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Autoconocimiento y bienestar

Tu cerebro responde a un simple clic antes de que sepas qué es

Por Rafa Personaramic4 min de lectura
Ilustración minimalista orgánica de un pequeño punto central del que se propagan varios arcos concéntricos, como ondas expansivas

Un electrodo en la coronilla. Un clic, repetido cientos de veces, cada pocos segundos, durante varios minutos. La persona no tiene que hacer nada. Y aun así, en esa onda que dibuja su cerebro, hay algo que se relaciona con su inteligencia.

No hay ninguna pregunta que responder.

No hay ningún botón que pulsar.

Solo un sonido, repetido una y otra vez, y un cerebro que reacciona a él sin que nadie se lo pida.

El truco que permite “ver” una reacción cerebral limpia

El psicólogo Arthur Jensen dedica una sección de The g Factor (1998) a lo que se conoce como potencial evocado (evoked potential), una de las medidas más directas que existen sobre cómo reacciona el cerebro ante un estímulo, sin pasar por ninguna tarea ni decisión.

El problema de partida es que la actividad eléctrica cerebral normal está llena de “ruido”: actividad neuronal aleatoria que dificulta detectar una señal clara en un solo registro.

La solución, tomada de técnicas parecidas a las usadas en radar y sonar, es tan sencilla como elegante:

  • Se coloca un electrodo en el cuero cabelludo (en la parte superior de la cabeza) y electrodos de referencia en los lóbulos de las orejas.
  • Se repite un estímulo breve, como un clic sonoro, a intervalos de pocos segundos, durante varios minutos.
  • Por ordenador, se promedian cientos de fragmentos de actividad cerebral, cada uno alineado al instante exacto en que sonó el clic.

Lo que es aleatorio (el “ruido” neuronal de fondo) se cancela al promediarlo. Lo que es consistente (la reacción real del cerebro a ese clic concreto) queda intacto y visible. El resultado es una onda limpia, con picos y valles característicos, que refleja cómo procesa ese cerebro en particular un estímulo tan simple como un sonido.

Una onda que “dice más” cuanto más compleja es

Según los estudios que recoge Jensen, entre ellos el de Richard Haier y sus colegas (1983), esta onda promediada guarda relación con el CI de la persona.

No se trata de que la onda sea simplemente “más grande” o “más rápida” en quien puntúa más alto.

  • Algunas investigaciones encuentran relación con la amplitud de ciertos picos de la onda.
  • Otras encuentran relación con su complejidad: cuántas dimensiones o “formas” distintas parece tener esa curva.
  • La interpretación que maneja Jensen es que una onda más compleja podría reflejar una actividad neuronal más diferenciada, es decir, más procesos distintos participando en esa reacción, aunque sea ante un estímulo tan simple como un clic.

Nada de esto ocurre porque la persona “se esfuerce” en procesar mejor el sonido. Ocurre antes de que haya ningún esfuerzo posible: la onda ya está ahí en el primer cuarto de segundo tras el estímulo, mucho antes de que exista ningún pensamiento consciente sobre lo que se acaba de escuchar.

Por qué esto no es lo mismo que un electroencefalograma cualquiera

Vale la pena distinguir esto de otra medida más conocida: el electroencefalograma (EEG) espontáneo, esa actividad cerebral “de fondo” que se registra sin ningún estímulo concreto.

  • El EEG espontáneo también se ha estudiado en relación con el CI (por ejemplo, la frecuencia de la llamada onda alfa), pero sus correlaciones son más débiles y menos consistentes.
  • El potencial evocado, al estar anclado a un estímulo preciso y repetido cientos de veces, ofrece una señal mucho más limpia y, según Jensen, más consistentemente relacionada con g que el EEG espontáneo.

Es la diferencia entre escuchar una conversación entre mucha gente hablando a la vez, o pedirle a una sola persona que repita la misma frase cientos de veces y quedarse solo con lo que se repite igual todas las veces.

Lo que este hallazgo aporta (y sus límites)

Ningún clic, por sí solo, revela nada sobre una persona.

  • Estas son correlaciones de grupo, obtenidas en estudios con muchos participantes, no una medida individual fiable.
  • Lo relevante no es el aparato en sí, sino lo que sugiere: que el factor g parece tener una huella detectable en la actividad eléctrica más básica del cerebro, antes de cualquier tarea cognitiva reconocible.
  • Como el resto de correlatos biológicos que recopila Jensen, esto no convierte al CI en un destino fijado por un cable y un electrodo. Es una pieza más de un rompecabezas mucho más amplio.

Lo que sí queda, después de conocer este experimento, es una idea incómoda y a la vez fascinante: parte de lo que nos hace ser como somos, cognitivamente hablando, se puede rastrear en la reacción de nuestro cerebro a un sonido tan anodino como un clic, sin que medie ni un segundo de pensamiento consciente.

Si te interesa otro correlato biológico igual de básico y sorprendente, en la miopía y la inteligencia se explica una correlación que ni siquiera la ciencia sabe explicar del todo.

Fuentes

  • Jensen, A. R. (1998). The g Factor: The Science of Mental Ability. Praeger.
  • Haier, R. J., Robinson, D. L., Braden, W., & Williams, D. (1983). Electrical potentials of the cerebral cortex and psychometric intelligence. Personality and Individual Differences, 4, 591-599.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el potencial evocado cerebral?

Es el promedio, obtenido por ordenador, de cientos de fragmentos de actividad eléctrica cerebral, cada uno registrado justo después de un mismo estímulo (por ejemplo, un clic auditivo). Al promediar tantos fragmentos, el ruido neuronal aleatorio se cancela y queda solo la respuesta que el cerebro repite de forma consistente ante ese estímulo.

¿La persona tiene que hacer algo mientras se mide esto?

No. Según describe Arthur Jensen en The g Factor (1998), la persona simplemente permanece sentada y relajada mientras se repite el estímulo. No hay ninguna tarea, decisión o esfuerzo consciente de por medio, lo que hace especialmente llamativo que la forma de esa onda se relacione con el CI.

¿Qué relación tiene esto con la inteligencia?

Según los estudios que recopila Jensen, entre ellos los de Haier, Robinson, Braden y Williams (1983), ciertas características de la onda (su amplitud y complejidad) muestran correlaciones moderadas con las puntuaciones en tests de CI. Cuantas más dimensiones distintas parece tener la onda, mayor tiende a ser la puntuación.

¿Esto significa que un aparato podría medir mi inteligencia sin hacerme ningún test?

No con la fiabilidad de un test psicométrico validado. Son correlaciones de grupo, útiles para la investigación sobre las bases biológicas de la inteligencia, no una alternativa práctica o diagnóstica a una evaluación psicológica real.

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