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Percepción del tiempo: por qué el tiempo pasa más rápido cuando te haces mayor

Por la redacción de Personaramic6 min de lectura
Ilustración orgánica minimalista de un reloj de arena de formas suaves, con la arena cayendo más deprisa en la mitad inferior

Un verano de la infancia duraba una eternidad. Un año de los cuarenta se va en lo que dura un suspiro. Casi todo el mundo lo nota, y la psicología lleva más de un siglo intentando explicar por qué el tiempo pasa más rápido con la edad.

La percepción del tiempo no funciona como un reloj.

Funciona, sobre todo, como una memoria.

Y esa diferencia explica buena parte de lo que ocurre a medida que cumples años.

Lo que escribió William James en 1890

En el capítulo sobre la percepción del tiempo de sus Principios de psicología, James lo dejó por escrito sin rodeos: “El mismo espacio de tiempo parece ser más corto conforme envejecemos” (p. 500).

Y precisó: los días, los meses y los años sí se acortan; las horas, quizá; los minutos y los segundos, parece que no.

Recogió también la explicación de moda en su época, la del filósofo Paul Janet:

  • La duración aparente de un año sería proporcional a la vida vivida.
  • A los 10 años, un año es una décima parte de tu existencia.
  • A los 50, apenas una cincuentava parte.

James no quedó convencido. Para él, la fórmula de Janet describía el fenómeno, pero no lo explicaba.

Por qué el tiempo pasa más rápido: la explicación de la memoria

La propuesta de James fue otra, y sigue siendo la más citada.

De joven, casi todo es primera vez: el primer viaje, el primer trabajo, la primera mudanza. Cada experiencia deja una huella propia.

Con los años, buena parte de la vida se convierte en rutina automática, y entonces, escribió, “los días y las semanas se convierten tersamente en unidades de recuerdos sin contenido; los años se vuelven huecos y se desploman” (p. 500).

La metáfora es precisa: un año sin novedades es como una maleta vacía. Pesa poco al levantarla desde el recuerdo.

El tiempo recordado no se mide en horas. Se mide en cuántas cosas distintas quedan guardadas.

La paradoja de las vacaciones

De ahí sale una de las observaciones más finas de James, la paradoja retrospectiva (p. 499):

  • Un tiempo lleno de experiencias variadas parece corto mientras pasa, pero largo al recordarlo.
  • Un tiempo vacío hace lo contrario: se arrastra mientras se vive y se encoge en la memoria.

Sus ejemplos:

  • Una semana de viaje ocupa en el recuerdo lo que tres semanas.
  • Un mes de enfermedad apenas deja más recuerdos que un solo día.
  • Anton, personaje de la novela Vagabunden de Karl von Holtei, vuelve a su pueblo tras siete años que, dice, “parecen más de setenta”, por todo lo que ha vivido. Y al mismo tiempo, al ver el campanario, siente que apenas se fue una semana.

En 2012, la divulgadora británica Claudia Hammond popularizó en Time Warped un nombre para este fenómeno: la paradoja de las vacaciones: los días libres vuelan mientras duran y se estiran al evocarlos.

El aburrimiento: cuando el tiempo se mira a sí mismo

La otra cara es el aburrimiento, que James analiza en las pp. 500-501.

Surge cuando un periodo está tan vacío de contenido que la atención se posa sobre el paso del tiempo mismo.

Esperar un minuto con los ojos cerrados parece una eternidad. Y “un día lleno de espera, de deseo insatisfecho de cambio, parecerá una pequeña eternidad” (p. 500).

Mientras se vive, el tiempo aburrido pesa. Al recordarlo, desaparece.

El presente dura unos segundos, no un instante

James añadió una idea que hoy sigue viva en la investigación: el presente especioso, término que tomó de E. R. Clay (p. 487).

El “ahora” que experimentamos no es un punto sin grosor. Es una pequeña ventana de algunos segundos.

“El presente conocido prácticamente no es el filo de un cuchillo, sino una silla de montar”, escribió: un asiento con cierta anchura desde el que miramos hacia atrás y hacia delante.

Algunas cifras que recogió de los laboratorios de su tiempo:

  • Wundt: unas 12 impresiones podían captarse como una sola unidad.
  • Dietze: hasta unos 12 segundos de duración llena percibidos de golpe (p. 490).
  • Exner: dos chasquidos se oyen como dos separados aunque estén a unas 1/500 partes de segundo (p. 491).

¿Y si percibiéramos más deprisa? El experimento mental de Von Baer

James también recuerda una fantasía del naturalista Karl Ernst von Baer (pp. 511-512).

Von Baer imaginó dos criaturas opuestas:

  • Una que captara mil veces más sucesos por segundo que nosotros: para ella, el Sol parecería inmóvil en el cielo y el movimiento de los seres vivos sería tan lento que habría que deducirlo, no verlo.
  • Otra que captara mil veces menos: los inviernos y los veranos le durarían lo que un cuarto de hora, las setas brotarían como creaciones instantáneas y el Sol cruzaría el cielo como un meteoro.

Spencer añadía que las alas de un mosquito baten miles de veces por segundo: quizá, para él, un segundo sea largo.

La idea tiene un eco moderno. En 2019, el ingeniero Adrian Bejan propuso en European Review que, con la edad, el cerebro procesa menos “imágenes” por unidad de tiempo, y por eso los días parecen más cortos. Es una hipótesis especulativa, basada en argumentos físicos más que en experimentos psicológicos directos.

Más sólido es el llamado efecto de lo inesperado: Tse y colaboradores (2004) mostraron que un estímulo raro dentro de una serie se percibe más largo que los habituales aunque dure lo mismo, un efecto que atribuyeron a la atención.

¿Es verdad que el tiempo pasa más rápido con la edad? Lo que James no sabía

Aquí la ciencia actual matiza bastante la intuición popular.

  • Wittmann y Lehnhoff (2005) preguntaron a 499 personas de 14 a 94 años. La sensación de aceleración aumentaba con la edad, pero el efecto era pequeño o moderado: explicaba como mucho un 10% de las diferencias.
  • Friedman y Janssen (2010), con 1.865 adultos de dos países, encontraron diferencias por edad muy pequeñas, salvo al preguntar por los últimos diez años.
  • En ese mismo trabajo, sentirse con prisa pesaba más que la edad: quienes vivían más presionados notaban el tiempo más rápido, fuera cual fuera su edad.

Lo que James acertó: el tiempo recordado depende de la cantidad de recuerdos distintos, y eso sigue siendo la pieza central.

Lo que no pudo ver: que casi todas las edades dicen que el tiempo vuela, y que el ritmo de vida importa tanto como el calendario. La forma en que cada persona se sitúa entre pasado, presente y futuro, que se aborda en la perspectiva nostálgica, también colorea esa sensación.

El test mi relación con el tiempo permite ver tu propio patrón. Y si te interesa cómo los cambios de estación alteran el reloj interno, el fin del verano tiene su propia historia.

Fuentes

  • Bejan, A. (2019). Why the days seem shorter as we get older. European Review, 27(2), 187-194. https://doi.org/10.1017/S1062798718000741
  • Friedman, W. J., y Janssen, S. M. J. (2010). Aging and the speed of time. Acta Psychologica, 134(2), 130-141. https://doi.org/10.1016/j.actpsy.2010.01.004
  • Hammond, C. (2012). Time Warped: Unlocking the Mysteries of Time Perception. Canongate.
  • James, W. (1989). Principios de psicología. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1890).
  • Tse, P. U., Intriligator, J., Rivest, J., y Cavanagh, P. (2004). Attention and the subjective expansion of time. Perception & Psychophysics, 66(7), 1171-1189. https://doi.org/10.3758/BF03196844
  • Wittmann, M., y Lehnhoff, S. (2005). Age effects in perception of time. Psychological Reports, 97(3), 921-935. https://doi.org/10.2466/pr0.97.3.921-935

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Preguntas frecuentes

¿Por qué el tiempo pasa más rápido cuando te haces mayor?

Una de las explicaciones más citadas, que ya propuso William James en 1890, tiene que ver con la memoria: cuando la vida se llena de rutina, los días dejan pocos recuerdos distintos y, al mirar atrás, los años parecen más cortos. La investigación moderna matiza que el efecto de la edad es pequeño y aparece sobre todo al valorar periodos largos, como la última década.

¿Es verdad que el tiempo pasa más rápido para las personas mayores?

Solo en parte. Wittmann y Lehnhoff (2005), con 499 personas de 14 a 94 años, encontraron que la sensación de aceleración aumenta con la edad, pero el efecto explicaba como mucho un 10% de las diferencias. Friedman y Janssen (2010), con más de 1.800 adultos, solo vieron diferencias claras por edad en la pregunta sobre los últimos diez años.

¿Qué es la paradoja de las vacaciones?

Es el nombre que la divulgadora Claudia Hammond popularizó en Time Warped (2012) para una observación que William James ya describía en 1890: unas vacaciones llenas de novedades pasan volando mientras se viven, pero parecen largas al recordarlas, porque dejan muchos recuerdos distintos.

¿Qué es el presente especioso?

Es el término, tomado por William James de E. R. Clay, para el 'ahora' que realmente vivimos: no un instante sin duración, sino una pequeña ventana de unos pocos segundos. James lo comparó con una silla de montar, no con el filo de un cuchillo.

¿Este artículo sustituye una valoración profesional?

No. Resume investigación histórica y científica sobre la percepción del tiempo con fines informativos y educativos. Si la sensación de que el tiempo se escapa va unida a un malestar persistente, lo indicado es consultar con un profesional de la salud mental.

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