¿Quién inventó el modelo de los 5 grandes o Big Five?
El Modelo de los Cinco Grandes (Big Five, en inglés) es un sistema de clasificación que agrupa las diferencias individuales de personalidad en cinco dimensiones fundamentales.
Lo desarrollaron muchos investigadores a lo largo de varias décadas, y hoy es el marco de referencia de la investigación sobre personalidad. Sitúa a cada persona en un punto de un espectro continuo para cada uno de los cinco rasgos, que describen tendencias de pensamiento, emoción y acción.
Conocer su historia ayuda a entender algo que no resulta evidente a primera vista: no lo diseñó una sola persona ni un único equipo de investigación.
Fue apareciendo de forma independiente en distintos grupos de investigación a lo largo de casi un siglo, y una y otra vez, sin ponerse de acuerdo entre ellos, los distintos equipos acabaron llegando a la misma estructura de cinco factores.
Los orígenes en el diccionario y la hipótesis léxica
La historia de este modelo no comienza en un laboratorio, sino en el lenguaje natural: en las palabras que usamos todos los días.
Los primeros investigadores se basaron en la hipótesis léxica, que plantea que las características humanas más relevantes en lo social acaban, con el paso del tiempo, codificadas en el idioma.
Esta teoría sostiene algo bastante intuitivo: si un rasgo es importante para relacionarse con otras personas y distinguirlas entre sí, tarde o temprano existirá una palabra específica para describirlo.
Guiados por este principio, los psicólogos Gordon Allport y Henry Odbert realizaron en 1936 un estudio pionero: se pusieron a extraer de un diccionario inglés todos los términos relativos a la conducta humana, palabra por palabra.
Recopilaron casi 18.000 términos que servían para distinguir el comportamiento de una persona respecto a otra.
Esta lista tan extensa sentó las bases materiales para la inmensa mayoría de las investigaciones posteriores en el campo de la personalidad.
Años más tarde, Raymond Cattell utilizó esta enorme base de datos para intentar crear una estructura psicológica más manejable, más fácil de trabajar.
Agrupando los términos por su significado y después con análisis estadísticos, Cattell redujo los miles de términos a 35 variables principales, y a partir de ahí propuso finalmente un cuestionario basado en 16 factores de personalidad.
El descubrimiento progresivo de las cinco dimensiones
El sistema propuesto por Cattell resultaba complicado de aplicar y difícil de replicar: otros investigadores que repetían su método no llegaban a los mismos 16 factores.
Donald Fiske, en 1949, volvió a evaluar una selección de las variables de Cattell y encontró que los datos se agrupaban de forma natural en una estructura mucho más simple, de solo cinco factores.
Fue el primer indicio de lo que acabaría siendo el modelo organizativo que usamos hoy.
La confirmación llegó en 1961. Ernest Tupes y Raymond Christal, que trabajaban en un laboratorio de personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, volvieron a analizar las correlaciones entre valoraciones de rasgos en ocho muestras distintas, incluidas las de Cattell y Fiske. Iban desde reclutas de la Fuerza Aérea con estudios secundarios hasta estudiantes de posgrado, y las valoraciones procedían de compañeros, supervisores, profesores y clínicos (así lo resumen John y Srivastava, 1999).
En todas identificaron cinco factores que se repetían, sin que apareciera ninguna otra dimensión con un peso estadístico relevante. Su informe técnico circuló poco fuera del ámbito militar, y por eso tardó en influir en el campo.
Poco después, Warren Norman replicó estos mismos resultados en 1963, lo que terminó de consolidar la estructura básica de esta taxonomía.
El psicólogo Lewis Goldberg fue quien, en 1981, acuñó el término «Cinco Grandes» (Big Five, en inglés) para referirse a este esquema.
Con la palabra «grandes» no se quería decir que la personalidad se reduzca a cinco atributos simples, sino subrayar la amplitud de cada categoría, que engloba en realidad muchos matices distintos.
Los componentes estructurales del modelo
Paul Costa y Robert McCrae llegaron al modelo por otro camino, el de los cuestionarios. Su inventario NEO medía al principio tres factores: neuroticismo, extraversión y apertura (de ahí la sigla N-E-O). Al comprobar que los estudios léxicos encontraban además amabilidad y responsabilidad, las incorporaron en el NEO-PI de 1985, y en 1992 publicaron la versión revisada, el NEO-PI-R, con seis facetas por dominio.
La revisión que John Digman publicó en 1990 en el Annual Review of Psychology reunió todas estas líneas y contribuyó a que el modelo de cinco factores se aceptara de forma general. Las cinco dimensiones independientes que conforman la estructura de la personalidad, según este modelo, son las siguientes:
- Apertura a la experiencia
- Responsabilidad
- Extraversión
- Amabilidad
- Neuroticismo
Relevancia práctica de la taxonomía
La adopción progresiva de este sistema transformó la manera de investigar la psicología de la personalidad.
Antes de su llegada existía bastante desorden teórico: cada investigador utilizaba sus propios conceptos y sus propios cuestionarios, lo que hacía muy difícil comparar unos estudios con otros.
El modelo de los Cinco Grandes ofreció un vocabulario compartido que permitió reunir descubrimientos que antes estaban dispersos en una sola disciplina coherente.
Los estudios han documentado que el perfil de una persona en estos cinco factores se relaciona con resultados concretos en su vida, como la longevidad, la capacidad de liderazgo o la forma en que se adapta a su entorno laboral.
La dimensión del tesón o responsabilidad, por ejemplo, mantiene un vínculo consistente y positivo con el alto rendimiento académico de los estudiantes: quienes puntúan alto en este rasgo suelen sacar mejores notas, en promedio.
Diversos proyectos de investigación que comparan culturas sugieren que esta misma estructura de cinco grandes rasgos tiende a aparecer en diferentes idiomas y distintas formas de organización social.
Que estas agrupaciones aparezcan de manera tan generalizada apunta, según algunos investigadores, a que el modelo refleja variaciones de la conducta humana que comparten un origen biológico y evolutivo profundo, común a toda la especie.
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Fuentes
- Allport, G. W. y Odbert, H. S. (1936). Trait-names: A psycho-lexical study. Psychological Monographs, 47(1), i-171.
- Fiske, D. W. (1949). Consistency of the factorial structures of personality ratings from different sources. Journal of Abnormal and Social Psychology, 44(3), 329-344.
- Tupes, E. C. y Christal, R. E. (1961). Recurrent personality factors based on trait ratings (ASD-TR-61-97). U.S. Air Force.
- Norman, W. T. (1963). Toward an adequate taxonomy of personality attributes: Replicated factor structure in peer nomination personality ratings. Journal of Abnormal and Social Psychology, 66(6), 574-583.
- Digman, J. M. (1990). Personality structure: Emergence of the five-factor model. Annual Review of Psychology, 41, 417-440.
- John, O. P. y Srivastava, S. (1999). The Big Five trait taxonomy: History, measurement, and theoretical perspectives. En L. A. Pervin y O. P. John (Eds.), Handbook of Personality: Theory and Research (2.ª ed., pp. 102-138). Guilford Press.
- Goldberg, L. R. (1981). Language and individual differences: The search for universals in personality lexicons. En L. Wheeler (Ed.), Review of Personality and Social Psychology (Vol. 2). Sage.
- Costa, P. T. y McCrae, R. R. (1985). The NEO Personality Inventory manual. Psychological Assessment Resources.
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Preguntas frecuentes
¿Quién inventó el modelo Big Five?
No lo creó una sola persona: es el resultado de casi un siglo de trabajo de varios investigadores, desde Allport y Odbert hasta Costa y McCrae.
¿Quién acuñó el término "Cinco Grandes"?
El psicólogo Lewis Goldberg, en 1981.
¿Quiénes consolidaron el modelo tal como se conoce hoy?
Paul Costa Jr. y Robert McCrae, que en 1985 ampliaron su inventario NEO, centrado hasta entonces en tres factores, para incluir amabilidad y responsabilidad. La revisión de John Digman en 1990 contribuyó a que el modelo se aceptara de forma general.