Personaramic
Autoconocimiento y bienestar

Resiliencia en desarrollo: te recuperas, aunque cueste más de lo que te gustaría

Por la redacción de Personaramic5 min de lectura
Ilustración minimalista con las palabras RESILIENCIA EN DESARROLLO en una insignia geométrica

Resiliencia en desarrollo: recuperarte, con más esfuerzo del que te gustaría

Una resiliencia en desarrollo describe un punto intermedio, no un extremo: te recuperas de las dificultades, pero el proceso te exige más tiempo y esfuerzo del que desearías.

No es ni una resiliencia baja ni una resiliencia alta consolidada: es un punto en el que se sitúan muchas personas en muchos momentos.

Puedes descubrir en qué punto estás tú con nuestro test de resiliencia.

La trayectoria de recuperación: más lenta, mismo destino

Los estudios de George Bonanno sobre cómo responde la gente a pérdidas y sucesos graves distinguen varias trayectorias. Una de ellas encaja con este resultado: la recuperación. Quien la sigue pasa por un periodo de malestar notable, con más cansancio, preocupación o dificultad para concentrarse, y vuelve de forma gradual, a lo largo de meses, a su nivel habitual.

En el metaanálisis de Galatzer-Levy, Huang y Bonanno (2018), con 54 estudios, alrededor de una de cada cinco personas siguió este patrón. No es un fracaso de la resiliencia, sino otra de sus formas: el punto de llegada es el mismo, aunque el camino sea más largo.

La psicóloga Ann Masten (2001) lo explicó con una idea que ayuda a leer este resultado: la resiliencia es “magia ordinaria”, el resultado de sistemas de adaptación corrientes (vínculos, regulación emocional, sensación de control) que funcionan mejor o peor según cómo estén de cargados en cada momento.

Lo que hace que una dificultad cueste más

La recuperación se alarga, sobre todo, por tres razones que la investigación documenta bien:

  • La carga acumulada. Varias dificultades seguidas consumen los mismos recursos, y cada una se afronta con menos margen que la anterior.
  • Los recursos disponibles en ese momento: el apoyo social, el descanso, la estabilidad económica o el tiempo libre no son constantes.
  • La rigidez en el afrontamiento. Bonanno y Burton (2013) mostraron que la clave no está en usar la estrategia “correcta”, sino en ajustar la estrategia a la situación. Insistir en resolver lo que no tiene solución, o en aceptar lo que sí se podría cambiar, alarga el proceso.

Un dato que matiza la idea de que toda adversidad debilita: en un estudio con 2.398 personas seguidas durante varios años, Seery, Holman y Silver (2010) encontraron una relación en forma de U. Quienes habían vivido algunas dificultades a lo largo de su vida mostraban mejor bienestar y menos impacto ante sucesos recientes que quienes no habían vivido ninguna o habían vivido muchas. Los autores advierten de que es un dato correlacional, pero sugiere que atravesar dificultades moderadas puede dejar recursos útiles para las siguientes.

Cómo se nota en el día a día

  • Recuperación real, pero lenta: sales adelante, aunque el proceso se alargue más de lo que quisieras.
  • Esfuerzo consciente: la adaptación no es automática y a veces requiere apoyo externo.
  • Fluctuación según el contexto: hay periodos en los que te sientes más capaz que en otros, según la carga acumulada.
  • Conciencia del propio proceso: sueles darte cuenta de que te cuesta, lo cual ya es un punto de partida útil.

Un ejemplo: tras una mudanza a otra ciudad por trabajo, alguien con este perfil pasa los primeros meses con sensación de desarraigo, duerme peor y echa de menos su rutina. Hacia el tercer o cuarto mes, sin un momento concreto que lo marque, se da cuenta de que ya tiene un par de sitios propios, alguien con quien quedar y una semana que vuelve a parecerle normal.

Qué la fortalece, según la investigación

Las variables que la literatura asocia con una mejor evolución son conocidas:

  • Una red de apoyo social que se usa de verdad, no solo que existe.
  • La búsqueda de sentido o aprendizaje en las experiencias duras, sin forzarlo.
  • El afrontamiento activo allí donde se puede actuar.
  • La flexibilidad para cambiar de estrategia cuando la primera no funciona.

Ninguna se construye de la noche a la mañana. La escala CD-RISC de Connor y Davidson (2003), en la que se inspira el test del sitio, mostró en su validación que las puntuaciones de resiliencia aumentaban en pacientes que mejoraban con tratamiento, uno de los primeros indicios de que no es un rasgo fijo.

Construir resiliencia sin exigirte un máximo fijo

Hay un error frecuente al leer este resultado: medir la recuperación de hoy contra la versión más resiliente que uno recuerda de sí mismo en otro momento, en lugar de contra lo que hoy tiene disponible. Es una forma casi segura de sentir que no se avanza, aunque sí se esté avanzando.

En la divulgación, Miguel Ruiz lo formula en Los cuatro acuerdos (1997) como hacer siempre lo máximo que se pueda, sabiendo que ese máximo cambia según el día. La investigación sobre flexibilidad apunta en la misma dirección: el mejor esfuerzo disponible varía, y ajustarse a esa variación forma parte del proceso, no lo invalida.

Este artículo tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental.

Fuentes

  • Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28.
  • Galatzer-Levy, I. R., Huang, S. H., y Bonanno, G. A. (2018). Trajectories of resilience and dysfunction following potential trauma: A review and statistical evaluation. Clinical Psychology Review, 63, 41-55.
  • Masten, A. S. (2001). Ordinary magic: Resilience processes in development. American Psychologist, 56(3), 227-238.
  • Bonanno, G. A., y Burton, C. L. (2013). Regulatory flexibility: An individual differences perspective on coping and emotion regulation. Perspectives on Psychological Science, 8(6), 591-612.
  • Seery, M. D., Holman, E. A., y Silver, R. C. (2010). Whatever does not kill us: Cumulative lifetime adversity, vulnerability, and resilience. Journal of Personality and Social Psychology, 99(6), 1025-1041. doi:10.1037/a0021344
  • Connor, K. M., y Davidson, J. R. T. (2003). Development of a new resilience scale: The Connor-Davidson Resilience Scale (CD-RISC). Depression and Anxiety, 18(2), 76-82.
  • Ruiz, M. (1997). The Four Agreements. Amber-Allen Publishing.

¿Quieres saber más sobre ti?

Descubre tu resultado con uno de nuestros tests relacionados.

Preguntas frecuentes

¿Estar en un punto intermedio es un problema?

No. Es un punto en el que se encuentran muchas personas en muchos momentos. En los estudios de trayectorias tras sucesos difíciles, la recuperación gradual es el segundo patrón más frecuente, después de la resiliencia estable, y termina en el mismo lugar: un funcionamiento normal.

¿Qué dice la investigación sobre cómo se fortalece?

La literatura académica la asocia con la red de apoyo social, el sentido percibido incluso en experiencias difíciles, el afrontamiento activo y, sobre todo, la flexibilidad para cambiar de estrategia según la situación (Bonanno y Burton, 2013). El proceso concreto varía en cada persona y, ante un malestar importante, la orientación de un profesional es un recurso más.

¿Por qué me cuesta más que a otras personas recuperarme?

Puede depender de muchos factores (contexto, carga acumulada, recursos disponibles en ese momento) y no implica ningún déficit personal fijo. El estudio de Seery, Holman y Silver (2010) sugiere incluso que la experiencia previa con dificultades moderadas se asocia con una mejor adaptación posterior.

¿Este resultado es un diagnóstico?

No. Es una aproximación orientativa y divulgativa, no una escala clínica validada.

Artículos relacionados