Personaramic
Trabajo y productividad

Líder inspirador: lideras con visión compartida y ejemplo

Por Equipo Personaramic 3 min de lectura
Ilustración minimalista de una estrella guía geométrica

Lideras a través de una visión compartida y del ejemplo: buscas que tu equipo crezca y se sienta parte de algo con sentido, más allá de cumplir tareas.

No te conformas con que las cosas se hagan: te importa que quien las hace entienda por qué merece la pena hacerlas.

Del liderazgo transaccional al transformacional

El historiador y politólogo James MacGregor Burns introdujo en 1978 el concepto de liderazgo transformacional, que el psicólogo Bernard Bass desarrolló después dentro de la investigación organizacional: un estilo de liderazgo que moviliza a las personas apelando a valores, propósito y ejemplo personal, en contraste con el liderazgo transaccional, centrado en intercambios claros de esfuerzo por recompensa. El liderazgo inspirador de este perfil encaja con ese modelo: el motor no es el cumplimiento de normas, sino el sentido compartido de hacia dónde se va.

Cómo se reconoce este estilo

  • Se comunica con frecuencia el “para qué” detrás de las tareas, no solo el “qué” hay que hacer.
  • El ejemplo personal pesa tanto como las instrucciones: se predica con la conducta propia, no solo con palabras.
  • El equipo suele sentirse parte de algo mayor, no solo ejecutando encargos aislados.
  • Se invierte tiempo en el desarrollo de las personas, no solo en la entrega inmediata de resultados.

Cuando la visión necesita estructura

El riesgo de este estilo es que la visión se quede en discurso si no hay una estructura mínima que la sostenga: objetivos claros, plazos concretos, seguimiento regular. Combinar la inspiración con algo del orden que aporta el liderazgo organizador, sin perder la visión de fondo, es un enfoque que en algunos casos da buenos resultados. También conviene tener presente que no todo el equipo se mueve igual de bien con propósito compartido: algunas personas pueden necesitar, además, expectativas muy explícitas.

Si te interesa un estilo más centrado en la estructura y las expectativas claras, revisa el perfil líder organizador.

El punto ciego que Marshall Goldsmith identifica en este perfil

El coach ejecutivo Marshall Goldsmith, en su libro What Got You Here Won’t Get You There, plantea una idea incómoda para cualquier líder que haya llegado lejos gracias a su carisma: los mismos rasgos que te hicieron destacar (opiniones fuertes, seguridad al hablar, tener siempre una respuesta a mano) tienden a convertirse, sin que te des cuenta, en el obstáculo que frena tu siguiente salto como líder. Goldsmith describe hábitos muy concretos que suelen acompañar a los perfiles inspiradores: querer ganar siempre la conversación, añadir tu propio matiz a cada idea ajena aunque ya fuera buena, hablar antes de escuchar del todo. Ninguno de estos hábitos parece grave por separado, pero con el tiempo transmiten al equipo que sus ideas solo cuentan si pasan por el filtro del líder, justo lo contrario de lo que un estilo inspirador pretende conseguir.

Lo difícil, señala Goldsmith, es que precisamente el éxito acumulado hace más difícil ver estos puntos ciegos: si algo le ha funcionado a alguien hasta ahora, cuesta más aceptar que ese mismo comportamiento empieza a jugar en su contra según crece su responsabilidad. Como ejercicio concreto, Goldsmith propone preguntar activamente al equipo qué comportamiento propio les gustaría que se dejara de hacer, y no solo qué se debería empezar a hacer, como una forma posible de sacar a la luz estos puntos ciegos antes de que pasen factura.

Puedes volver a tu resultado completo en el test Mi estilo de liderazgo.

¿Quieres saber más sobre ti?

Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el concepto de liderazgo inspirador?

Del liderazgo transformacional, descrito por James MacGregor Burns en 1978 y desarrollado después por Bernard Bass: un estilo que moviliza a través de una visión compartida y del ejemplo, más que de normas o incentivos.

¿Es mejor que el liderazgo organizador?

No es mejor en términos absolutos: funciona especialmente bien para movilizar e inspirar cambio, pero necesita apoyarse en cierta estructura para que la visión se traduzca en resultados concretos.

¿Cualquiera puede desarrollar este estilo?

En buena medida sí. Aunque hay quien lo tiene más natural, comunicar un propósito claro y dar ejemplo son habilidades que se pueden entrenar de forma deliberada.

¿Qué riesgo tiene este estilo?

Que la visión se quede en discurso si no va acompañada de una estructura mínima que la sostenga en el día a día.

Artículos relacionados