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Relaciones y vida social

El problema que un mercader fenicio, un monje medieval y tú tenéis en común, según Erich Fromm

Por Rafa Personaramic4 min de lectura
Ilustración minimalista de varias figuras geométricas distintas unidas por una misma línea

Según Erich Fromm, un cavernícola primitivo, un pastor egipcio, un mercader fenicio, un soldado romano, un monje medieval, un samurái japonés y un empleado de oficina moderno tienen, en el fondo, exactamente el mismo problema.

En El arte de amar (1956), el psicoanalista Erich Fromm plantea que la historia humana entera puede leerse como una larga serie de intentos de resolver una única pregunta. No una pregunta política, ni económica, sino existencial: cómo dejar de sentirse separado del resto del mundo.

Un problema que no ha cambiado en miles de años

Fromm es literal en su enumeración. Escribe que el problema es “el mismo para el hombre primitivo que habita en cavernas, el nómada que cuida de sus rebaños, el pastor egipcio, el mercader fenicio, el soldado romano, el monje medieval, el samurái japonés y el empleado y el obrero modernos”.

La razón por la que agrupa a personajes tan distintos entre sí (separados por miles de kilómetros y miles de años) es que, para Fromm, todos comparten la misma condición de partida: la conciencia de uno mismo como un ser separado, consciente de su soledad, de su fragilidad y de que un día va a morir. Esa conciencia, escribe, genera una angustia tan intensa que ninguna cultura humana ha podido ignorarla del todo.

Tres formas históricas de calmar esa angustia

Fromm describe varias respuestas que la humanidad ha ensayado a lo largo de su historia. Ninguna, según su teoría, resuelve el problema del todo, pero todas alivian, durante un tiempo, la sensación de estar solo:

  • Los estados orgiásticos. Rituales de trance, a veces con ayuda de drogas, practicados en común por muchas culturas primitivas. Mientras se practican de forma colectiva y aceptada, escribe Fromm, no generan culpa; cuando un individuo aislado busca lo mismo por su cuenta en una cultura que ya no practica esos rituales (a través del alcohol o las drogas, por ejemplo), el resultado suele ser culpa y una sensación de separación aún mayor al terminar el efecto.
  • La conformidad con el grupo. Adaptarse a las costumbres, ideas y apariencia de un colectivo mayor, hasta sentir que se pertenece a algo que trasciende a la propia persona.
  • El trabajo creador. Un carpintero que hace una mesa, un pintor que pinta un cuadro o un agricultor que siembra un campo se funden, durante ese proceso, con el material sobre el que trabajan.

”Civis romanus sum”: el orgullo de pertenecer

Para ilustrar la segunda solución, la conformidad con el grupo, Fromm recurre a un dato histórico concreto. Incluso el romano con menos recursos, escribe, se sentía orgulloso de poder decir civis romanus sum (“soy ciudadano romano”). Roma entera (su ejército, su ley, su territorio) se convertía en una especie de familia extendida, un hogar mucho más grande que la propia casa.

Fromm traza una línea directa entre ese orgullo romano y fenómenos mucho más recientes: la identificación con una nación, con una religión organizada o, en la sociedad de consumo que él mismo observaba a mediados del siglo XX, con la moda y las tendencias del momento. Cita, como ejemplo casi irónico, un eslogan publicitario de su época, “es distinto”, como prueba de lo mucho que se necesita sentirse diferente cuando, en el fondo, casi nadie lo es demasiado.

Por qué ninguna de estas soluciones es, para Fromm, suficiente

Las tres estrategias comparten un límite, según su análisis:

  • La unión orgiástica es intensa pero transitoria: dura lo que dura el ritual, la sustancia o el trance.
  • La conformidad de grupo es duradera pero superficial: calma la angustia sin exigir demasiado, pero también sin ofrecer demasiado.
  • El trabajo creador une a la persona con su material, no con otra persona.

Ninguna de las tres, señala Fromm, logra la unión interpersonal completa: la fusión con otro ser humano que, al mismo tiempo, respeta la individualidad de ambos. Esa unión completa es, en su teoría, lo único a lo que llama propiamente amor maduro. Todo lo demás son, en sus propias palabras, “respuestas parciales al problema de la existencia”.

Lo que cambia y lo que no cambia

Lo llamativo de la enumeración de Fromm (el cavernícola, el pastor, el mercader, el soldado, el monje, el samurái, el empleado de oficina) es que ninguno de ellos resolvió el problema mejor que los demás simplemente por vivir en una época más “avanzada”. Cambiaron las herramientas: el ritual tribal se convirtió en fin de semana de fiesta, la ciudadanía romana se convirtió en identidad nacional o de marca, el taller del artesano se convirtió en la oficina moderna. Lo que no cambió, según Fromm, fue la pregunta de fondo.

Esa continuidad es quizá la parte más incómoda de su teoría: no promete que el problema vaya a desaparecer con el progreso material. Lo que sí sostiene es que, de todas las respuestas que la humanidad ha ensayado a lo largo de su historia, solo una (el amor entendido como cuidado, respeto, responsabilidad y conocimiento hacia otra persona, tratado también en la parábola de Jonás) apunta directamente al centro del problema, en lugar de rodearlo.

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Preguntas frecuentes

¿'Civis romanus sum' es una cita real de la Antigua Roma?

Sí, es una fórmula histórica documentada ("soy ciudadano romano"), usada como garantía legal y como fuente de orgullo incluso entre los romanos con menos recursos. Fromm la cita como ejemplo de identidad colectiva.

¿Fromm decía que pertenecer a un grupo es negativo?

No de forma absoluta. Lo describe como una solución parcial y real al malestar de sentirse separado del resto del mundo, distinta de la unión que, según su teoría, solo ofrece el amor maduro.

¿Por qué Fromm menciona rituales con drogas o estados de trance junto a la vida moderna?

Los agrupa como ejemplos históricos de una misma estrategia (buscar una fusión intensa y transitoria con algo externo) para poder compararla con la conformidad social, que considera una versión más calmada y duradera de la misma estrategia.

¿Esta teoría de Fromm tiene relación con la psicología social actual?

Comparte terreno con la investigación posterior sobre pertenencia y conformidad de grupo, aunque Fromm la formula desde el psicoanálisis y la filosofía, no desde el diseño experimental propio de la psicología social del siglo XX.

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