Habilidades sociales: gestionar bien las relaciones
Hay personas que pasan desapercibidas en una fiesta y son, sin embargo, las que mejor calman una discusión entre dos amigos. Las habilidades sociales tienen poco que ver con ser el centro de la reunión y mucho con saber qué hacer en cada intercambio.
En el modelo de inteligencia emocional de Daniel Goleman (1995), las habilidades sociales son el componente que convierte la autoconciencia y la empatía en relaciones que funcionan: comunicar con claridad, resolver desacuerdos sin romper el vínculo y generar confianza. Si la empatía es entender a los demás, las habilidades sociales son saber actuar bien con ellos.
Qué son, según la psicología
La psicología clínica las estudia desde mucho antes que Goleman. En el ámbito hispanohablante, la referencia clásica es el psicólogo Vicente Caballo, cuyo manual de 1993 sirve de base a nuestro test de habilidades sociales. En su planteamiento, las habilidades sociales son conductas concretas y aprendibles con las que una persona expresa sentimientos, opiniones, deseos o derechos de forma adecuada a la situación, respetando esas mismas conductas en los demás, y resolviendo el problema del momento sin crear otros nuevos.
Esa definición tiene dos consecuencias útiles:
- Son conductas, no un rasgo. Se puede describir qué hace alguien hábil en una situación concreta, y eso se puede observar y practicar.
- Dependen del contexto. Lo adecuado en una cena familiar no es lo mismo que en una reunión de trabajo, y la habilidad consiste en parte en notar la diferencia.
Entre las conductas que suelen incluirse están iniciar y cerrar conversaciones, hacer y recibir cumplidos, decir que no, pedir cambios en la conducta de otra persona, expresar desacuerdo y afrontar críticas.
Las seis piezas de Riggio: expresar, captar y controlar
Desde la psicología social, Ronald Riggio propuso en 1986 un modelo que sigue siendo muy citado, el Inventario de Habilidades Sociales (SSI). Organiza las habilidades en tres capacidades básicas que se aplican a dos terrenos, el emocional y el social:
| Capacidad | En lo emocional | En lo social |
|---|---|---|
| Expresar | Transmitir con claridad lo que uno siente, con la voz y el gesto | Hablar con soltura e implicar a otros en una conversación |
| Captar | Leer las emociones de los demás | Entender las normas no escritas de cada situación |
| Controlar | Regular la expresión de las propias emociones | Adaptar el papel propio a la situación, con aplomo |
La tabla ayuda a ver por qué alguien puede ser muy hábil en un terreno y menos en otro. Una persona puede expresar sus emociones con mucha viveza y, en cambio, tener poco control sobre ellas en una discusión; otra puede manejar con aplomo una reunión formal y sentirse torpe al hablar de lo que siente. Riggio insistía en que lo importante es el equilibrio entre las piezas: mucha expresividad sin control, o mucho control sin sensibilidad, funciona peor que un perfil más compensado.
No es lo mismo que ser extravertido
La extraversión es un rasgo de temperamento: describe cuánto disfruta alguien de la estimulación social y cuánta energía le da. Las habilidades sociales describen lo bien que se maneja en los intercambios.
Ambas cosas se relacionan, porque quien busca más situaciones sociales tiene más ocasiones de practicar, pero son distintas. Una persona introvertida puede escuchar con mucha atención, elegir bien las palabras en un momento delicado y ser la persona a la que todos llaman cuando hay un problema. Y una persona muy extravertida puede hablar con todo el mundo y, aun así, gestionar mal un desacuerdo.
Por qué importan: relaciones, bienestar y salud
La razón de fondo por la que las habilidades sociales interesan a la psicología es su efecto sobre las relaciones, y el de las relaciones sobre todo lo demás.
- Bienestar. Chris Segrin y Melissa Taylor (2007) encontraron, en una muestra de 703 adultos de entre 18 y 87 años, que las personas con mejores habilidades sociales tenían más bienestar psicológico, y que buena parte de esa relación pasaba por algo intermedio: tenían relaciones más positivas con los demás. Las habilidades no dan bienestar por sí solas; lo dan a través de los vínculos que permiten construir.
- Salud. Un metaanálisis de Julianne Holt-Lunstad, Timothy Smith y Bradley Layton (2010), con 148 estudios y más de 300.000 participantes, concluyó que las personas con relaciones sociales más sólidas tenían un 50 % más de probabilidades de sobrevivir durante el periodo de seguimiento. Los autores compararon el tamaño de ese efecto con el de factores de riesgo bien conocidos, como el tabaco.
Estos estudios son correlacionales y miden relaciones, no habilidades directamente, así que no permiten decir que aprender a decir que no alarga la vida. Lo que sí muestran es que la calidad de los vínculos pesa mucho, y que las habilidades sociales son una de las piezas que más influyen en esa calidad. La idea, muy difundida, de que el 40 % de la felicidad depende de lo que uno hace, la tratamos con sus críticas en el artículo sobre motivación personal.
Cómo se ven en el día a día
Algunos ejemplos de lo que distingue una respuesta hábil de otra menos hábil en situaciones corrientes:
- Decir que no. “Esta semana no puedo hacerme cargo, la tengo completa; si te sirve, la próxima lo miro” frente a aceptar y llegar tarde, o frente a un “no” seco sin más.
- Expresar un desacuerdo. “Lo veo de otra manera, ¿te cuento por qué?” frente a “eso no tiene sentido”.
- Recibir una crítica. Preguntar qué se espera exactamente antes de defenderse, en lugar de justificar cada punto.
- Pedir un cambio. Describir la conducta concreta y su efecto (“cuando llegas media hora tarde, la reunión empieza sin ti”) en lugar de juzgar a la persona (“eres un desastre”).
Todas comparten una lógica: decir lo que uno piensa con claridad y respeto, sin callarse por miedo al conflicto ni imponerse. Es lo que la literatura llama comunicación asertiva, y es la base de casi todos los programas de entrenamiento.
Se pueden entrenar
Que sean conductas y no un rasgo fijo es lo que explica que el entrenamiento en habilidades sociales sea una de las técnicas más usadas en psicología desde los años setenta, tanto en contextos clínicos como educativos y laborales. Los programas suelen combinar los mismos elementos: explicar la habilidad, verla en un modelo, ensayarla en situaciones simuladas, recibir retroalimentación y practicarla en la vida real.
La retroalimentación tiene un papel especial, porque muchos hábitos sociales son puntos ciegos: aspectos de la propia forma de relacionarse que los demás ven con claridad y uno mismo no. A la escucha activa, por ejemplo, le dedicamos un artículo propio, porque es de las habilidades que más gente cree dominar y menos practica.
Si quieres ver cómo te manejas en situaciones como decir que no, expresar emociones o gestionar el desacuerdo, puedes hacer nuestro test de habilidades sociales, y para verlas dentro de tu perfil completo, el test de inteligencia emocional.
Nota de responsabilidad: este artículo tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni la intervención de un profesional de la salud mental.
Fuentes
- Caballo, V. E. (1993). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. Siglo XXI.
- Riggio, R. E. (1986). Assessment of basic social skills. Journal of Personality and Social Psychology, 51(3), 649-660. https://doi.org/10.1037/0022-3514.51.3.649
- Segrin, C., y Taylor, M. (2007). Positive interpersonal relationships mediate the association between social skills and psychological well-being. Personality and Individual Differences, 43(4), 637-646. https://doi.org/10.1016/j.paid.2007.01.017
- Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., y Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: A meta-analytic review. PLoS Medicine, 7(7), e1000316. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1000316
- Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Bantam Books.
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Preguntas frecuentes
¿Qué son las habilidades sociales en el modelo de inteligencia emocional?
La capacidad de gestionar bien las relaciones: comunicar con claridad, generar confianza, resolver conflictos y coordinar a otras personas hacia un objetivo común.
¿Las habilidades sociales dependen solo de ser extravertido?
No. Se puede ser introvertido y tener muy buenas habilidades sociales, o extravertido y gestionar mal los conflictos: son un componente entrenable, no solo un rasgo de personalidad.
¿Cómo se relacionan las habilidades sociales con la empatía?
La empatía aporta la comprensión de lo que siente el otro; las habilidades sociales son la capacidad de actuar sobre esa comprensión de forma eficaz.
¿Qué ejemplos de habilidades sociales hay?
Entre las más estudiadas están iniciar y cerrar conversaciones, hacer y recibir cumplidos, decir que no, pedir a alguien que cambie una conducta, expresar desacuerdo y afrontar críticas. El modelo de Ronald Riggio (1986) las agrupa en tres capacidades, expresar, captar y controlar, aplicadas tanto a las emociones como a las situaciones sociales.
¿Por qué son importantes las habilidades sociales?
Sobre todo por su efecto en las relaciones. En un estudio con 703 adultos, Segrin y Taylor (2007) encontraron que las personas con más habilidades sociales tenían más bienestar psicológico y que esa relación pasaba por tener relaciones más positivas con los demás. A su vez, la calidad de los vínculos se asocia con la salud: un metaanálisis de 148 estudios (Holt-Lunstad y colaboradores, 2010) la vinculó con una mayor supervivencia.