El detective que un marido celoso contrató para vigilar a su esposa, y con quien ella terminó yéndose
Un hombre de cincuenta y dos años, con miedo a que su esposa (quince años menor y muy atractiva) le fuera infiel, montó en su propia casa un sistema de vigilancia con detectives, grabaciones y prohibiciones. El final de la historia lo cuenta el propio Walter Riso, y es más irónico de lo que cualquier guion se habría atrevido a escribir.
En ¿Amar o depender? (2003), el psicólogo Walter Riso describe uno de los esquemas mentales que, según su planteamiento, sostienen buena parte de los apegos afectivos problemáticos: la ilusión de permanencia, es decir, la creencia de que una relación puede hacerse completamente segura y estable si se controla lo suficiente.
Un matrimonio convertido en operativo de vigilancia
El caso que usa para ilustrarlo es el de un hombre separado y vuelto a casar, con una esposa quince años más joven. Con el paso del tiempo, sus celos fueron derivando en lo que Riso describe, sin rodeos, como “una KGB en miniatura, personalizada y casera”: contratación de detectives privados, grabaciones, prohibiciones de todo tipo y, en ocasiones, algún golpe.
Cuando su esposa se atrevía a insinuar el más mínimo desacuerdo, él respondía con una frase que resume bien el fondo del asunto: “Eres poca cosa”, una forma indirecta de decir “eres menos que yo”. El objetivo de fondo, según describe Riso, no era tanto el amor como la certeza: quería una garantía de que ella jamás se iría, sin importar si esa permanencia se sostenía en el afecto o en el miedo.
La sumisión que en realidad era otra cosa
Riso hace una observación clínica interesante sobre este caso: la aparente sumisión de la esposa no era una forma de apego, sino una estrategia de supervivencia frente a alguien que ella percibía, con razón, como peligroso. Ella quería salir de la relación y esperaba el momento adecuado para hacerlo, algo muy distinto de la dependencia afectiva que sufría su marido.
Ese matiz es importante en la teoría de Riso: no toda permanencia dentro de una relación difícil es apego. A veces es cálculo, paciencia o, simplemente, la espera de una oportunidad real de salir sin riesgo.
El desenlace que nadie había previsto
Toda esa maquinaria de control, escribe Riso, no era más que una fachada sin demasiado fundamento real: el marido era, en el fondo, mucho más débil que su esposa. Y como suele ocurrir con este tipo de estrategias, según describe el propio autor, la vigilancia constante terminó provocando justo aquello que pretendía impedir.
La esposa finalmente lo dejó por otro hombre. El detalle que convierte el caso en algo memorable es quién era ese hombre: el mismo detective privado que su marido había contratado para espiarla. Riso cierra el relato con una frase que funciona casi como moraleja: “Nadie sabe para quién trabaja”.
Lo que Buda tenía que decir sobre esto, dos mil años antes
Riso enmarca este esquema de “ilusión de permanencia” citando una enseñanza atribuida a Buda, ligada a lo que el budismo llama la Segunda Noble Verdad: el apego como origen del sufrimiento. La idea central, resumida, es esta:
- Aferrarse a algo transitorio genera desgracia, porque tarde o temprano aquello a lo que nos aferramos cambia o desaparece.
- Cuanto más se intenta fijar y controlar lo que por naturaleza es incierto, más sufrimiento se genera en el intento.
- La paradoja, según señala Riso retomando esta idea, es que el miedo a perder algo suele acelerar precisamente su pérdida, no evitarla.
Por qué este caso, aunque extremo, resulta útil
Pocas personas llegan a organizar en su casa un sistema de vigilancia como el que describe Riso. Pero el mecanismo de fondo (querer convertir una relación en algo absolutamente garantizado y sin riesgo) es, según su experiencia clínica, mucho más común en versiones más pequeñas y menos visibles:
- Revisar el teléfono o las redes sociales del otro de forma sistemática, no puntual.
- Necesitar saber en todo momento dónde está la pareja y con quién.
- Pedir explicaciones constantes ante cualquier ausencia breve o retraso.
- Interpretar la más mínima distancia como un indicio de que algo va mal.
Ninguna de estas conductas, señala Riso, aporta la seguridad que promete. Al contrario: cuanto más se practican, más frágil se vuelve la confianza real entre ambas personas, porque la relación empieza a sostenerse en la vigilancia y no en el vínculo mismo.
El caso del marido y el detective funciona como una versión extrema y nítida de algo que, en dosis menores, aparece en muchas relaciones: la idea de que controlar más equivale a asegurar más. La historia que cuenta Riso, con su giro final casi cómico, sugiere justo lo contrario. Es la misma paradoja que aparece, desde otra tradición, en la enumeración de Erich Fromm sobre las falsas soluciones históricas a la angustia de sentirse separado: ninguna estrategia de control resuelve, en el fondo, el miedo que la originó.
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Preguntas frecuentes
¿Walter Riso presenta este caso como algo habitual?
Lo presenta como un ejemplo extremo de un esquema que sí describe como frecuente en su práctica clínica: la llamada 'ilusión de permanencia', no como una advertencia de que todos los celos terminan de esta forma.
¿Las citas de Buda que aparecen en el libro son literales?
Riso las presenta como enseñanzas atribuidas a Buda sobre el apego y la impermanencia, en línea con la Segunda Noble Verdad del budismo (el origen del sufrimiento está en el apego o el ansia). Como con cualquier tradición oral de hace más de dos mil años, la formulación exacta varía según la traducción y la fuente.
¿Riso sugiere que no hay que preocuparse nunca por perder a una pareja?
No. Distingue entre el deseo natural de que una relación dure, que considera sano, y la necesidad angustiosa de controlar esa permanencia, que describe como el origen del comportamiento problemático en este caso.
¿Qué es la 'ilusión de permanencia' en la teoría de Riso?
La creencia de que una relación puede volverse estable y segura para siempre si se controla lo suficiente, cuando en realidad, según su planteamiento, ninguna relación afectiva viene con esa garantía.