinto que nadie había propuesto. Se pueden combinar, pero son funciones distintas.

¿Por qué me aburro con la rutina más que a otras personas?

Tiene relación con la necesidad de novedad y estimulación, un rasgo bien documentado en psicología de la personalidad; aquí lo abordamos aplicado específicamente al terreno de la amistad.

¿Es un estilo menos 'serio' que los demás?

No. La novedad compartida es una función tan legítima del vínculo como la estabilidad o el apoyo emocional.

¿Puedo perder amistades por ser demasiado aventurero?

El riesgo aparece si la búsqueda de novedad deja de lado los rituales y la constancia; cuidar ambas cosas suele dar el mejor resultado.

¿Hay estudios sobre el efecto de hacer cosas nuevas juntos?

Sí, aunque la mayoría se han hecho con parejas. Arthur Aron y sus colaboradores (2000) encontraron que las parejas que compartían una tarea breve, nueva y estimulante valoraban después mejor su relación que las que hacían una tarea rutinaria. Con amistades hay menos datos experimentales.

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