Resiliencia alta: recuperarte con relativa rapidez ante la adversidad
Resiliencia alta: adaptarte sin quedarte atrapado en la dificultad
Una resiliencia alta describe una capacidad actual, notable, de sostenerte y recuperarte ante la adversidad: te adaptas con relativa rapidez a los contratiempos y, con frecuencia, encuentras algún tipo de sentido incluso en las situaciones difíciles.
Dicho de forma sencilla: cuando algo te golpea, lo notas y te duele, pero no te deja bloqueado durante mucho tiempo.
Puedes comprobar tu propio nivel actual con nuestro test de resiliencia.
Lo que la investigación descubrió: la resiliencia es lo habitual
Durante décadas, la psicología dio por hecho que ante una pérdida o un suceso grave lo normal era pasar por una fase larga de malestar intenso, y que quien no lo mostraba estaba reprimiendo algo. Los estudios longitudinales de George Bonanno (2004) cambiaron ese cuadro. Al seguir a personas durante meses o años después de un duelo o un trauma, encontró varias trayectorias distintas:
- Resiliencia: un malestar breve y moderado, con un funcionamiento que se mantiene estable.
- Recuperación: un malestar marcado durante meses, seguido de una vuelta gradual al nivel anterior.
- Malestar crónico: síntomas intensos que se prolongan años.
- Malestar demorado: poco impacto al principio y dificultades que aparecen más tarde.
El metaanálisis de Galatzer-Levy, Huang y Bonanno (2018), con 54 estudios, cuantificó el reparto: la trayectoria resiliente fue la más común, con una media cercana al 66 %, seguida de la recuperación (21 %) y del malestar crónico (11 %).
La psicóloga Ann Masten (2001) resumió el hallazgo en una expresión que se ha hecho célebre, “magia ordinaria”: la resiliencia no depende de cualidades extraordinarias, sino del buen funcionamiento de sistemas de adaptación corrientes, como los vínculos, la capacidad de regular las emociones y la sensación de poder influir en lo que pasa.
Qué sostiene una resiliencia alta
Un hallazgo constante es que no funciona como un rasgo de personalidad fijo con el que unas personas nacen y otras no. Se sostiene en recursos concretos que se pueden cultivar:
- Redes de apoyo social reales: personas a las que de verdad se recurre, no solo contactos.
- Capacidad de encontrar sentido incluso en experiencias adversas.
- Un afrontamiento activo: tomar medidas concretas ante una dificultad (buscar información, pedir ayuda, hacer un plan) en vez de esperar a que la situación cambie sola.
- Flexibilidad: Bonanno y Burton (2013) mostraron que lo que mejor predice una buena adaptación no es una estrategia concreta, sino saber cambiar de estrategia según la situación. A veces conviene actuar, a veces aceptar lo que no se puede cambiar, y a veces expresar lo que se siente.
Cómo se nota en el día a día
- Recuperación relativamente rápida: tras perder una oportunidad importante, es normal sentirse mal durante unos días, pero el ritmo habitual vuelve sin que el bajón se alargue semanas.
- Flexibilidad ante el cambio: las circunstancias nuevas requieren poco tiempo de ajuste.
- Búsqueda de sentido: algún aprendizaje o significado aparece incluso en experiencias duras, sin negar lo difíciles que fueron.
- Apoyo activo: cuando hace falta, se llama o se acude a esas personas, en lugar de guardarlo todo para uno mismo.
Un ejemplo: dos compañeros de trabajo reciben la noticia de que su proyecto se cancela. Ambos se sienten frustrados esa tarde. Uno pasa la semana repasando qué hizo mal; el otro lo comenta con alguien de confianza, separa lo que dependía de él de lo que no y al lunes siguiente ya está proponiendo otra cosa. El segundo patrón es el que describe este resultado.
Una fotografía, no un techo
Este resultado no describe un estado permanente e inmune a todo. La resiliencia fluctúa con las circunstancias: una acumulación de dificultades, una pérdida significativa o un periodo especialmente duro pueden reducirla temporalmente en cualquier persona, acercándola durante un tiempo a lo que este mismo test describe como resiliencia en desarrollo.
Conviene recordar también qué mide un autoinforme. Escalas como la Brief Resilience Scale (Smith et al., 2008), centrada precisamente en la capacidad de “recuperarse”, o la CD-RISC de Connor y Davidson (2003), recogen cómo percibe cada persona su forma de afrontar la adversidad. Una puntuación alta es una buena señal, pero no una garantía frente a una situación excepcional.
Por eso, mantener activos los recursos que la sostienen (apoyo social, sentido, afrontamiento activo y flexible) sigue siendo relevante incluso cuando el resultado ya es alto.
La última libertad humana, según Viktor Frankl
El psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentración nazis, escribió en El hombre en busca de sentido (1946) la que quizás sea la formulación más radical de esta idea: incluso despojada de todo lo demás, a una persona le queda una última libertad, la de elegir su actitud ante las circunstancias que le tocan vivir.
No describía una técnica de autoayuda, sino algo que observó en el contexto más extremo posible: quienes lograban encontrar algún sentido, aunque fuera diminuto, en medio del sufrimiento sostenían mejor su equilibrio psicológico. La psicóloga Susan Folkman (1997) recogió años después esa intuición con datos, al describir el afrontamiento centrado en el significado en cuidadores de personas gravemente enfermas: incluso en situaciones que no se podían cambiar, encontrar sentido se asociaba con estados emocionales positivos junto al malestar.
La resiliencia alta opera, a una escala mucho más cotidiana, sobre ese mismo principio: encontrar un margen de elección y de sentido cuando las circunstancias externas no se pueden cambiar.
Este artículo tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental.
Fuentes
- Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28.
- Galatzer-Levy, I. R., Huang, S. H., y Bonanno, G. A. (2018). Trajectories of resilience and dysfunction following potential trauma: A review and statistical evaluation. Clinical Psychology Review, 63, 41-55.
- Masten, A. S. (2001). Ordinary magic: Resilience processes in development. American Psychologist, 56(3), 227-238.
- Bonanno, G. A., y Burton, C. L. (2013). Regulatory flexibility: An individual differences perspective on coping and emotion regulation. Perspectives on Psychological Science, 8(6), 591-612.
- Smith, B. W., Dalen, J., Wiggins, K., Tooley, E., Christopher, P., y Bernard, J. (2008). The Brief Resilience Scale: Assessing the ability to bounce back. International Journal of Behavioral Medicine, 15(3), 194-200.
- Connor, K. M., y Davidson, J. R. T. (2003). Development of a new resilience scale: The Connor-Davidson Resilience Scale (CD-RISC). Depression and Anxiety, 18(2), 76-82.
- Folkman, S. (1997). Positive psychological states and coping with severe stress. Social Science & Medicine, 45(8), 1207-1221.
- Frankl, V. E. (1946). Ein Psycholog erlebt das Konzentrationslager. Verlag für Jugend und Volk.
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Preguntas frecuentes
¿Resiliencia alta significa que no me afecta nada?
No. Significa que te recuperas con relativa rapidez tras la dificultad, no que la dificultad no te afecte. En los estudios de George Bonanno, incluso las personas con trayectoria resiliente muestran malestar, insomnio o tristeza durante los primeros días o semanas; lo que las distingue es que su funcionamiento general se mantiene estable.
¿Es un rasgo con el que se nace?
No principalmente. La investigación la describe como un proceso que depende de recursos personales y del entorno (apoyo social, sentido, estilo de afrontamiento, flexibilidad), no como un rasgo fijo de nacimiento. Ann Masten la llamó 'magia ordinaria' porque surge de sistemas de adaptación comunes, no de cualidades excepcionales.
¿Puedo dejar de tener resiliencia alta en algún momento?
Sí. El test recoge una fotografía de tu momento actual, no un estado permanente: circunstancias muy duras o acumuladas pueden reducirla temporalmente en cualquier persona.
¿Este resultado es un diagnóstico?
No. Es una aproximación orientativa y divulgativa, no una escala clínica validada.
¿Es raro tener una resiliencia alta?
No. En el metaanálisis de Galatzer-Levy, Huang y Bonanno (2018), que reunió 54 estudios de personas expuestas a sucesos potencialmente traumáticos, la trayectoria resiliente fue la más frecuente: en promedio, alrededor de dos de cada tres personas mantuvieron un funcionamiento estable.