Virtud de la templanza: mesura y autorregulación
La virtud de la templanza: mesura frente al exceso
Actuar con mesura cuando el impulso empuja hacia el exceso, sin que eso sea represión ni pasividad: esa capacidad es la que Christopher Peterson y Martin Seligman agruparon bajo la templanza en su clasificación de la psicología positiva (2004).
Quienes destacan en esta virtud suelen tomar mejores decisiones a medio plazo, precisamente porque no actúan solo desde el impulso inmediato.
Las cuatro fortalezas que la componen
- Clemencia y misericordia: los cambios que ocurren en alguien ofendido o dañado, por los que las ganas de venganza o de evitar al otro se transforman en actitudes más benévolas y tolerantes. No implica olvidar el daño, sino dejar de actuar desde el rencor.
- Humildad/modestia: la estimación precisa, no infravalorada, de los propios logros y méritos, dejando que hablen por sí mismos en vez de subrayarlos. Incluye estar abierto a consejos e ideas que contradicen lo que uno piensa.
- Prudencia: una orientación práctica hacia el propio futuro: pensar en las consecuencias de las decisiones y resistir el impulso de satisfacer una meta a corto plazo a costa de un objetivo más importante a largo plazo.
- Autorregulación: la capacidad de gobernar las propias acciones, impulsos y emociones para ajustarse a un objetivo o norma, en vez de responder de forma automática a cada estímulo interno o externo.
Sus señales habituales
- Reconocen sus errores sin justificarlos en exceso, lo que facilita reparar y seguir adelante.
- Piensan las consecuencias antes de actuar por impulso, especialmente en decisiones con efectos duraderos.
- Sueltan el rencor cuando corresponde, sin que eso signifique negar el daño sufrido.
- Dejan que sus logros hablen por sí solos, sin necesidad de subrayarlos constantemente ante los demás.
- Piden opiniones que puedan llevarles la contraria, sin tomárselo como un ataque a su criterio.
Lo que dice la investigación sobre el autocontrol y el perdón
La templanza es la virtud con más investigación detrás, sobre todo por el lado del autocontrol.
- El autocontrol se asocia con casi todo lo bueno, y no se ha encontrado un “exceso” dañino. June Tangney, Roy Baumeister y Angie Boone (2004) crearon una escala de autocontrol y la aplicaron en dos estudios amplios. Las puntuaciones altas se asociaban con mejores notas, mejor ajuste psicológico, menos atracones y menos abuso de alcohol, mejores relaciones y respuestas emocionales más ajustadas. Buscaron expresamente si el autocontrol muy alto tenía costes (el llamado sobrecontrol) y no encontraron ninguno en sus datos.
- El autocontrol en la infancia anticipa la vida adulta. El estudio de Dunedin (Nueva Zelanda) siguió a unos 1.000 niños desde el nacimiento hasta los 32 años. Cuanto mayor era su autocontrol en la infancia, mejor era su salud física a los 32, menor su dependencia de sustancias, mejores sus finanzas y menor su historial delictivo, con independencia de su inteligencia y su clase social (Moffitt et al., 2011).
- El perdón pasa por la empatía. Michael McCullough, Everett Worthington y Kenneth Rachal (1997), que entienden el perdón como un cambio de motivación hacia quien ha hecho daño, en la línea de la definición que recoge la clasificación de Peterson y Seligman, encontraron que la relación entre recibir una disculpa y perdonar se explicaba en buena parte por el aumento de la empatía hacia quien había ofendido.
Dos datos del cuestionario VIA-IS completan el retrato. En la comparación de más de 100.000 personas de 54 países, la prudencia, la modestia y la autorregulación estaban entre las fortalezas que menos gente se atribuía (Park, Peterson y Seligman, 2006). Y en el análisis de más de un millón de casos de Robert McGrath (2015), la prudencia, la autorregulación y la perseverancia formaban un factor propio, que llamó autocontrol (Self-Control): la templanza de los datos se parece mucho a la constancia.
Dónde falla de verdad el autocontrol
Una idea útil de la investigación reciente es que el autocontrol eficaz depende menos de la fuerza de voluntad en el momento crítico de lo que se suele creer. Angela Duckworth, Tamar Gendler y James Gross (2016) revisaron las estrategias de autocontrol y defendieron que las estrategias situacionales, las que actúan antes de que aparezca la tentación (elegir o cambiar la situación), pueden ser especialmente eficaces, porque frenan el impulso antes de que crezca, y se viven con mucha menos lucha interna que resistir a pulso cuando la tentación ya está ahí.
Un ejemplo: quien sabe que a las once de la noche acaba revisando el correo del trabajo y contestando con prisas no necesita más voluntad a esa hora; le basta con que el portátil se quede en otra habitación. Conocer con precisión en qué momentos el propio autocontrol se rompe casi siempre (una hora del día, un tipo de decisión, ciertas compañías) permite poner la estructura justo ahí.
Lo que distingue templanza de indecisión
Un matiz que suele destacarse es la pausa antes de decidir, sobre todo en decisiones tomadas en caliente o bajo presión emocional: quien envía un correo enfadado a los cinco minutos de leer algo que le molestó rara vez lo redactaría igual una hora después.
Ese margen no equivale a evitar decidir: la templanza es decidir con criterio en vez de por impulso, no aplazar la decisión indefinidamente. Aceptar los propios errores sin dramatizarlos ni minimizarlos, con la misma sencillez con la que se corrige el rumbo, cierra el mismo patrón.
Si la clemencia es la fortaleza con la que más te identificas de las cuatro, el test sobre cuánta facilidad tienes para perdonar profundiza específicamente en ella. Para comparar la templanza con las otras cinco virtudes, está el test de fortalezas de carácter.
Fuentes
- Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. Oxford University Press.
- Tangney, J. P., Baumeister, R. F. y Boone, A. L. (2004). High self-control predicts good adjustment, less pathology, better grades, and interpersonal success. Journal of Personality, 72(2), 271-324. https://doi.org/10.1111/j.0022-3506.2004.00263.x
- Moffitt, T. E., Arseneault, L., Belsky, D., Dickson, N., Hancox, R. J., Harrington, H., Houts, R., Poulton, R., Roberts, B. W., Ross, S., Sears, M. R., Thomson, W. M. y Caspi, A. (2011). A gradient of childhood self-control predicts health, wealth, and public safety. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(7), 2693-2698. https://doi.org/10.1073/pnas.1010076108
- McCullough, M. E., Worthington, E. L. y Rachal, K. C. (1997). Interpersonal forgiving in close relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 73(2), 321-336. https://doi.org/10.1037/0022-3514.73.2.321
- Duckworth, A. L., Gendler, T. S. y Gross, J. J. (2016). Situational strategies for self-control. Perspectives on Psychological Science, 11(1), 35-55. https://doi.org/10.1177/1745691615623247
- Park, N., Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2006). Character strengths in fifty-four nations and the fifty US states. The Journal of Positive Psychology, 1(3), 118-129. https://doi.org/10.1080/17439760600619567
- McGrath, R. E. (2015). Integrating psychological and cultural perspectives on virtue: The hierarchical structure of character strengths. The Journal of Positive Psychology, 10(5), 407-424. https://doi.org/10.1080/17439760.2014.994222
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Preguntas frecuentes
¿Qué fortalezas incluye la virtud de la templanza?
Cuatro: clemencia (perdón), humildad/modestia, prudencia y autorregulación frente a los impulsos.
¿Templanza es lo mismo que pasividad?
No. Es mesura consciente, no ausencia de deseo o de opinión: alguien templado puede tener convicciones firmes y aun así actuar con moderación.
¿Cómo se relaciona con la autorregulación emocional?
Están muy conectadas: la autorregulación emocional gestiona la intensidad de una emoción concreta; la templanza es un patrón más amplio de mesura en el comportamiento general.
¿Humildad y baja autoestima son lo mismo?
No. La humildad, en este modelo, es la estimación precisa (ni infravalorada ni exagerada) de los propios logros y méritos, no una opinión negativa de uno mismo.