Innovador: el motor es la novedad
El motor del estilo innovador es la novedad: entusiasma imaginar formas distintas de hacer las cosas más que perfeccionar lo que ya existe.
Nota importante: este artículo describe un rasgo de personalidad ante la creatividad y la novedad, no un consejo financiero ni de negocio. No sustituye el criterio de un asesor cualificado ante ninguna decisión real de dinero o negocio.
Innovación como dimensión propia
La investigación sobre orientación emprendedora, desarrollada por autores como Jeffrey Covin y Dennis Slevin, describe la innovación como una dimensión independiente de la proactividad o la asunción de riesgo: se puede ser muy innovador sin ser especialmente arriesgado, o viceversa. El estilo innovador destaca justo en esa dimensión: lo que le mueve no es tanto ejecutar rápido ni asumir riesgo por sistema, sino la insatisfacción creativa ante lo que ya existe y la búsqueda constante de una forma distinta de hacerlo.
Cómo se manifiesta en el día a día
- Se aburre perfeccionando algo que ya funciona bien; prefiere reinventarlo.
- Genera ideas con facilidad, a veces más rápido de lo que puede desarrollarlas.
- Cuestiona por costumbre el «siempre se ha hecho así».
- Se entusiasma más con el proceso creativo que con la repetición, aunque la repetición sea rentable.
Su reto de crecimiento
La misma fuente de ideas que define a este perfil puede convertirse en dispersión si no se combina con capacidad de ejecución. El reto no es dejar de generar ideas nuevas, sino aprender a filtrar cuáles merecen convertirse en algo real y sostener el esfuerzo necesario para llevarlas a cabo, en vez de saltar a la siguiente idea en cuanto aparece.
De cero a uno: la diferencia entre copiar y crear
Peter Thiel, en De cero a uno (2014), distingue dos formas de progreso. Una es horizontal: tomar algo que ya funciona y repetirlo, llevarlo de una unidad a muchas. La otra es vertical: hacer algo que antes no existía, pasar de cero a uno. Para Thiel, la mayoría de negocios se mueve en el primer terreno, copian un modelo probado y compiten a base de ejecución. El estilo innovador es, casi por definición, el que se siente atraído por el segundo terreno.
Thiel propone además una pregunta que usa para evaluar ideas y fundadores: ¿qué verdad importante crees tú que casi nadie más comparte? No busca una opinión provocadora sin más, busca una convicción sostenida en algo que otros todavía no han visto. Es una forma, según Thiel, de distinguir la innovación real de la simple novedad: no basta con hacer algo distinto, hace falta que esa diferencia responda a algo verdadero que el resto del mercado aún no ha entendido. Esto es una descripción de un argumento de un autor, no una recomendación de inversión: cualquier decisión real sobre qué idea desarrollar conviene tomarla con información específica y, si hace falta, con el criterio de un asesor cualificado.
Complementario a otros estilos
El estilo innovador combina bien con el ejecutor proactivo, que aporta justo la capacidad de acción rápida que a veces le falta. El estratega cauteloso ofrece el contrapunto de planificación que puede filtrar sus ideas antes de lanzarlas.
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Preguntas frecuentes
¿Innovador significa que no sabe ejecutar?
No necesariamente. Este perfil describe qué te motiva más, la novedad frente a perfeccionar lo existente, no una incapacidad para llevar las ideas a la práctica.
¿Es el único estilo emprendedor válido?
No. La investigación sobre orientación emprendedora distingue varias dimensiones (innovación, proactividad, asunción de riesgo) que se combinan de formas distintas en cada persona.
¿Este resultado sustituye un asesoramiento de negocio real?
No. Es un rasgo de personalidad ante la novedad y la creatividad, no una recomendación de inversión ni un plan de negocio real.