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Afrontamiento centrado en el problema: actuar sobre la causa del estrés

Por Equipo Personaramic 3 min de lectura
Ilustración minimalista con las palabras AFRONTAMIENTO CENTRADO EN EL PROBLEMA en una insignia geométrica

Afrontamiento centrado en el problema: primero actuar, después sentir

El afrontamiento centrado en el problema es uno de los dos grandes estilos que describieron los psicólogos Richard Lazarus y Susan Folkman en su modelo clásico del afrontamiento del estrés: ante una dificultad, el primer movimiento es actuar directamente sobre su causa, no gestionar cómo te hace sentir.

Nota de responsabilidad: Este artículo se basa en el modelo de afrontamiento de Lazarus y Folkman y tiene una finalidad exclusivamente divulgativa. No sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental.

De dónde viene: actuar sobre la causa

Lazarus y Folkman observaron que las personas responden al estrés con dos grandes estrategias: una orientada a modificar la situación que lo provoca (centrada en el problema) y otra orientada a regular la respuesta emocional que esa situación genera (centrada en la emoción). Quien predomina en el primer estilo tiende a evaluar rápidamente qué puede hacer al respecto, y a ponerlo en marcha antes de detenerse demasiado en cómo se siente por el camino.

Cómo se nota en el día a día

  • Búsqueda inmediata de soluciones: ante un problema, el primer impulso es preguntarse qué se puede hacer, no cómo se siente uno al respecto.
  • Planificación activa: dividir un problema grande en pasos concretos y manejables.
  • Necesidad de sentir control: la sensación de estar haciendo algo, aunque sea pequeño, reduce el malestar más que hablar de lo que se siente.
  • Impaciencia con la inacción: cuesta quedarse simplemente esperando o “dejando que las cosas pasen”.

Cuándo funciona mejor (y cuándo no)

La investigación posterior a Lazarus y Folkman es clara en un matiz importante: este estilo funciona especialmente bien cuando el estresor es controlable, un examen, un proyecto de trabajo, un problema con solución práctica identificable. El punto ciego aparece cuando la situación no depende de las propias acciones: una pérdida, una enfermedad, una decisión ajena. Ahí, insistir en “hacer algo” cuando no hay nada que hacer puede generar más frustración que alivio, y suele ser el momento en el que vale la pena apoyarse también en otras estrategias, como procesar la emoción o buscar apoyo en el entorno.

Imagina a dos compañeros de trabajo enterándose el mismo día de que su proyecto se cancela por una decisión de dirección ajena a ellos. Quien predomina en este estilo pasa la tarde entera reescribiendo su currículum y contactando a antiguos clientes, y solo días después nota que sigue sin haber procesado el enfado inicial. La acción no sustituyó la emoción, simplemente la aplazó.

La libertad de elegir la respuesta, según Viktor Frankl

El psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentración nazis y fundador de la logoterapia, desarrolló en El hombre en busca de sentido (1946) una idea que encaja de lleno con este estilo de afrontamiento: incluso en las circunstancias más extremas e incontrolables, a una persona le queda una libertad que nadie puede arrebatarle, la de elegir su actitud y su respuesta ante lo que le ocurre. El afrontamiento centrado en el problema es, en cierto modo, esa idea llevada a la práctica cotidiana: en vez de quedarse en la experiencia pasiva del malestar, la persona busca activamente qué margen de acción real tiene, por pequeño que sea, y lo ocupa. Frankl observó esto en un contexto muchísimo más duro que el de un examen o un problema laboral, pero el mecanismo psicológico de fondo, actuar sobre lo que sí depende de uno en vez de solo padecer lo que no, es el mismo.

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Preguntas frecuentes

¿El afrontamiento centrado en el problema es siempre la mejor opción?

No siempre. Funciona especialmente bien cuando el estresor es controlable; cuando no lo es, insistir en actuar sobre algo que no se puede cambiar puede generar más frustración que alivio.

¿Es incompatible con procesar las emociones?

No, aunque suele ir en segundo plano: la persona con este estilo tiende a posponer la gestión emocional hasta después de haber actuado sobre la causa.

¿Se puede combinar con otros estilos de afrontamiento?

Sí, de hecho es lo más habitual. La mayoría de personas combina varios estilos según la situación; este test señala cuál predomina en tus respuestas.

¿Este resultado es un diagnóstico?

No. Es una aproximación orientativa y divulgativa, no una escala clínica validada.

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