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Perfeccionismo socialmente prescrito: la presión de sentir que todos esperan la perfección de ti

Por la redacción de Personaramic4 min de lectura
Ilustración minimalista con las palabras PERFECCIONISMO SOCIALMENTE PRESCRITO en una insignia geométrica

Perfeccionismo socialmente prescrito: cuando la presión viene (o parece venir) de fuera

El perfeccionismo socialmente prescrito es la tercera dimensión del modelo de Paul Hewitt y Gordon Flett, y la que la investigación relaciona de forma más constante con el malestar emocional.

Aquí la exigencia no nace principalmente de dentro. Nace de la sensación de que el entorno (familia, trabajo, redes sociales) espera un nivel de perfección difícil de sostener, y de que no alcanzarlo tendrá un coste: decepcionar, perder aprecio, quedar fuera.

Es uno de los cuatro perfiles que distingue nuestro test de perfeccionismo. Si la exigencia se parece más a la que uno se impone a sí mismo, el perfil cercano es el del perfeccionismo autoexigente.

La exigencia percibida

Lo distintivo de este perfil no es cuánta exigencia hay realmente en el entorno, sino cuánta se percibe. En la escala original de Hewitt y Flett (1991), los ítems de esta dimensión no preguntan qué exigen los demás, sino qué cree la persona que exigen: que el éxito se espera siempre, que cualquier fallo será mal recibido, que cuanto mejor se hace algo, mejor se espera que salga la próxima vez.

Esa última idea explica por qué este perfeccionismo suele resultar más agotador que los otros dos. La persona no siente tener control sobre el estándar, porque lo fija otro, y además lo percibe como un listón que se mueve.

Por qué es el más ligado al malestar

La investigación sobre perfeccionismo distingue entre el afán por lograr (ponerse metas altas) y la preocupación perfeccionista (miedo al error, dudas, temor al juicio ajeno). El perfeccionismo socialmente prescrito pertenece de lleno al segundo grupo.

El metaanálisis de Limburg, Watson, Hagger y Egan (2017), que reunió estudios sobre perfeccionismo y distintos problemas de salud mental, encontró que esa preocupación perfeccionista muestra vínculos más claros con ansiedad, depresión y estrés que el simple afán por lograr. Que una dimensión se asocie al malestar no significa que lo cause, ni que toda persona con este perfil lo sufra: describe una tendencia en grupos amplios.

Una dimensión que está creciendo

El dato más citado sobre este perfil es reciente. Thomas Curran y Andrew Hill reunieron en 2019 los resultados de 164 muestras con más de 41.000 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido que habían respondido la escala de Hewitt y Flett entre 1989 y 2016.

  • Las tres dimensiones aumentaron con el tiempo.
  • La que más creció fue la socialmente prescrita: en torno a un 33 %, frente al 10 % de la autoexigente y el 16 % de la orientada a los demás.

En un trabajo posterior (2022), los mismos autores encontraron que la percepción de expectativas y críticas de los padres también ha aumentado en esas décadas y se relaciona con fuerza con esta dimensión. Ambos estudios son correlacionales: muestran tendencias que coinciden, no una causa demostrada.

Cómo se nota en el día a día

Una escena frecuente: alguien recibe un correo de su responsable con un escueto “Hablamos mañana”. No hay nada más, pero la tarde se llena de hipótesis sobre qué habrá hecho mal. Al día siguiente, la conversación trata de un cambio de horario.

Ese patrón tiene otras formas:

  • Dificultad para relajarse: la sensación de estar siempre bajo alguna forma de evaluación, aunque nadie esté mirando en realidad.
  • Peso desproporcionado de la crítica: un comentario negativo menor afecta mucho más de lo que su contenido justificaría.
  • Búsqueda constante de aprobación: incluso en decisiones pequeñas.
  • Miedo a “no dar la talla”: la preocupación central no es el resultado en sí, sino lo que dirá de uno ante los demás.

La distancia entre la expectativa real y la percibida

Como lo que mide esta dimensión es una percepción, una parte de su peso depende de la distancia entre lo que se cree que los demás esperan y lo que de verdad esperan. Muchas personas con este perfil descubren, al preguntarlo directamente, que la presión que sentían superaba con creces a la que nadie había expresado.

Con las comparaciones ocurre algo parecido: lo que se ve de los demás, sobre todo en redes sociales, suele ser una versión muy seleccionada de su vida, no su día a día completo. Comparar el propio proceso con el resultado final ya pulido de otra persona rara vez es una comparación justa.

Lo que este resultado no dice

Este artículo es divulgativo y el test que lo acompaña es un autoinforme breve, no la escala original de Hewitt y Flett ni un diagnóstico. Si la presión percibida se vuelve constante y difícil de sostener, un profesional de la psicología puede ayudar a valorarla.

Fuentes

  • Curran, T. y Hill, A. P. (2019). Perfectionism is increasing over time: A meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016. Psychological Bulletin, 145(4), 410-429. doi:10.1037/bul0000138
  • Curran, T. y Hill, A. P. (2022). Young people’s perceptions of their parents’ expectations and criticism are increasing over time: Implications for perfectionism. Psychological Bulletin, 148(1-2), 107-128. doi:10.1037/bul0000347
  • Hewitt, P. L. y Flett, G. L. (1991). Perfectionism in the self and social contexts: Conceptualization, assessment, and association with psychopathology. Journal of Personality and Social Psychology, 60(3), 456-470.
  • Limburg, K., Watson, H. J., Hagger, M. S. y Egan, S. J. (2017). The relationship between perfectionism and psychopathology: A meta-analysis. Journal of Clinical Psychology, 73(10), 1301-1326.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué este tipo se asocia más al malestar que los otros dos?

Porque la exigencia se percibe como impuesta desde fuera y fuera del propio control: el estándar lo fijan otros, siempre parece subir y su incumplimiento se vive como una amenaza de rechazo. En los metaanálisis sobre perfeccionismo, esta dimensión aparece de forma constante entre las más relacionadas con ansiedad, estado de ánimo bajo y estrés.

¿La expectativa que siento es siempre real?

No necesariamente. Lo que mide esta dimensión es la percepción de exigencia, que puede coincidir con lo que el entorno espera de verdad o estar bastante por encima. Para el efecto psicológico, la percepción pesa tanto como la realidad.

¿Las redes sociales influyen en este tipo de perfeccionismo?

Es una de las hipótesis que se estudian. Curran y Hill (2019), que documentaron un aumento del 33 % de esta dimensión entre 1989 y 2016, apuntan sobre todo a un entorno más competitivo y meritocrático. El papel de las redes sociales es una hipótesis plausible que se sigue investigando, y estos estudios no permiten demostrar cuál de esos factores es el responsable.

¿Ha aumentado este tipo de perfeccionismo en los jóvenes?

Según los datos disponibles, sí. El metaanálisis de Curran y Hill (2019), con más de 40.000 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, encontró que el perfeccionismo socialmente prescrito es la dimensión que más ha crecido en las últimas décadas.

¿Este resultado es un diagnóstico?

No. Es una aproximación orientativa y divulgativa, no una escala clínica validada.

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