¿Qué es la 'sustitución de sentimiento positivo o negativo' de Gottman?
John Gottman, psicólogo estadounidense que dedicó varias décadas a observar parejas reales en su laboratorio de la Universidad de Washington, describe un mecanismo que explica por qué la misma frase, dicha en el mismo tono, puede recibirse de formas completamente opuestas según la pareja que la escuche. Lo llama “sustitución de sentimiento positivo” (positive sentiment override) y su contrario, “sustitución de sentimiento negativo” (negative sentiment override): dos formas distintas de interpretar por defecto lo que hace o dice la otra persona, que dependen menos del hecho concreto que ocurre en cada momento y más del poso general de la relación acumulado con el tiempo.
El ejemplo de las servilletas
Gottman ilustra el concepto con una escena doméstica sin ninguna carga dramática aparente. Una pareja, Olivia y Nathaniel, está preparando una cena con invitados. Nathaniel pregunta dónde están las servilletas; Olivia responde con un tono algo cortante que están en el armario. Si la amistad de fondo entre ambos es sólida, lo más probable, según Gottman, es que Nathaniel pase por alto el tono y se quede solo con la información útil: dónde están las servilletas. Puede que atribuya la brusquedad de Olivia a otra causa puntual y ajena a él, como no conseguir sacar el corcho de una botella de vino en ese mismo instante. Pero si la relación atraviesa un momento peor, la misma respuesta cortante puede recibirse como un ataque directo, y desencadenar una réplica igual de tensa, algo del tipo “entonces cógelas tú”, que a su vez alimenta una nueva discusión sin relación real con las servilletas.
Por qué el mismo hecho se interpreta de formas opuestas
El mecanismo que Gottman describe funciona como un filtro de fondo, no como un juicio caso por caso. Cuando la “sustitución de sentimiento positivo” predomina, los pensamientos favorables que cada miembro de la pareja tiene sobre el otro y sobre la relación en conjunto son tan constantes que tienden a imponerse sobre los roces puntuales: hace falta un conflicto notablemente más serio para que la pareja pierda el equilibrio, y el beneficio de la duda se concede casi automáticamente. Cuando, en cambio, predomina la “sustitución de sentimiento negativo”, ocurre justo lo contrario: cualquier palabra dicha en tono neutro puede tomarse como algo personal. Gottman pone otro ejemplo cotidiano para este segundo caso: la mujer comenta que no hay que usar el microondas sin nada de comida dentro, una observación práctica sin intención de reproche, y el marido lo recibe como un ataque a su competencia, respondiendo de forma defensiva que él ya sabe cómo usarlo, que para eso leyó el manual. Empieza así una discusión que, de nuevo, no tiene relación real con el motivo que la dispara.
La analogía del peso corporal
Para explicar por qué este estado de fondo cuesta tanto de revertir una vez establecido, Gottman recurre a una comparación con la teoría popular del “punto de ajuste” (set point) del peso corporal: la idea de que el cuerpo tiende a mantener un peso determinado por homeostasis, de forma que solo cambiando el metabolismo de base (por ejemplo, con ejercicio regular y sostenido) se logra modificarlo de manera duradera, más allá de dietas puntuales. Gottman aplica la misma lógica a la relación de pareja: cuando el “punto de ajuste” general está fijado en un nivel alto de positividad, hace falta mucha más negatividad acumulada para dañar la relación que si ese punto de partida ya fuera bajo. Y si la relación llega a un estado predominantemente negativo, revertirlo cuesta bastante más esfuerzo que evitar llegar a él en primer lugar.
De un estado al otro, no de la noche a la mañana
Gottman señala que la mayoría de relaciones arrancan con un punto de partida tan favorable que a ninguno de los dos miembros de la pareja le resulta fácil imaginar que algún día pueda descarrilar. Pero ese estado inicial no se mantiene siempre por sí solo: con el tiempo, la irritación, el enfado y el resentimiento no resuelto pueden ir erosionando la amistad de fondo entre ambos hasta convertirla en algo cada vez más abstracto, presente de palabra pero cada vez menos en la convivencia real del día a día. Es en ese proceso gradual, no en un único desencadenante puntual, donde Gottman sitúa el paso de la sustitución de sentimiento positivo a la negativa. El propio investigador plantea que, una vez alcanzado ese punto, recuperar el vínculo original puede sentirse tan difícil como remar hacia atrás en medio de una corriente de aguas bravas, una imagen que usa para subrayar por qué prevenir este deterioro pesa más que intentar revertirlo después.
Este mecanismo está estrechamente relacionado con los intentos de conexión (bids for connection) que Gottman describe en su investigación: la proporción con la que una pareja se gira hacia esos pequeños gestos cotidianos, en vez de ignorarlos o responder con hostilidad, es precisamente uno de los factores que él asocia con mantener el punto de ajuste en positivo a lo largo del tiempo.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la 'sustitución de sentimiento positivo' según Gottman?
Un estado en el que los pensamientos positivos de una persona sobre su pareja y su relación son tan predominantes que tienden a imponerse sobre los momentos de fricción puntual, haciendo falta un conflicto bastante más serio para que la pareja pierda el equilibrio.
¿Y la 'sustitución de sentimiento negativo' es lo contrario exacto?
Sí: en ese estado, hasta los comentarios dichos en tono neutro se interpretan como un ataque personal, y prácticamente cualquier cosa puede convertirse en el inicio de una nueva discusión.
¿Se puede pasar de un estado al otro?
Gottman lo describe como algo que ocurre con el tiempo, no de un día para otro: la erosión gradual de la amistad de fondo entre la pareja, por acumulación de irritación y resentimiento no resuelto, es lo que él asocia con el paso de un estado al otro.