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¿Por qué recordamos mal el dolor de una colonoscopia?

Por la redacción de Personaramic8 min de lectura
Ilustración minimalista de una línea ondulada que sube hasta un pico y desciende hacia el final

Dos pacientes se someten a la misma prueba médica. Uno sufre durante 8 minutos; el otro, durante 24. Días después, el que menos sufrió recuerda la experiencia como peor. Esta paradoja, que Daniel Kahneman cuenta en Pensar rápido, pensar despacio (2011), salió de un estudio real que diseñó con el médico e investigador Donald Redelmeier, de la Universidad de Toronto, y muestra algo contraintuitivo sobre la memoria del dolor: no recordamos la cantidad total de sufrimiento que vivimos, sino un resumen mucho más simple de esa experiencia.

El experimento: 154 pacientes y una escala de dolor cada 60 segundos

El estudio, publicado en 1996, se realizó con 154 pacientes sometidos a una colonoscopia, en una época anterior a que este procedimiento se realizara de forma rutinaria con sedación. Incluyó también a 133 pacientes de litotricia, el tratamiento que rompe cálculos renales con ondas de choque, con resultados parecidos.

Cada 60 segundos, se pedía a los pacientes que indicaran su nivel de dolor en ese instante concreto, en una escala de 0 (ningún dolor) a 10 (dolor insoportable).

La duración del procedimiento variaba mucho de un paciente a otro: el más breve duró 4 minutos, el más largo, 69 minutos.

Al terminar, se preguntó a cada paciente cuánta cantidad total de dolor consideraba haber experimentado durante todo el procedimiento.

Dos pacientes, dos experiencias muy distintas

Kahneman ilustra el hallazgo comparando a dos pacientes concretos del estudio:

  • Paciente A: el procedimiento duró 8 minutos. Su último registro de dolor, justo antes de terminar, fue de 7 sobre 10.
  • Paciente B: el procedimiento duró 24 minutos, tres veces más que el del paciente A. Su último registro de dolor, justo antes de terminar, fue de solo 1 sobre 10.

Si se suma el dolor momento a momento a lo largo de todo el procedimiento (lo que Kahneman llama el “área bajo la curva”), no hay ninguna duda posible: el paciente B, al estar expuesto durante mucho más tiempo a niveles de dolor comparables, sufrió objetivamente más en total que el paciente A.

El resultado que no encajaba con la lógica

Sin embargo, cuando se preguntó a ambos pacientes cuánto dolor recordaban haber sentido en total, el resultado fue el contrario de lo esperado: el paciente A recordó peor la experiencia que el paciente B, a pesar de haber sufrido, en términos objetivos, bastante menos tiempo de dolor acumulado.

El análisis estadístico de los 154 pacientes reveló dos patrones sistemáticos, a los que Kahneman puso nombre:

  • Regla del pico final: la valoración retrospectiva de una experiencia dolorosa se explica, sobre todo, por la media entre el peor momento vivido (el pico) y el nivel de dolor justo al terminar (el final).
  • Olvido de la duración: cuánto tiempo duró realmente la experiencia apenas influye en el recuerdo posterior que se tiene de ella.

Aplicando esta regla a los dos pacientes: ambos tuvieron el mismo pico de dolor (8 sobre 10) en algún momento del procedimiento.

Pero la media entre ese pico y el nivel final fue de 7,5 para el paciente A y de solo 4,5 para el paciente B.

El paciente A, sencillamente, tuvo la mala suerte de que su procedimiento terminara en un momento de dolor alto, y eso bastó para dejarle un peor recuerdo global, sin importar que en total hubiera sufrido menos tiempo que el paciente B.

La prueba de laboratorio: más dolor, mejor recuerdo

Un estudio con pacientes reales tiene un límite: no controla cómo termina cada procedimiento. Por eso Kahneman, Barbara Fredrickson, Charles Schreiber y Redelmeier (1993) llevaron la idea al laboratorio con un experimento de agua fría.

Cada participante pasó por dos pruebas. En la corta, mantenía una mano en agua a 14 °C durante 60 segundos. En la larga, mantenía la otra mano 60 segundos a 14 °C y después 30 segundos más mientras el agua subía poco a poco hasta 15 °C: seguía doliendo, pero algo menos. Después tenían que elegir cuál de las dos repetir.

22 de los 32 participantes (69 %) eligieron repetir la prueba larga, que contenía todo el dolor de la corta y medio minuto más. Entre quienes notaron claramente el alivio final, la proporción subió al 81 %. Los autores lo describieron sin rodeos: si las personas eligieran minimizar su exposición al dolor, esa proporción sería cero.

Fredrickson y Kahneman (1993) encontraron el mismo patrón con fragmentos de película agradables y desagradables: la duración de cada fragmento apenas influía en cómo se valoraba después. Es lo que llamaron olvido de la duración.

Dos formas distintas de medir lo mismo

Kahneman llama totales hedonimétricos a la suma real del dolor momento a momento (lo que un observador externo calcularía sumando todos los registros), y los distingue de las estimaciones retrospectivas, que es lo que cada paciente recuerda después.

Su conclusión es que estas dos medidas pueden ser sistemáticamente distintas: la primera pondera igual cada minuto de la experiencia; la segunda solo presta atención real a dos instantes concretos, el peor y el último.

Esto llevó a Kahneman a plantear una distinción que después desarrolló en el resto del libro: la diferencia entre el yo que experimenta, que vive cada momento por separado, y el yo que recuerda, que construye después una historia resumida de la experiencia completa, y que es el que en la práctica decide si volveríamos a repetir algo o no.

Ambos “yos” no siempre están de acuerdo sobre cuánto se sufrió realmente.

Del laboratorio a la consulta

La consecuencia práctica parecía clara: si el objetivo es que el paciente recuerde el procedimiento como menos doloroso, puede importar más cómo termina que cuánto dura. En 2003, Redelmeier, Joel Katz y Kahneman lo pusieron a prueba en un ensayo aleatorizado con 682 pacientes de colonoscopia.

A la mitad, elegida al azar, se le añadió al final un breve intervalo en el que el instrumento permanecía quieto, sin avanzar. Los resultados fueron modestos pero consistentes:

  • Los últimos momentos resultaron menos dolorosos (1,7 frente a 2,5 en una escala de 0 a 10).
  • La experiencia completa se recordó como algo menos desagradable (4,4 frente a 4,9).
  • En un seguimiento de unos cinco años, los pacientes del grupo alargado volvieron algo más a menudo para la siguiente colonoscopia recomendada.

Este último dato es el más relevante, porque la colonoscopia es una prueba de cribado que suele repetirse cada cierto tiempo, y un mal recuerdo puede pesar en la decisión de volver. Es un ejemplo poco habitual de un sesgo de memoria convertido en una mejora clínica medible.

Lo que confirma la investigación posterior

Un metaanálisis de Balca Alaybek y sus colegas (2022), con 174 tamaños del efecto de estudios muy distintos, encontró un apoyo sólido a la regla del pico final: la combinación del pico y el final se relacionaba con fuerza con el recuerdo global (r = 0,58) y pesaba más que el principio de la experiencia, su momento más suave o su tendencia. El efecto de la duración fue prácticamente nulo.

Hay un matiz que el relato popular suele omitir: en ese mismo metaanálisis, la media de toda la experiencia predecía el recuerdo tan bien como el pico y el final. La memoria no ignora el resto de lo vivido; lo que hace es dar un peso desproporcionado a dos momentos y casi ninguno al tiempo que duró.

Este mismo desajuste entre lo que se experimenta y lo que se recuerda aparece en muchas decisiones cotidianas que no tienen nada que ver con la medicina, desde cómo se valora un viaje o una relación laboral hasta cómo un perfil más analítico o uno más intuitivo evalúa después si una experiencia mereció la pena, un juicio que rara vez se basa en la suma real de lo vivido.

Es razonable pensar que algo parecido ocurre al recordar una mala racha en las inversiones, donde un día de caída intensa puede pesar más que la evolución de todo el periodo, aunque ese caso concreto no es el que estudiaron Kahneman y Redelmeier. Nuestro test de perfil de inversor explora cómo sueles reaccionar ante ese tipo de vaivenes.

Fuentes

  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.
  • Alaybek, B., Dalal, R. S., Fyffe, S., Aitken, J. A., Zhou, Y., Qu, X., Roman, A. y Baines, J. I. (2022). All’s well that ends (and peaks) well? A meta-analysis of the peak-end rule and duration neglect. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 170, 104149. https://doi.org/10.1016/j.obhdp.2022.104149
  • Fredrickson, B. L. y Kahneman, D. (1993). Duration neglect in retrospective evaluations of affective episodes. Journal of Personality and Social Psychology, 65(1), 45-55. https://doi.org/10.1037/0022-3514.65.1.45
  • Kahneman, D., Fredrickson, B. L., Schreiber, C. A. y Redelmeier, D. A. (1993). When more pain is preferred to less: Adding a better end. Psychological Science, 4(6), 401-405. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.1993.tb00589.x
  • Redelmeier, D. A. y Kahneman, D. (1996). Patients’ memories of painful medical treatments: Real-time and retrospective evaluations of two minimally invasive procedures. Pain, 66(1), 3-8. https://doi.org/10.1016/0304-3959(96)02994-6
  • Redelmeier, D. A., Katz, J. y Kahneman, D. (2003). Memories of colonoscopy: A randomized trial. Pain, 104(1-2), 187-194. https://doi.org/10.1016/S0304-3959(03)00003-4

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la 'regla del pico final'?

El hallazgo de que, al recordar una experiencia dolorosa o desagradable, la valoración global depende sobre todo del peor momento (el pico) y de cómo terminó (el final), no de la duración total ni del promedio del malestar experimentado.

¿Significa esto que un procedimiento médico más largo se recuerda como menos doloroso?

Puede ocurrir exactamente así: en el experimento real de Kahneman y Redelmeier, un paciente con un procedimiento más corto pero que terminó en un momento de dolor alto guardó un peor recuerdo que otro paciente con un procedimiento tres veces más largo que terminó suavemente.

¿Qué son el 'yo que experimenta' y el 'yo que recuerda'?

Una distinción que propone Kahneman: el yo que experimenta vive cada momento de una experiencia por separado, mientras que el yo que recuerda construye después una historia y una valoración global de esa experiencia, y ambos no siempre coinciden en su conclusión sobre cuánto se sufrió.

¿Este hallazgo se aplica solo a procedimientos médicos?

No: Kahneman lo describe como un patrón general que también afecta al recuerdo de vacaciones, películas o cualquier experiencia extendida en el tiempo. Un metaanálisis de 2022 con 174 tamaños del efecto (Alaybek et al.) confirmó que el pico y el final pesan mucho en el recuerdo de experiencias de todo tipo y que la duración apenas influye.

¿Se ha usado la regla del pico final para mejorar procedimientos médicos?

Sí, al menos en un ensayo. En 2003, Redelmeier, Katz y Kahneman asignaron al azar a 682 pacientes de colonoscopia a un procedimiento normal o a uno con un breve tramo final más suave. Los del grupo alargado recordaron la prueba como algo menos desagradable y, en los años siguientes, volvieron algo más a menudo a hacerse la siguiente colonoscopia.

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