Personaramic
Estilo expresivo

Arno Stern, el hombre que encontró el mismo dibujo en niños de todo el planeta

Por Elena Personaramic6 min de lectura
Ilustración geométrica amable de un torbellino y un punteado, dos trazos redondeados sin figuras reconocibles

Arno Stern cumplió 100 años el 23 de junio de 2024. Murió una semana después, el 30 de junio, en Francia. Dedicó más de sesenta de esos años a una idea muy concreta: que preguntarle a un niño “¿qué has dibujado?” es, casi siempre, un error.

No es una anécdota menor dentro de su obra. Es, según los trabajos académicos que analizan su pensamiento, el punto de partida de todo lo demás.

De un orfanato de posguerra a una teoría completa

Stern nació en 1924 en Kassel, Alemania, y emigró a Francia. Su primer contacto con la pintura infantil, según recoge un análisis publicado en Comunidad La Latina, ocurrió en un campo de refugiados tras la Segunda Guerra Mundial, donde trabajaba con niños huérfanos. Les propuso pintar sin instrucciones ni corrección alguna. La respuesta, cuenta esa misma fuente, fue inmediata y notable.

A partir de ahí, y sin haber trabajado nunca dentro del sistema escolar, Stern pasó décadas observando cómo pintan personas de todas las edades en un espacio que él mismo diseñó: el Closlieu.

El Closlieu: un espacio pensado para que nadie te mire

El Closlieu no es un aula ni un estudio de arte convencional. Según describe un trabajo académico sobre su semiología de la expresión, es una instalación de unos 20 metros cuadrados, con capacidad máxima de catorce personas, pensada para excluir toda intrusión, petición o distracción externa.

El mobiliario incluye una mesa-paleta compartida para mezclar pintura, pinceles, papeles, agua y una estantería de recipientes. Nada en el espacio está ahí para evaluar el resultado.

En el Closlieu, quien acompaña la sesión no es un profesor. Stern insistía en llamarlo asistente, una palabra elegida con cuidado: no dirige, no evalúa, no corrige la figura ni el color ni la composición. Su función es sostener las condiciones para que la pintura ocurra sin ninguna relación de poder de por medio.

La pregunta que, según él, hace más daño que cualquier corrección

El núcleo de la crítica de Stern no son las correcciones evidentes, sino una pregunta que suena inofensiva: “¿Qué has dibujado?”

Un trabajo académico que analiza su libro Del dibujo infantil a la semiología de la expresión recoge así su argumento, en palabras del propio Stern: “El adulto no dice solamente ‘¡Hazme un dibujo bonito!’, a continuación pide al niño que le explique su dibujo. Y esto completa el desastre, porque esto hace que arraigue en el espíritu del niño la idea de que el dibujo sirve para comunicar. […] El adulto también pregunta: ‘¿Y allí, qué has querido representar?’ Y el niño reacciona: ‘Pero, ¿no se ve?, ¡entonces, no he sido capaz de dibujar bien!’.”

Para Stern, esa secuencia (elogio, pregunta, exigencia implícita de reconocimiento) es la que instala en el niño la idea de que un dibujo puede estar “bien” o “mal” hecho, y de que su función es comunicarle algo a un adulto. Otra fuente que analiza su obra recoge una frase suya todavía más directa: “No es de extrañar que no puedan ni verme cuando digo que el niño no hace arte sino que obedece a una inagotable necesidad de expresar plásticamente.”

La Formulación: el mismo trazo en desiertos, sabanas y selvas

A mediados de los años sesenta, Stern viajó a poblaciones aisladas del mundo occidental (desiertos, sabanas, selvas) para observar cómo pintaban niños y adultos sin contacto con la educación artística convencional. Según recoge el análisis de Comunidad La Latina, encontró algo que no esperaba: las mismas figuras y trazos, reproducidos de forma prácticamente idéntica, en culturas que no tenían contacto entre sí.

A ese fenómeno lo llamó Formulación: un repertorio de figuras (redonda, cuadrado, radial, espina, entre otras) que, según su teoría, no representan nada del mundo exterior. Nacen, según describe con detalle un trabajo académico sobre desarrollo del dibujo infantil, de dos gestos motrices básicos: el Torbellino (un giro impulsivo del que, al unir sus extremos, surge la figura Redonda) y el Punteado (golpeteo rápido y repetido que da lugar al fenómeno de la Multiplicación).

La Formulación evoluciona, según Stern, en tres fases sucesivas:

  • Figuras primarias: no razonadas, no representan nada.
  • Objetos-imagen: la razón interviene y algunas figuras primarias empiezan a usarse como partes de una casa, un árbol o un barco, por similitud con el entorno.
  • Figuras esenciales: aparecen cuando la persona, ya adulta, se entrega por completo a la Formulación sin necesidad de representar nada, dejando renacer los trazos que la representación naturalista había eclipsado.

Stern sostenía que este código se alimenta de lo que llamó memoria orgánica: un depósito de la vida prenatal y los primeros años que, según su teoría, se revelaría de forma indirecta en las figuras de la Formulación. Conviene ser precisos aquí: esta es una idea propia de Stern, no un hallazgo con el respaldo empírico que sí existe, por ejemplo, para otras técnicas de dibujo que analizamos en este mismo sitio.

Dos clases de trazo: el que comunica y el que solo se expresa

Un trabajo de fin de máster centrado en escultura y dibujo expresivo recoge otra distinción central de Stern: la diferencia entre el trazo-comunicación y el trazo-expresión.

El primero es el del boceto, el estudio preparatorio que busca fijar de antemano cómo se verá una obra terminada. El segundo es el de la construcción libre de formas guiada únicamente por el impulso interno y la atención al material, sin intención de que el resultado se parezca a nada reconocible.

Ese mismo trabajo cita al dramaturgo Friedrich Schiller para describir la actitud necesaria en el trazo-expresión: “La razón es un testigo molesto durante el proceso poético.”

Una teoría que choca de frente con la lectura de contenido en un dibujo

Vale la pena decirlo con claridad: la posición de Stern es incompatible con cualquier sistema, incluidos los que se basan en investigación real, que interprete rasgos concretos de un dibujo (un ojo grande, una casa sin ventanas) como una señal sobre la personalidad de quien lo hizo. Para Stern, esa misma pregunta (“¿qué representa esto?”) es el origen del problema, no una herramienta legítima de análisis.

Esta tensión es una razón más para tratar su teoría, precisamente, como una teoría: una perspectiva completa y coherente sobre la expresión gráfica, sostenida por décadas de observación propia, pero distinta en su naturaleza de un sistema como el que hemos revisado al hablar de qué dice tu dibujo, según el método de Machover, sometido allí a décadas de estudios de validez.

Dicho esto, hay un punto de contacto curioso: nuestro propio test de estilo expresivo no interpreta qué dibujas, solo mide ritmo y uso del espacio, sin pronunciarse sobre el contenido. No fue diseñado a partir de la obra de Stern, pero comparte, al menos en ese punto concreto, la misma precaución de fondo: no convertir un trazo en un mensaje que alguien más debe descifrar.

Fuentes

  • Stern, A. (2018). Del dibujo infantil a la semiología de la expresión: Iniciación a otra mirada sobre el trazo. Samaruc.
  • García Corrales, C. El investigador Arno Stern y la educación creadora. Otra mirada hacia el dibujo como expresión de una necesidad. Comunidad La Latina.
  • La semiología de la expresión de Arno Stern. La Casa de Mamá Pongo.
  • Felipo Llopis, N. (2018). Desde otra perspectiva: Del dibujo infantil a la obra de arte (Trabajo Final de Grado). Facultat de Belles Arts de Sant Carles, Universitat Politècnica de València.
  • García Sánchez, M. (2020). La forma emergente: Reflexiones acerca del dibujo expresivo como génesis del modelado cerámico (Trabajo Final de Máster). Facultat de Belles Arts, Universitat Politècnica de València.
  • Fechas de nacimiento y fallecimiento verificadas de forma independiente en Wikipedia (edición en francés) y en el sitio del Institut de Recherche en Sémiologie de l’Expression fundado por Stern.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Arno Stern?

Un educador nacido en Kassel (Alemania) en 1924 y fallecido en Francia en 2024, fundador del Instituto para la Investigación en Semiología de la Expresión. Dedicó más de sesenta años a observar cómo pintan niños y adultos, sin intervenir en lo que crean.

¿Qué es el Closlieu de Arno Stern?

El espacio-taller que Stern diseñó en París para practicar lo que llamó el Juego de Pintar: un lugar sin intrusiones ni distracciones, con materiales fijos, capacidad máxima de catorce personas y un adulto que actúa como 'asistente', no como profesor, sin evaluar ni corregir lo producido.

¿Qué es la 'Formulación' según Arno Stern?

El nombre que dio a un conjunto de figuras (redonda, cuadrado, radial, espina, entre otras) que, según sus observaciones en distintas culturas, aparecen de forma espontánea en el trazo de niños y adultos sin relación con ninguna instrucción externa. Para Stern, este repertorio no busca representar nada.

¿La teoría de Arno Stern tiene el mismo tipo de respaldo científico que otros métodos de análisis de dibujo?

No de la misma manera. Sus conceptos, como la 'memoria orgánica' que según él alimentaría la Formulación, provienen de décadas de observación propia y no han sido sometidos a la clase de estudios de validez y fiabilidad que sí existen, por ejemplo, para el test de Machover. Este artículo describe su teoría tal como la exponen trabajos académicos que la analizan, no como un hecho científico establecido.

Artículos relacionados