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Trabajo y productividad

Tres historias reales detrás de 'El líder que no tenía cargo', la fábula de liderazgo de Robin Sharma

Por Ramón Personaramic 6 min de lectura
Ilustración minimalista de un bloque de piedra facetado del que emerge una figura tallada

Detrás de la fábula de liderazgo más citada de Robin Sharma hay tres historias que sí pasaron de verdad, y que enseñan más sobre el liderazgo que la mayoría de sus frases motivacionales.

El líder que no tenía cargo (Robin Sharma, 2010, DeBolsillo) cuenta la historia ficticia de Blake Davis, un veterano de Irak convertido en vendedor de una librería de Nueva York, y de los cuatro maestros que le enseñan que el liderazgo no depende de un puesto en el organigrama. El propio Sharma advierte en la nota inicial que Blake y sus mentores son personajes inventados. Pero entre los diálogos de la fábula, el autor (que trabajó quince años como formador de liderazgo para empresas como Microsoft, GE, Nike o IBM) desliza tres piezas de historia real que sobreviven fuera del libro.

La regla que convirtió diez años en el precio de la maestría

En una de las primeras lecciones, la mentora Anna le explica a Blake algo que ella misma leyó en un artículo de Harvard Business Review titulado La creación de un experto: para alcanzar la maestría en cualquier campo hacen falta, de media, unas diez mil horas de práctica. Repartidas en una vida normal (con sueño, trabajo y relaciones de por medio), esas diez mil horas equivalen a unos diez años de concentración sostenida.

Ese artículo existe de verdad: The Making of an Expert (Ericsson, Prietula y Cokely, Harvard Business Review, 2007), que a su vez resumía una investigación anterior mucho más específica: el estudio de K. Anders Ericsson, Ralf Krampe y Clemens Tesch-Römer en la Escuela Superior de Música de Berlín (1993), que comparó a violinistas divididos en tres grupos (futuros solistas, buenos y profesores de música) y encontró que, hacia los veinte años, los del primer grupo acumulaban en torno a diez mil horas de práctica deliberada, muy por encima de los otros dos.

Lo curioso es lo que pasó después con esa cifra:

  • El periodista Malcolm Gladwell la popularizó en Fuera de serie (2008) como una “regla” casi mágica, aplicable a cualquier persona en cualquier disciplina.
  • Ericsson, el propio investigador original, pasó buena parte de los años siguientes matizando públicamente esa simplificación: en Peak (2016, con Robert Pool) insistió en que lo decisivo no es acumular horas sin más, sino la calidad de la práctica (con objetivos concretos, corrección de errores y salida constante de la zona de confort), no el cronómetro en sí.
  • Sharma, al citarla en 2010, ya la convierte en un acrónimo propio del libro (MDM, “Mejor Del Mundo”), un paso más en la cadena de divulgación que separó la cifra de su contexto científico original.

Tres capas de una misma idea (el estudio, la regla popular y la corrección posterior de su propio autor) que ilustran algo muy pedagógico sobre el liderazgo: hasta la investigación mejor hecha se deforma un poco cada vez que pasa de una mano divulgadora a la siguiente.

El secreto que Miguel Ángel no dijo en voz alta, sino que escribió en verso

Más adelante, el personaje de Ty (un excampeón de esquí reconvertido en tienda deportiva) le cuenta a Blake una idea atribuida a Miguel Ángel: que el escultor no crea la figura desde cero, sino que ya la ve completa dentro del bloque de mármol, y su trabajo consiste solo en retirar todo lo sobrante hasta liberarla. Ty conecta esa idea directamente con el principio de Pareto (el 80% de los resultados de un líder provienen del 20% de sus actividades) como argumento a favor de simplificar antes que acumular.

Aquí conviene ser precisos, porque la versión de salón de esta historia (la de “el ángel ya estaba dentro del mármol”) no tiene registro como frase pronunciada por Miguel Ángel en ninguna fuente contemporánea. Lo que sí existe, documentado por historiadores del arte, es que Miguel Ángel escribió esa misma idea en sus propios sonetos, reunidos en su Rime, un poemario que no llegó a publicarse de forma íntegra hasta 1863, casi tres siglos después de escrito. La idea de que “el mejor artista no tiene ningún concepto que un bloque de mármol no encierre ya en su exceso” (así la formula uno de esos sonetos) es genuinamente suya, aunque llegó al lenguaje empresarial moderno filtrada, simplificada y convertida en anécdota oral.

El economista Vilfredo Pareto, por su parte, no estudiaba liderazgo sino la distribución de la propiedad de la tierra en la Italia de finales del siglo XIX: descubrió que un porcentaje reducido de propietarios concentraba la mayor parte del terreno, una observación que el consultor de calidad Joseph Juran generalizó décadas después como “principio de Pareto” y que hoy se aplica, con matices, a la gestión del tiempo y las prioridades. Si te interesa cómo se traduce esa idea de foco en un estilo concreto de dirigir equipos, el perfil de líder organizador se apoya en un mecanismo parecido de estructura y priorización, mientras que el líder inspirador la aplica más bien a la claridad del propósito que a la agenda del día.

El capítulo que anticipó, ocho años antes, el propio bestseller de su autor

La tercera historia no está en una cita ajena, sino en el propio libro de Sharma. En un capítulo hacia la mitad de la fábula, el maestro Jet le receta a Blake una “Hora de Liderazgo Personal”: levantarse a las cinco de la mañana cada día para dedicar sesenta minutos a siete prácticas fijas (aprendizaje, afirmaciones, visualización, diario, objetivos, ejercicio y nutrición), advirtiéndole de que instaurar ese hábito nuevo le costaría unos cuarenta días.

Ese capítulo de 2010 es, casi palabra por palabra, el germen de The 5 AM Club: Own Your Morning, Elevate Your Life, el libro que Sharma publicó de forma independiente en 2018 y que se convirtió en un fenómeno de ventas mundial, traducido a decenas de idiomas, ocho años después de aparecer aquí como una escena secundaria dentro de otra historia. Pocas veces se puede señalar con tanta precisión el capítulo exacto en el que germinó, sin que nadie lo advirtiera entonces, un éxito editorial posterior.

Sobre la cifra de los “cuarenta días” para fijar un hábito, la ciencia del comportamiento ofrece un dato distinto y más variable. El estudio de Phillippa Lally y su equipo en el University College London (publicado en European Journal of Social Psychology), que siguió a un grupo de participantes intentando adoptar un hábito cotidiano (beber agua, hacer ejercicio, comer fruta) durante doce semanas, encontró que el tiempo medio hasta que el comportamiento se volvía automático fue de 66 días, con un rango real de entre 18 y 254 días según la persona y la complejidad del hábito elegido. Ni los “21 días” que repite buena parte de la cultura de autoayuda ni los “40 días” de la fábula de Sharma se sostienen como cifra universal: lo que la investigación describe es, sobre todo, una variabilidad enorme entre personas.

Lo que las tres historias tienen en común

Ninguna de las tres anécdotas necesitaba a Blake Davis, el veterano ficticio de la librería, para ser cierta: la investigación de Ericsson sobre los violinistas de Berlín, los sonetos reales de Miguel Ángel y el propio itinerario editorial de Sharma existían de forma independiente a la fábula que las envuelve. Lo que el libro hace, con acierto o sin él, es lo mismo que describe su primer principio: no hace falta ostentar un cargo para transmitir una idea que cambia algo, solo hace falta encontrarla, así sea escondida entre viñetas de ficción, y contarla bien. Puedes comparar tu propia manera de liderar, con o sin cargo formal, en el test Mi estilo de liderazgo.

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Preguntas frecuentes

¿La regla de las diez mil horas se originó en este libro?

No. Robin Sharma la cita en 'El líder que no tenía cargo' (2010) remitiendo a un artículo previo de Harvard Business Review sobre la investigación del psicólogo K. Anders Ericsson; el libro la divulga, pero no es su fuente original.

¿Existe constancia de que Miguel Ángel pronunciara la frase sobre liberar la figura del mármol?

No como cita hablada registrada. La idea de que la forma ya existe dentro de la piedra aparece documentada en los sonetos que Miguel Ángel escribió a lo largo de su vida, publicados de forma íntegra solo después de su muerte.

¿'El Club de las 5 de la mañana' nació como libro independiente a partir de esta fábula?

El propio Robin Sharma incluyó ya en 'El líder que no tenía cargo' (2010) una 'Hora de Liderazgo Personal' que empezaba a las cinco de la mañana, ocho años antes de publicar 'The 5 AM Club' (2018), el libro que convirtió esa misma idea en un fenómeno editorial internacional.

¿La investigación real respalda que un hábito tarde exactamente 40 días en fijarse, como sugiere el libro?

No con esa precisión. El estudio de Phillippa Lally y su equipo en el University College London, publicado en European Journal of Social Psychology, encontró un promedio de 66 días hasta la automatización de un hábito nuevo, con un rango real de entre 18 y 254 días según la persona y el hábito.

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