Astenia otoñal: qué es y qué dice la ciencia del cansancio de otoño
“Astenia otoñal” es una expresión que en España aparece cada septiembre en prensa, farmacias y conversaciones. Describe algo que mucha gente reconoce: cuesta más levantarse, concentrarse y tener ganas. Lo que no suele contarse es que no es un diagnóstico, y que la investigación sobre la estacionalidad ofrece una explicación más interesante que la fórmula de “cinco claves para superarla”.
Una etiqueta popular, no una entidad clínica
La palabra astenia significa debilidad o falta de fuerza, y en medicina se usa como síntoma, no como enfermedad. “Astenia otoñal” o “astenia primaveral” son etiquetas divulgativas: no figuran en el DSM-5 ni en la CIE-11, y apenas hay estudios que las midan con ese nombre.
Lo que sí existe en la literatura científica es un concepto más amplio, la estacionalidad: la tendencia de muchas personas a variar su sueño, energía, apetito y ánimo a lo largo del año. Los estudios de Kasper, Wehr, Rosenthal y colaboradores (1989) en la población general de Maryland mostraron que esos cambios forman un continuo: en un extremo, gente que apenas los nota; en medio, molestias leves; en el otro, el trastorno afectivo estacional.
Lo que en España llamamos astenia otoñal correspondería a la zona leve de ese continuo, lo que la literatura en inglés llama a veces winter blues o, cuando es más marcado, estacionalidad subsindrómica.
Por qué el otoño y no el invierno
Si la causa fuera solo la falta de luz, el peor momento sería diciembre. La revisión de Zhang y Volkow (2023) en Translational Psychiatry propone mirar otra variable: la velocidad a la que cambia la duración del día, que alcanza su máximo alrededor del equinoccio, a finales de septiembre. El artículo sobre por qué el fin del verano afecta más que el invierno desarrolla esta idea con detalle.
El mecanismo de fondo es el reloj circadiano, que se sincroniza cada día con la luz. Su sensibilidad depende de la hora: la luz de primera hora de la mañana tiende a adelantarlo y la de la noche a retrasarlo (Khalsa et al., 2003). En otoño amanece más tarde y se pasa más tiempo en interiores, así que el reloj recibe menos de la señal que lo mantiene en hora. Para las personas de cronotipo vespertino, que ya tienden a ir retrasadas respecto al horario social, ese desajuste se nota más.
Lo que el sueño irregular añade
La regularidad del sueño importa tanto como su duración. En el estudio de Phillips et al. (2017), con 61 universitarios seguidos durante un mes, quienes tenían horarios más irregulares mostraban un ritmo de melatonina mucho más tardío que los regulares, pese a dormir en promedio cantidades parecidas, y además recibían una exposición a la luz menos contrastada entre día y noche.
Es un estudio pequeño y correlacional, pero ilustra el mecanismo: la vuelta de las vacaciones, con su cambio brusco de horarios, coincide con el periodo en que la luz natural se reduce más deprisa. Las dos señales que mantienen el reloj en hora se debilitan a la vez.
Por qué a unas personas les pesa más que a otras
La explicación más sólida de esta diferencia es la hipótesis de la doble vulnerabilidad, formulada por Michael Young y su equipo a principios de los noventa y revisada por Lam et al. (2001) con 558 pacientes de una clínica especializada. Propone dos factores que se combinan:
- Una vulnerabilidad a la estacionalidad, de base biológica: más sueño, más apetito, menos energía cuando cambia la luz. Mucha gente la tiene en grado leve.
- Una vulnerabilidad a la depresión, de base psicológica y biológica, que determina si esos síntomas físicos se quedan en molestia o se convierten en un bajón del ánimo.
En los relatos de las personas con trastorno estacional, el cansancio y el aumento de sueño suelen aparecer antes, y la tristeza y los pensamientos negativos después. Esa secuencia es la que interesa a la psicología: lo que la persona piensa y hace con el cansancio forma parte de cómo evoluciona.
La pieza psicológica: rumiación y creencias sobre la estación
El papel de los pensamientos se ha estudiado sobre todo en el trastorno estacional. El equipo de Kelly Rohan, en la Universidad de Vermont, diseñó una terapia cognitivo-conductual específica (CBT-SAD) que trabaja la activación conductual en los meses de menos luz y las creencias negativas sobre el invierno (“en esta época no sirvo para nada”).
En su ensayo con 177 adultos (Rohan et al., 2015), seis semanas de esta terapia y seis semanas de luz brillante por la mañana produjeron mejoras parecidas. El seguimiento (Rohan et al., 2016) encontró una diferencia dos inviernos después: la recaída fue del 27,3 % en el grupo de terapia frente al 45,6 % en el de luz. La luz actúa sobre el reloj mientras se usa; la terapia modifica la forma de interpretar la estación, y ese cambio parece durar.
Estos datos proceden de personas con un diagnóstico, no de quien nota una astenia leve, pero el principio se traslada bien: el mismo cansancio pesa distinto según se lea como un ajuste temporal o como una prueba de que algo va mal. En la divulgación, Eckhart Tolle describe algo parecido con el nombre de “cuerpo del dolor”; la investigación lo estudia como rumiación, el hábito de dar vueltas a un malestar sin resolverlo, que se asocia de forma consistente con un ánimo más bajo.
Lo que dice la investigación sobre la luz y la regularidad
Lo que la evidencia sostiene, en tono descriptivo:
- La luz de la mañana es la señal que más estabiliza el reloj. La luz brillante matinal es el tratamiento de referencia del trastorno estacional, y en el estudio de Lam et al. (2001) la respuesta fue incluso mayor en los casos subsindrómicos (78 %) que en los completos (66 %), aunque se trataba de un ensayo abierto, sin grupo placebo.
- La regularidad de horarios de sueño y vigilia se asocia con un ritmo circadiano más estable.
- Mantener actividades con sentido en los meses de menos luz es uno de los componentes que la terapia de Rohan considera centrales.
Un matiz que conviene conocer
No toda la investigación confirma que el ánimo de la población general cambie con las estaciones. El estudio de Traffanstedt, Mehta y LoBello (2016), con 34.294 adultos estadounidenses, no encontró relación entre la gravedad de los síntomas depresivos y la estación, la latitud o la luz solar. Sus críticos señalan que solo midió síntomas depresivos clásicos y no los más típicos de la estacionalidad, como el exceso de sueño o de apetito.
Nuestra lectura: la estacionalidad es real en una parte de la población, pero el “bajón de otoño” no es universal ni inevitable, y es muy fácil atribuir a la estación cansancios con otras causas.
Cuándo no es astenia otoñal
El trastorno afectivo estacional, descrito por Norman Rosenthal en 1984, es una depresión que se repite en la misma época del año, con criterios clínicos propios (Meesters y Gordijn, 2016). Además, el cansancio persistente puede deberse a muchas otras causas, desde la anemia o el hipotiroidismo hasta la falta de sueño acumulada.
Si el cansancio es intenso, dura más de unas semanas o se acompaña de un ánimo muy bajo, lo indicado es consultarlo con un profesional sanitario en lugar de darlo por estacional. Si quieres explorar cómo te relacionas con tus horarios naturales, el test de cronotipo es un buen punto de partida.
Fuentes
- Zhang, R., y Volkow, N. D. (2023). Seasonality of brain function: role in psychiatric disorders. Translational Psychiatry, 13, 65. https://doi.org/10.1038/s41398-023-02365-x
- Kasper, S., Wehr, T. A., Bartko, J. J., Gaist, P. A., y Rosenthal, N. E. (1989). Epidemiological findings of seasonal changes in mood and behavior: A telephone survey of Montgomery County, Maryland. Archives of General Psychiatry, 46(9), 823-833.
- Rosenthal, N. E., Sack, D. A., Gillin, J. C., Lewy, A. J., Goodwin, F. K., Davenport, Y., Mueller, P. S., Newsome, D. A., y Wehr, T. A. (1984). Seasonal affective disorder: A description of the syndrome and preliminary findings with light therapy. Archives of General Psychiatry, 41(1), 72-80.
- Khalsa, S. B. S., Jewett, M. E., Cajochen, C., y Czeisler, C. A. (2003). A phase response curve to single bright light pulses in human subjects. The Journal of Physiology, 549(3), 945-952.
- Phillips, A. J. K., Clerx, W. M., O’Brien, C. S., Sano, A., Barger, L. K., Picard, R. W., Lockley, S. W., Klerman, E. B., y Czeisler, C. A. (2017). Irregular sleep/wake patterns are associated with poorer academic performance and delayed circadian and sleep/wake timing. Scientific Reports, 7, 3216. doi:10.1038/s41598-017-03171-4
- Lam, R. W., Tam, E. M., Yatham, L. N., Shiah, I. S., y Zis, A. P. (2001). Seasonal depression: The dual vulnerability hypothesis revisited. Journal of Affective Disorders, 63(1-3), 123-132. doi:10.1016/S0165-0327(00)00196-8
- Rohan, K. J., Mahon, J. N., Evans, M., Ho, S. Y., Meyerhoff, J., Postolache, T. T., y Vacek, P. M. (2015). Randomized trial of cognitive-behavioral therapy versus light therapy for seasonal affective disorder: Acute outcomes. American Journal of Psychiatry, 172(9), 862-869. doi:10.1176/appi.ajp.2015.14101293
- Rohan, K. J., Meyerhoff, J., Ho, S. Y., Evans, M., Postolache, T. T., y Vacek, P. M. (2016). Outcomes one and two winters following cognitive-behavioral therapy or light therapy for seasonal affective disorder. American Journal of Psychiatry, 173(3), 244-251. doi:10.1176/appi.ajp.2015.15060773
- Traffanstedt, M. K., Mehta, S., y LoBello, S. G. (2016). Major depression with seasonal variation: Is it a valid construct? Clinical Psychological Science, 4(5), 825-834. doi:10.1177/2167702615615867
- Meesters, Y., y Gordijn, M. C. M. (2016). Seasonal affective disorder, winter type: current insights and treatment options. Psychology Research and Behavior Management, 9, 317-327.
- Tolle, E. (1999). The Power of Now: A Guide to Spiritual Enlightenment. New World Library / Namaste Publishing. (Ed. española: El poder del ahora: una guía para la iluminación espiritual, trad. Miguel Iribarren Berrade, Gaia Ediciones).
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la astenia otoñal?
Es el nombre popular, muy usado en España, para el cansancio, la desgana, la dificultad de concentración y los cambios de sueño o apetito que algunas personas notan al empezar el otoño. No es un diagnóstico: no figura en el DSM-5 ni en la CIE-11. En su forma habitual es leve y transitoria.
¿Cuánto dura la astenia otoñal?
No hay estudios que fijen una duración, precisamente porque no es una entidad clínica definida. Se suele describir como un ajuste de unas semanas. Si el cansancio se prolonga más de un mes, se intensifica o viene acompañado de un ánimo muy bajo, lo indicado es valorarlo con un profesional en vez de atribuirlo solo al cambio de estación.
¿Qué es el 'cuerpo del dolor' según Eckhart Tolle?
Es un concepto de su libro El poder del ahora, una obra de divulgación espiritual, no de psicología científica. Describe la tendencia a alimentar una sensación incómoda con una historia mental repetitiva hasta que el malestar crece. La investigación psicológica estudia algo parecido con otro nombre y con datos: la rumiación.
¿La astenia otoñal es lo mismo que el trastorno afectivo estacional?
No. El trastorno afectivo estacional es una depresión con patrón estacional, con criterios diagnósticos y tratamientos estudiados en ensayos clínicos (Meesters y Gordijn, 2016). La astenia otoñal es una etiqueta popular para molestias más leves. Ambos comparten el desencadenante, el cambio en la luz diurna, y la investigación los sitúa en un mismo continuo de estacionalidad.
¿Este artículo sustituye un diagnóstico o un tratamiento psicológico?
No. Es un recorrido divulgativo sobre lo que se sabe del cansancio de otoño, no una herramienta clínica. Si el cansancio o el desánimo están afectando de forma importante a tu vida, lo indicado es acudir a un profesional sanitario.
¿Por qué la luz de la mañana es la que más se menciona?
Porque el reloj circadiano responde de forma distinta según la hora: la luz de las primeras horas del día tiende a adelantarlo y la de la noche a retrasarlo (Khalsa et al., 2003). En otoño amanece más tarde, y la luz natural matinal que recibe el reloj disminuye justo cuando más la necesita para no desplazarse.