Virtud del coraje: actuar según tus convicciones
La virtud del coraje: sostener lo correcto pese a la dificultad
Actuar según las propias convicciones a pesar del riesgo, sin que eso signifique ausencia de miedo: esa voluntad de sostenerlas de todos modos es lo que Christopher Peterson y Martin Seligman llamaron coraje en su clasificación de la psicología positiva (2004).
Quienes destacan en esta virtud no necesariamente buscan el riesgo: lo que las distingue es no evitar sistemáticamente lo difícil cuando creen que es lo correcto.
Las cuatro fortalezas que la componen
- Valentía: actuar de forma voluntaria, aunque haya miedo, ante una circunstancia arriesgada, cuando se persigue un bien para uno mismo o para los demás. No se limita al riesgo físico.
- Persistencia: continuar de forma voluntaria un comportamiento dirigido a una meta pese a los obstáculos, hasta terminar lo que se empezó.
- Integridad: ser coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace, incluso cuando esa coherencia tiene un coste social. Incluye la honestidad, pero va más allá: también implica hacerse responsable de los propios sentimientos y conductas tal como son.
- Vitalidad: la experiencia subjetiva de sentirse vivo y con energía, vinculada tanto al cuerpo como al estado de ánimo. Quien la tiene vive la vida como una aventura, no como un trámite.
Cómo se reconoce
- Dicen lo que piensan aunque sea impopular, cuando consideran que es importante hacerlo.
- Persisten ante los obstáculos en vez de abandonar un proyecto ante la primera dificultad seria.
- Afrontan los problemas de forma directa, en vez de posponerlos o evitarlos de forma sistemática.
- Son coherentes en público y en privado: lo que dicen defender en una conversación es, en general, lo mismo que hacen cuando nadie los observa.
Qué entiende la psicología por coraje
El coraje es difícil de estudiar en laboratorio, así que buena parte de la investigación ha empezado por preguntar qué entiende la gente por él.
- Lo que hace que un acto se vea como valiente. Christopher Rate, Jennifer Clarke, Douglas Lindsay y Robert Sternberg (2007) estudiaron las teorías implícitas del coraje, las ideas que la gente usa para juzgar si un acto lo es. De sus estudios se desprende una definición con varios ingredientes: un acto voluntario e intencionado, tomado tras pensarlo, que supone un riesgo real y considerable para quien lo hace, que persigue un fin valioso y que se lleva a cabo pese a sentir miedo. Lo que no aparece en esa lista es la ausencia de miedo, ni el riesgo por el riesgo.
- Coraje general y coraje personal. Cynthia Pury, Robin Kowalski y Jana Spearman (2007) distinguieron entre el coraje que cualquiera reconocería como tal (por ejemplo, entrar en un edificio en llamas para sacar a alguien) y el coraje personal, el de actos que solo son valientes para quien los hace porque tocan sus miedos concretos. Para alguien muy tímido, pedir la palabra en una reunión numerosa puede exigir más coraje que a otra persona hablar ante cien. En sus datos, la gente decía sentir más miedo en las situaciones de coraje personal y más confianza en las de coraje general.
- La persistencia y el “grit”. Angela Duckworth y su equipo (2007) popularizaron el concepto de grit, la perseverancia y la pasión por metas a largo plazo, y encontraron que predecía logros como la permanencia de los cadetes en la academia militar de West Point. Un metaanálisis posterior de 88 muestras y más de 66.000 personas rebajó las expectativas: el grit se solapa mucho con la responsabilidad del Big Five y su relación con el rendimiento es moderada, aunque la faceta de perseverancia en el esfuerzo sí aporta algo propio (Credé, Tynan y Harms, 2017).
Dos datos del cuestionario VIA-IS completan el retrato. La vitalidad estaba entre las cinco fortalezas más ligadas a la satisfacción vital en el estudio de Park, Peterson y Seligman (2004) con 5.299 adultos. Y en los análisis de más de un millón de casos de Robert McGrath (2015), las fortalezas de esta virtud se repartían: la valentía y la vitalidad pesaban en un factor de curiosidad intelectual, junto a la creatividad y la curiosidad, mientras que la persistencia se agrupaba con la prudencia y la autorregulación en un factor de autocontrol.
La persistencia como talento
En Now, Discover Your Strengths (2001), un libro de divulgación empresarial, Marcus Buckingham y Donald Clifton sostienen que el mayor margen de mejora está en desarrollar las fortalezas propias, más que en intentar convertir cada debilidad en un punto fuerte. Desde esa óptica, ser persistente es un talento en el mismo sentido que la creatividad: un patrón que se puede aplicar de forma productiva buscando los contextos donde llegar hasta el final resulta más valioso.
Conviene matizar la idea: trabajar las fortalezas no significa desatender las debilidades que sí importan para una tarea, y los propios autores proponen gestionarlas (con apoyo, delegando o rodeándose de personas que las cubren) en vez de ignorarlas. Es una propuesta de divulgación, no un resultado de investigación, pero encaja con el dato de Credé: lo que más rinde de la persistencia es el esfuerzo sostenido aplicado a una meta concreta.
Entrenar el coraje empezando por lo pequeño
Expresar una opinión minoritaria en un contexto seguro, por ejemplo en una reunión pequeña de confianza antes que en una sala llena, se suele asociar con entrenar el mismo mecanismo que hace falta ante situaciones más difíciles. Es, en los términos de Pury, practicar el coraje personal.
Revisar después los momentos en que se evitó algo por miedo, sin juzgarse por ello, ayuda a identificar patrones propios. Y el coraje bien entendido pondera el riesgo, no lo ignora: la deliberación previa es justo uno de los rasgos que, según Rate y sus colegas, separa el coraje de la temeridad.
Por último, la vitalidad actúa como base física de las otras tres fortalezas de esta virtud: el descanso, el movimiento y el cuidado de la salud sostienen la energía disponible para ejercerlas, aunque cualquier cambio relevante de hábitos de salud conviene hacerlo con la orientación de un profesional.
Quien quiera comparar el coraje con el resto de virtudes, por ejemplo con la virtud de la sabiduría, puede hacer el test de fortalezas de carácter.
Fuentes
- Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. Oxford University Press.
- Rate, C. R., Clarke, J. A., Lindsay, D. R. y Sternberg, R. J. (2007). Implicit theories of courage. The Journal of Positive Psychology, 2(2), 80-98. https://doi.org/10.1080/17439760701228755
- Pury, C. L. S., Kowalski, R. M. y Spearman, J. (2007). Distinctions between general and personal courage. The Journal of Positive Psychology, 2(2), 99-114. https://doi.org/10.1080/17439760701237962
- Duckworth, A. L., Peterson, C., Matthews, M. D. y Kelly, D. R. (2007). Grit: Perseverance and passion for long-term goals. Journal of Personality and Social Psychology, 92(6), 1087-1101. https://doi.org/10.1037/0022-3514.92.6.1087
- Credé, M., Tynan, M. C. y Harms, P. D. (2017). Much ado about grit: A meta-analytic synthesis of the grit literature. Journal of Personality and Social Psychology, 113(3), 492-511. https://doi.org/10.1037/pspp0000102
- Park, N., Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Strengths of character and well-being. Journal of Social and Clinical Psychology, 23(5), 603-619. https://doi.org/10.1521/jscp.23.5.603.50748
- McGrath, R. E. (2015). Integrating psychological and cultural perspectives on virtue: The hierarchical structure of character strengths. The Journal of Positive Psychology, 10(5), 407-424. https://doi.org/10.1080/17439760.2014.994222
- Buckingham, M. y Clifton, D. O. (2001). Now, Discover Your Strengths. Free Press.
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Preguntas frecuentes
¿Qué fortalezas incluye la virtud del coraje?
Cuatro: valentía, persistencia, integridad (que incluye la honestidad) y vitalidad o entusiasmo por la vida.
¿Coraje significa no sentir miedo?
No. Es actuar según las propias convicciones a pesar del miedo o la dificultad, no la ausencia de ese miedo.
¿Cómo se relaciona el coraje con la integridad?
Ambas comparten la misma base: sostener una postura verdadera aunque resulte incómoda, ya sea frente a un riesgo físico o frente a la presión social de callar lo que uno piensa.
¿Persistencia y vitalidad son lo mismo?
No. La persistencia es seguir hasta terminar algo pese a los obstáculos; la vitalidad es la sensación de estar vivo y con energía con la que se afronta la tarea, no solo el hecho de no abandonarla.