¿Cuál es la hipótesis léxica de Goldberg?
La hipótesis léxica sostiene que las diferencias de personalidad más importantes para la vida social han quedado codificadas en el lenguaje natural de una comunidad. Si un rasgo es estable, se nota en el trato y tiene consecuencias, es muy probable que el idioma tenga una palabra, o varias, para nombrarlo.
La idea es anterior a Lewis Goldberg, pero fue él quien la formuló de forma explícita y la convirtió en el método que llevó al modelo de los cinco grandes. Por eso se la conoce a menudo con su nombre.
De Galton a Goldberg: un siglo contando palabras
La intuición de que el diccionario guarda un mapa del carácter tiene una larga historia:
Francis Galton (1884) fue de los primeros en intentarlo: hojeando un diccionario, estimó que el inglés tenía alrededor de mil palabras para describir el carácter.
Gordon Allport y Henry Odbert (1936) hicieron el recuento sistemático. En el diccionario Webster encontraron 17.953 términos relacionados con diferencias individuales, de los que unos 4.500 describían rasgos estables, como “sociable” o “meticuloso”, y no estados pasajeros o juicios de valor.
Raymond Cattell, en los años cuarenta, redujo esa lista agrupando sinónimos hasta unas pocas decenas de variables, que analizó con la técnica del análisis factorial. De ahí salió su modelo de dieciséis factores.
Ernest Tupes y Raymond Christal (1961), reanalizando las variables de Cattell con datos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, encontraron cinco factores recurrentes. Warren Norman (1963) los replicó. El modelo de cinco factores ya estaba ahí, aunque tardaría veinte años en popularizarse.
Lewis Goldberg, a partir de 1981, dio a la hipótesis su formulación explícita y la puso a prueba con grandes listas de adjetivos. En 1990 publicó los estudios que mostraron que, con listas y métodos distintos, los adjetivos de personalidad del inglés se organizaban siempre en las mismas cinco dimensiones, a las que llamó los Cinco Grandes (Big Five). La historia completa del modelo está en quién inventó el Big Five.
Lo que dice exactamente la hipótesis
Goldberg (1981) la planteó en dos niveles. En nuestra traducción libre:
- Hipótesis fundamental: las diferencias individuales más significativas en las interacciones cotidianas entre las personas acaban codificándose en su lenguaje.
- Corolario: cuanto más importante sea una diferencia individual, más gente reparará en ella y querrá hablar de ella, y más probable será que exista una palabra para designarla, e incluso varias, y en más idiomas.
El corolario tiene una consecuencia metodológica directa: los rasgos con muchos sinónimos (en español, “amable”, “atento”, “cordial”, “afable”) deberían corresponder a dimensiones importantes, y aparecer en idiomas distintos.
Cómo se pone a prueba
El método léxico sigue unos pasos bastante estables:
- Recopilar todos los adjetivos de personalidad de un diccionario de referencia.
- Depurar la lista, quitando términos evaluativos (“bueno”, “horrible”), estados transitorios (“enfadado”) o palabras raras.
- Pedir valoraciones: cientos de personas indican en qué medida cada adjetivo las describe a ellas mismas o a alguien que conocen bien.
- Analizar qué adjetivos tienden a ir juntos mediante análisis factorial. Si “hablador”, “sociable” y “animado” se valoran de forma parecida en las mismas personas, comparten una dimensión.
La ventaja es que el investigador no parte de una teoría sobre cuáles “deberían ser” los rasgos, sino de lo que el idioma ya distingue. En inglés, el resultado fueron las cinco dimensiones que mide hoy un test Big Five: extraversión, amabilidad, responsabilidad, estabilidad emocional y apertura (o intelecto).
Qué pasó al aplicarla a otros idiomas
La hipótesis predice que las dimensiones importantes deberían aparecer en muchas lenguas. Cuando se comprobó, los resultados fueron más matizados de lo esperado:
- Seis factores en vez de cinco. Ashton, Lee y colaboradores (2004) reanalizaron estudios léxicos en siete idiomas (neerlandés, francés, alemán, húngaro, italiano, coreano y polaco) y encontraron de forma recurrente un sexto factor, honestidad-humildad, que dio lugar al modelo HEXACO.
- Los “Siete Grandes” en español. Benet-Martínez y Waller (1997), trabajando con adjetivos del español, encontraron siete factores. A los cinco conocidos se sumaban dos dimensiones puramente evaluativas, la valencia positiva (“excepcional”, “admirable”) y la valencia negativa (“cruel”, “malvado”), que aparecen cuando no se excluyen de la lista los términos de valoración.
- Solo tres factores del todo universales. De Raad y colaboradores (2010) compararon catorce taxonomías de doce idiomas y concluyeron que solo tres dimensiones se replicaban en todas: extraversión, amabilidad y responsabilidad. La estabilidad emocional y, sobre todo, la apertura cambiaban de contenido según la lengua.
Estos hallazgos no tumban la hipótesis léxica. Más bien la confirman en su versión débil: el idioma sí guarda las diferencias importantes, pero cada lengua las agrupa a su manera, y algunas dimensiones son más universales que otras.
Críticas y limitaciones
La hipótesis léxica tiene también críticas de fondo:
- No todo lo importante se nombra. Hay diferencias relevantes que el lenguaje cotidiano no recoge bien, como la necesidad de cognición o ciertos estilos motivacionales.
- El diccionario refleja una cultura. El vocabulario muestra lo que una sociedad ha considerado digno de nombrar, no necesariamente lo más importante desde una perspectiva biológica.
- Capta mejor lo visible. Los adjetivos describen cómo se ve a alguien desde fuera. Procesos internos, fisiológicos o inconscientes quedan poco representados.
- Describe, no explica. Encontrar cinco factores en el lenguaje no dice por qué existen. Para eso hacen falta las teorías explicativas que se desarrollaron después.
Aun así, sigue siendo una de las bases metodológicas más sólidas de la psicología de la personalidad, precisamente porque es empírica y se puede repetir en cualquier idioma.
Si quieres comprobar en la práctica los cinco factores que surgieron de esta hipótesis, puedes hacer nuestro test Big Five.
Fuentes
- Allport, G. W. y Odbert, H. S. (1936). Trait-names: A psycho-lexical study. Psychological Monographs, 47(1), i-171.
- Ashton, M. C., Lee, K., Perugini, M., Szarota, P., de Vries, R. E., Di Blas, L., Boies, K., y De Raad, B. (2004). A six-factor structure of personality-descriptive adjectives: Solutions from psycholexical studies in seven languages. Journal of Personality and Social Psychology, 86(2), 356-366. https://doi.org/10.1037/0022-3514.86.2.356
- Benet-Martínez, V., y Waller, N. G. (1997). Further evidence for the cross-cultural generality of the Big Seven factor model: Indigenous and imported Spanish personality constructs. Journal of Personality, 65(3), 567-598. https://doi.org/10.1111/j.1467-6494.1997.tb00327.x
- De Raad, B., Barelds, D. P. H., Levert, E., Ostendorf, F., Mlačić, B., Di Blas, L., Hřebíčková, M., Szirmák, Z., Szarota, P., Perugini, M., Church, A. T., y Katigbak, M. S. (2010). Only three factors of personality description are fully replicable across languages: A comparison of 14 trait taxonomies. Journal of Personality and Social Psychology, 98(1), 160-173. https://doi.org/10.1037/a0017184
- Galton, F. (1884). Measurement of character. Fortnightly Review, 36, 179-185.
- Goldberg, L. R. (1981). Language and individual differences: The search for universals in personality lexicons. En L. Wheeler (Ed.), Review of Personality and Social Psychology (Vol. 2). Sage.
- Goldberg, L. R. (1990). An alternative “description of personality”: The Big-Five factor structure. Journal of Personality and Social Psychology, 59(6), 1216-1229.
- Norman, W. T. (1963). Toward an adequate taxonomy of personality attributes: Replicated factor structure in peer nomination personality ratings. Journal of Abnormal and Social Psychology, 66(6), 574-583. https://doi.org/10.1037/h0040291
- Tupes, E. C., y Christal, R. E. (1961). Recurrent personality factors based on trait ratings (Technical Report ASD-TR-61-97). U.S. Air Force.
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Preguntas frecuentes
¿Qué dice la hipótesis léxica de Goldberg?
Que las diferencias de personalidad más importantes para las relaciones humanas acaban codificadas como palabras en el idioma de una comunidad.
¿Quién formuló esta hipótesis?
Sus raíces están en Galton (1884), Allport y Odbert (1936) y Cattell, pero fue Lewis Goldberg quien la formuló de forma explícita en 1981 y, con sus estudios de 1990, la vinculó al Big Five.
¿Qué críticas recibe la hipótesis léxica?
Que no todo lo importante llega a nombrarse, que el vocabulario refleja sesgos culturales e históricos, y que capta mejor rasgos visibles que procesos internos o inconscientes.
¿Se han encontrado los mismos cinco factores en español?
En parte. Benet-Martínez y Waller (1997) encontraron siete factores en adjetivos del español: los cinco conocidos más dos dimensiones evaluativas, la valencia positiva y la negativa. Estudios en otros idiomas han hallado seis factores (modelo HEXACO), y una comparación de catorce taxonomías concluyó que solo extraversión, amabilidad y responsabilidad se replican en todas.