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Relaciones y vida social

El problema que un mercader fenicio, un monje medieval y tú tenéis en común, según Erich Fromm

Por la redacción de Personaramic8 min de lectura
Ilustración minimalista de varias figuras geométricas distintas unidas por una misma línea

Según Erich Fromm, un cavernícola primitivo, un campesino egipcio, un mercader fenicio, un soldado romano, un monje medieval, un samurái japonés y un empleado de oficina moderno tienen, en el fondo, exactamente el mismo problema.

En El arte de amar (1956), el psicoanalista Erich Fromm plantea que la historia humana entera puede leerse como una larga serie de intentos de resolver una única pregunta.

No una pregunta política, ni económica, sino existencial: cómo dejar de sentirse separado del resto del mundo.

Un problema que no ha cambiado en miles de años

Fromm es literal en su enumeración. Escribe que el problema es “el mismo para el hombre primitivo que habita en cavernas, el nómada que cuida de sus rebaños, el campesino egipcio, el mercader fenicio, el soldado romano, el monje medieval, el samurái japonés y el empleado y el obrero modernos”.

La razón por la que agrupa a personajes tan distintos entre sí (separados por miles de kilómetros y miles de años) es que, para Fromm, todos comparten la misma condición de partida: la conciencia de uno mismo como un ser separado, consciente de su soledad, de su fragilidad y de que un día va a morir.

Esa conciencia, escribe, genera una angustia tan intensa que ninguna cultura humana ha podido ignorarla del todo.

Tres formas históricas de calmar esa angustia

Fromm describe varias respuestas que la humanidad ha ensayado a lo largo de su historia. Ninguna, según su teoría, resuelve el problema del todo, pero todas alivian, durante un tiempo, la sensación de estar solo:

  • Los estados orgiásticos. Rituales de trance, a veces con ayuda de drogas, practicados en común por muchas culturas primitivas. Mientras se practican de forma colectiva y aceptada, escribe Fromm, no generan culpa; cuando un individuo aislado busca lo mismo por su cuenta en una cultura que ya no practica esos rituales (a través del alcohol o las drogas, por ejemplo), el resultado suele ser culpa y una sensación de separación aún mayor al terminar el efecto.
  • La conformidad con el grupo. Adaptarse a las costumbres, ideas y apariencia de un colectivo mayor, hasta sentir que se pertenece a algo que trasciende a la propia persona.
  • El trabajo creador. Un carpintero que hace una mesa, un pintor que pinta un cuadro o un agricultor que siembra un campo se funden, durante ese proceso, con el material sobre el que trabajan.

”Civis romanus sum”: el orgullo de pertenecer

Para ilustrar la segunda solución, la conformidad con el grupo, Fromm recurre a un dato histórico concreto.

Incluso el romano con menos recursos, escribe, se sentía orgulloso de poder decir civis romanus sum (“soy ciudadano romano”). Roma entera (su ejército, su ley, su territorio) se convertía en una especie de familia extendida, un hogar mucho más grande que la propia casa.

Fromm traza una línea directa entre ese orgullo romano y fenómenos mucho más recientes: la identificación con una nación, con una religión organizada o, en la sociedad de consumo que él mismo observaba a mediados del siglo XX, con la moda y las tendencias del momento.

Cita, como ejemplo casi irónico, un eslogan publicitario de su época, “es distinto”, como prueba de lo mucho que se necesita sentirse diferente cuando, en el fondo, casi nadie lo es demasiado.

Por qué ninguna de estas soluciones es, para Fromm, suficiente

Las tres estrategias comparten un límite, según su análisis:

  • La unión orgiástica es intensa pero transitoria: dura lo que dura el ritual, la sustancia o el trance.
  • La conformidad de grupo es duradera pero superficial: calma la angustia sin exigir demasiado, pero también sin ofrecer demasiado.
  • El trabajo creador une a la persona con su material, no con otra persona.

Ninguna de las tres, señala Fromm, logra la unión interpersonal completa: la fusión con otro ser humano que, al mismo tiempo, respeta la individualidad de ambos. Esa unión completa es, en su teoría, lo único a lo que llama propiamente amor maduro. Todo lo demás son, en sus palabras, “respuestas parciales al problema de la existencia”.

La cuarta salida: fundirse con alguien

Hay una respuesta más que Fromm separa de las otras tres porque sí busca a otra persona, pero de la manera equivocada: la unión simbiótica. En su forma pasiva, uno se somete, se hace parte de alguien más fuerte que decide por él y le ahorra la carga de ser un individuo separado. En su forma activa, uno domina, incorpora al otro a sí mismo y lo convierte en una extensión propia. Fromm lo describe en los términos psicoanalíticos de su época, como masoquismo y sadismo, pero la idea se entiende sin ellos: ambos polos se necesitan, y ninguno de los dos conserva su integridad.

Es la respuesta más fácil de confundir con el amor, porque se vive con intensidad y con la sensación de no poder estar sin el otro. La diferencia que traza Fromm es nítida: en el amor maduro dos personas se convierten en una y siguen siendo dos. En la simbiosis, al menos una deja de ser alguien por su cuenta. Esa frontera reaparece en la psicología actual con otros nombres, como la dependencia emocional.

Lo que la investigación posterior ha medido

Fromm escribía desde el psicoanálisis y la filosofía, sin experimentos. Varias de sus intuiciones, sin embargo, se han estudiado después con datos:

  • La necesidad de pertenencia. Baumeister y Leary (1995) revisaron la evidencia disponible y propusieron que la necesidad de formar y mantener vínculos estables es una motivación humana fundamental: las personas crean lazos con facilidad, se resisten a romperlos y sufren de forma intensa cuando se rompen. Es la versión empírica del punto de partida de Fromm.
  • La conformidad. Los experimentos de Solomon Asch (1956), en los que muchas personas daban por buena una respuesta visiblemente errónea para no desentonar del grupo, mostraron lo poderosa que es la presión del grupo. Un metaanálisis de Bond y Smith (1996), con 133 estudios en 17 países, encontró que la conformidad en ese tipo de tareas había disminuido en Estados Unidos desde los años cincuenta y era mayor en culturas más colectivistas. La “solución” del grupo que describía Fromm varía, por tanto, con la época y la cultura.
  • El trabajo creador. Lo que Fromm describe como fundirse con el material se parece al flujo que estudió Mihaly Csikszentmihalyi (1990): la absorción en una tarea exigente en la que se pierde la conciencia de uno mismo y la noción del tiempo.
  • El coste de la separación. El metaanálisis de Holt-Lunstad, Smith y Layton (2010), con 148 estudios y más de 300.000 participantes, encontró que las personas con relaciones sociales más sólidas tenían alrededor de un 50 % más de probabilidad de sobrevivir durante el periodo estudiado. La “angustia de separación” de Fromm era una tesis filosófica; el aislamiento tiene, además, un coste medible.

Una lectura con la distancia de 1956

El arte de amar es un ensayo de su tiempo y conviene leerlo así. La premisa central (que toda la historia humana responde a una única angustia) es una tesis filosófica que no puede comprobarse. El “hombre” de Fromm es el universal masculino de la época, y su panorama histórico, del cavernícola al oficinista, mezcla culturas muy distintas sin datos sobre cómo vivían de verdad. Lo que sigue teniendo valor es la pregunta que propone, no su respuesta como ley.

Lo que cambia y lo que no cambia

Lo llamativo de la enumeración de Fromm (el cavernícola, el campesino, el mercader, el soldado, el monje, el samurái, el empleado de oficina) es que ninguno de ellos resolvió el problema mejor que los demás simplemente por vivir en una época más “avanzada”.

Cambiaron las herramientas: el ritual tribal se convirtió en fin de semana de fiesta, la ciudadanía romana se convirtió en identidad nacional o de marca, el taller del artesano se convirtió en la oficina moderna.

Lo que no cambió, según Fromm, fue la pregunta de fondo.

Esa continuidad es quizá la parte más incómoda de su teoría: no promete que el problema vaya a desaparecer con el progreso material.

Lo que sí sostiene es que, de todas las respuestas que la humanidad ha ensayado a lo largo de su historia, solo una (el amor entendido como cuidado, respeto, responsabilidad y conocimiento hacia otra persona, tratado también en la parábola de Jonás) apunta directamente al centro del problema, en lugar de rodearlo.

Fuentes

  • Fromm, E. (1956). The Art of Loving. Harper & Brothers.
  • Baumeister, R. F. y Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497-529. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497
  • Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs: General and Applied, 70(9), 1-70. https://doi.org/10.1037/h0093718
  • Bond, R. y Smith, P. B. (1996). Culture and conformity: A meta-analysis of studies using Asch’s (1952b, 1956) line judgment task. Psychological Bulletin, 119(1), 111-137. https://doi.org/10.1037/0033-2909.119.1.111
  • Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. Harper & Row.
  • Holt-Lunstad, J., Smith, T. B. y Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: A meta-analytic review. PLoS Medicine, 7(7), e1000316. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1000316

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Preguntas frecuentes

¿'Civis romanus sum' es una cita real de la Antigua Roma?

Sí, es una fórmula histórica documentada ("soy ciudadano romano"), usada como garantía legal y como fuente de orgullo incluso entre los romanos con menos recursos. Fromm la cita como ejemplo de identidad colectiva.

¿Fromm decía que pertenecer a un grupo es negativo?

No de forma absoluta. Lo describe como una solución parcial y real al malestar de sentirse separado del resto del mundo, distinta de la unión que, según su teoría, solo ofrece el amor maduro.

¿Por qué Fromm menciona rituales con drogas o estados de trance junto a la vida moderna?

Los agrupa como ejemplos históricos de una misma estrategia (buscar una fusión intensa y transitoria con algo externo) para poder compararla con la conformidad social, que considera una versión más calmada y duradera de la misma estrategia.

¿Esta teoría de Fromm tiene relación con la psicología social actual?

Comparte terreno con la investigación posterior sobre pertenencia y conformidad de grupo, como la hipótesis de la necesidad de pertenencia de Baumeister y Leary (1995) o los experimentos de conformidad de Asch, aunque Fromm la formula desde el psicoanálisis y la filosofía, no desde el diseño experimental propio de la psicología social.

¿Qué es la 'unión simbiótica' de la que habla Fromm?

Es la forma inmadura de unión con otra persona: una fusión en la que uno se somete (forma pasiva) o domina (forma activa), y en la que ninguno de los dos conserva su individualidad. Fromm la contrapone al amor maduro, que une sin borrar a nadie.

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