Estilo de aprendizaje visual: aprender viendo
Estilo visual: cuando una imagen vale más que la explicación
Quienes tienen el estilo visual como predominante retienen mejor la información cuando pueden verla representada: un esquema, un gráfico, un mapa mental. El texto o la explicación oral sola, sin ningún apoyo gráfico, les cuesta más recordarla con precisión.
No se trata de una preferencia estética: es una diferencia real en cómo procesan y fijan la información en la memoria. Es habitual, además, que se combine con otros estilos: muchas personas visuales son también fuertes en el estilo lector-escritor, tomando notas que incluyen esquemas y no solo texto corrido.
Cómo se manifiesta este estilo
Alguien con este estilo, estudiando por ejemplo el sistema circulatorio, probablemente recuerde mejor un diagrama de las cámaras del corazón y el recorrido de la sangre que el mismo contenido descrito en un párrafo de texto corrido, aunque diga exactamente lo mismo. Es un ejemplo pequeño de un patrón más general:
- Recuerdan mejor lo que han visto que lo que solo han escuchado o leído en texto corrido.
- Dibujan o esquematizan de forma espontánea cuando intentan explicar o entender algo complejo.
- Visualizan mentalmente la información como estrategia natural de memorización.
- Notan la diferencia sobre todo con contenido abstracto: un concepto sin apoyo gráfico les cuesta más fijarlo que uno con un diagrama, por simple que sea.
El modelo VARK relaciona este estilo con mapas mentales, esquemas, el uso de color para categorizar información y vídeos con apoyo visual, aunque el resultado puede variar según la persona y la materia.
No basta con mirar, hay que organizar lo que se ve
Este estilo describe el canal por el que prefieres recibir la información, pero hay modelos que se fijan en otra pregunta distinta: en qué fase del proceso de aprender te sientes más cómodo. En el ciclo de aprendizaje experiencial de David Kolb, esquematizar y visualizar una idea encaja bien con la fase de “conceptualización abstracta” (convertir una experiencia concreta en un modelo o teoría general), la misma que Peter Honey y Alan Mumford asociaron después a su estilo “teórico”. Los dos enfoques no compiten: puedes ser visual en cómo procesas la información y, a la vez, más práctico o más reflexivo en cómo te enfrentas al proceso de aprender en su conjunto.
Hacer buenos esquemas también se entrena
Es fácil pensar que organizar bien la información en un mapa mental o un diagrama claro es un don que unos tienen y otros no. La psicóloga Carol Dweck, en su libro Mindset (2006), documentó algo distinto: las personas que creen que una habilidad se puede desarrollar con esfuerzo y práctica tienden a mejorar más y a rendirse menos que quienes la ven como un talento fijo con el que se nace o no, la idea central de la mentalidad de crecimiento. Esa misma idea aplica aquí: hacer esquemas claros, elegir bien qué destacar visualmente, dibujar un mapa mental que de verdad ayude a entender un tema, es una habilidad que mejora con la práctica, no un don reservado a quien “tiene buena mano” para lo visual. Si tus primeros esquemas te salen desordenados, eso no dice nada sobre tu estilo de aprendizaje, dice que todavía te falta práctica organizándolos.
¿Quieres saber más sobre ti?
Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el estilo de aprendizaje visual?
La tendencia a retener mejor la información cuando se presenta en imágenes, esquemas, diagramas o cualquier apoyo gráfico, más que en texto o explicación oral.
¿Qué estrategias de estudio se asocian a este estilo?
El modelo VARK relaciona este estilo con mapas mentales, diagramas, colores para categorizar información y vídeos con apoyo visual, aunque el resultado puede variar según la persona y la materia.
¿Es incompatible con otros estilos?
No. Es habitual combinar el estilo visual con el lector-escritor, por ejemplo, tomando notas que incluyen esquemas y no solo texto corrido.