Qué mide exactamente el test Big Five
El test Big Five mide cinco dominios amplios de la personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. Cada dominio es un espectro continuo, y el resultado no te coloca en una casilla, sino en un punto de cada una de las cinco escalas.
Esa es la respuesta corta. La larga tiene más interés, porque “qué mide” encierra tres preguntas que pocas páginas contestan: con qué nivel de detalle mide, con qué fuente de información y qué se queda fuera. De dónde salieron los cinco factores se cuenta en el artículo sobre la hipótesis léxica; aquí nos centramos en el instrumento.
Dominios y facetas: dos niveles de detalle
Los cinco grandes son categorías muy amplias. Dentro de cada una hay rasgos más concretos, llamados facetas, que pueden ir en direcciones distintas en una misma persona.
El inventario de referencia, el NEO-PI-R de Costa y McCrae (1992), tiene 240 ítems y divide cada dominio en seis facetas, 30 en total:
| Dominio | Facetas del NEO-PI-R |
|---|---|
| Neuroticismo | ansiedad, hostilidad, depresión, ansiedad social, impulsividad, vulnerabilidad |
| Extraversión | cordialidad, gregarismo, asertividad, actividad, búsqueda de emociones, emociones positivas |
| Apertura | fantasía, estética, sentimientos, acciones, ideas, valores |
| Amabilidad | confianza, franqueza, altruismo, actitud conciliadora, modestia, sensibilidad hacia los demás |
| Responsabilidad | competencia, orden, sentido del deber, necesidad de logro, autodisciplina, deliberación |
El nivel de faceta importa más de lo que parece. Dos personas con la misma puntuación global en extraversión pueden ser muy distintas: una, muy asertiva y poco gregaria (dirige reuniones sin problema, pero prefiere cenar con dos amigos a ir a una fiesta); otra, muy gregaria y poco asertiva. El dominio las iguala; las facetas las separan.
Otros instrumentos usan menos facetas. El BFI-2 de Soto y John (2017) tiene 60 ítems y tres facetas por dominio, 15 en total. Las versiones de 10 ítems solo pueden dar una estimación gruesa de cada dominio.
Cómo se convierte una respuesta en una puntuación
Los tests Big Five más usados son autoinformes: frases sobre la propia conducta que se valoran en una escala de acuerdo, normalmente de 1 a 5.
Muchas de las frases que circulan por internet (“Soy el alma de la fiesta”, “Tengo una imaginación vívida”, “Me estreso con facilidad”, “Presto atención a los detalles”) proceden del International Personality Item Pool (IPIP), el banco de ítems de dominio público que impulsó Lewis Goldberg (1999) para que cualquiera pudiera investigar sin pagar licencias.
El cálculo es sencillo:
- Cada ítem pertenece a un dominio y, en las versiones largas, a una faceta.
- Algunos ítems están redactados en sentido inverso (“Prefiero pasar desapercibido” puntúa en contra de la extraversión), y su valor se invierte antes de sumar. Así se reduce el efecto de quien tiende a decir “sí” a todo.
- Se suman o promedian los ítems de cada escala.
- En los instrumentos profesionales, esa puntuación bruta se compara con normas de una población de referencia (percentiles o puntuaciones T). Cómo se lee esa comparación se explica en la escala OCEAN.
El test de este sitio sigue esa lógica. Tiene tres versiones: una rápida de 10 afirmaciones (dos por rasgo), una estándar de 50 (diez por rasgo) y una completa de 120 afirmaciones, 24 por rasgo, agrupadas en seis facetas de cuatro ítems cada una. En la versión completa, la mitad de los ítems está redactada en sentido inverso. No usa normas de población: muestra tu puntuación relativa en cada dominio y, en la versión completa, el desglose por facetas. Cómo están construidas esas frases se cuenta en cómo son las preguntas del test Big Five.
Lo que ves de ti y lo que ven los demás
Un autoinforme mide cómo te describes, que no es exactamente cómo eres ni cómo te perciben. Por eso la investigación también usa valoraciones de observadores: pareja, amistades, compañeros de trabajo.
Ambas fuentes coinciden de forma moderada, y cada una ve mejor cosas distintas. Simine Vazire (2010) mostró que los demás aciertan más en rasgos muy visibles o muy valorados socialmente, como el intelecto, mientras que uno mismo informa mejor de lo que pasa por dentro, como la ansiedad. Un metaanálisis de Connelly y Ones (2010) encontró además que las valoraciones de otras personas predicen el rendimiento laboral mejor que el autoinforme.
La consecuencia práctica es modesta, pero útil: tu resultado es tu versión de ti. Si alguien que te conoce bien respondiera por ti, el perfil se parecería, aunque no sería idéntico.
Qué fiabilidad tiene
En psicometría, la fiabilidad tiene dos caras: que los ítems de una escala midan lo mismo (consistencia interna) y que el resultado se mantenga al repetir el test (estabilidad).
- Consistencia interna. Las escalas de dominio de los inventarios publicados, como el NEO-PI-R y el BFI-2, suelen alcanzar coeficientes alfa en torno a 0,8 o superiores. Las facetas, con menos ítems, quedan algo por debajo.
- Estabilidad. Los rasgos son bastante estables, pero no fijos. En el metaanálisis de Roberts y DelVecchio (2000), la correlación entre dos mediciones separadas por varios años aumentaba con la edad: alrededor de 0,54 en la etapa universitaria, 0,64 hacia los 30 años y 0,74 entre los 50 y los 70.
Con menos ítems, la fiabilidad baja. Por eso una versión de 10 preguntas sirve para orientarse, y una de 120 da un perfil más preciso.
Lo que el test no mide
El Big Five describe tendencias de conducta, pensamiento y emoción, no el retrato completo de una persona. El psicólogo Dan McAdams (1995) propuso tres niveles para conocer a alguien, y los rasgos son solo el primero:
- Rasgos: lo que mide el Big Five.
- Adaptaciones características: metas, valores, motivos e intereses; lo que una persona quiere y cómo intenta conseguirlo.
- La historia de vida: el relato con el que cada cual da sentido a su biografía.
Tampoco mide capacidades. Puntuar alto en apertura no equivale a ser más inteligente, aunque ambas cosas correlacionen de forma moderada. Y no es una herramienta clínica: un neuroticismo alto describe una reactividad emocional mayor que la media, no un trastorno.
Los cinco dominios, además, no son del todo independientes. Colin DeYoung (2006) encontró que se agrupan en dos factores más amplios, estabilidad (amabilidad, responsabilidad y bajo neuroticismo) y plasticidad (extraversión y apertura). El test no los puntúa, pero ayudan a entender por qué ciertos rasgos suelen ir juntos; se explican en la teoría de los cinco grandes. Y la estructura de cinco factores no se replica igual en todas las culturas, una de las críticas al modelo mejor documentadas.
Si quieres ver tu perfil en los cinco dominios, y en sus facetas si eliges la versión completa, puedes hacer nuestro test Big Five.
Fuentes
- Connelly, B. S. y Ones, D. S. (2010). An other perspective on personality: Meta-analytic integration of observers’ accuracy and predictive validity. Psychological Bulletin, 136(6), 1092-1122.
- Costa, P. T. y McCrae, R. R. (1992). Revised NEO Personality Inventory (NEO-PI-R) and NEO Five-Factor Inventory (NEO-FFI) professional manual. Psychological Assessment Resources.
- DeYoung, C. G. (2006). Higher-order factors of the Big Five in a multi-informant sample. Journal of Personality and Social Psychology, 91(6), 1138-1151.
- Goldberg, L. R. (1999). A broad-bandwidth, public domain, personality inventory measuring the lower-level facets of several five-factor models. En I. Mervielde, I. Deary, F. De Fruyt y F. Ostendorf (Eds.), Personality Psychology in Europe (Vol. 7, pp. 7-28). Tilburg University Press.
- McAdams, D. P. (1995). What do we know when we know a person? Journal of Personality, 63(3), 365-396.
- Roberts, B. W. y DelVecchio, W. F. (2000). The rank-order consistency of personality traits from childhood to old age: A quantitative review of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 126(1), 3-25.
- Soto, C. J. y John, O. P. (2017). The next Big Five Inventory (BFI-2): Developing and assessing a hierarchical model with 15 facets to enhance bandwidth, fidelity, and predictive power. Journal of Personality and Social Psychology, 113(1), 117-143.
- Vazire, S. (2010). Who knows what about a person? The self-other knowledge asymmetry (SOKA) model. Journal of Personality and Social Psychology, 98(2), 281-300.
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Preguntas frecuentes
¿Qué mide exactamente el test Big Five?
Mide cinco dominios amplios de la personalidad (apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo), cada uno dividido en facetas más concretas. Sitúa a cada persona en un punto de cada espectro a partir de lo que ella misma declara sobre su conducta habitual. No mide inteligencia, valores ni motivaciones.
¿Qué es la hipótesis léxica?
La idea de que los rasgos de personalidad más importantes para la vida social quedan codificados como palabras en el lenguaje natural.
¿Qué son la estabilidad y la plasticidad?
Son dos factores de orden superior que Colin DeYoung (2006) encontró al analizar cómo se relacionan entre sí los cinco dominios: la estabilidad agrupa amabilidad, responsabilidad y bajo neuroticismo; la plasticidad agrupa extraversión y apertura. El test no los puntúa por separado; se explican en el artículo sobre la teoría de los cinco grandes.
¿Es fiable un test Big Five hecho por internet?
Depende de los ítems y de cuántos haya. Los inventarios publicados, como el NEO-PI-R, el BFI-2 o las escalas del IPIP, muestran una consistencia interna alta en sus dominios. Las versiones muy cortas pierden precisión, sobre todo en las facetas. Y ningún autoinforme es una medida perfecta: recoge cómo se ve la persona, no cómo la ven los demás.