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Qué mide el test de Wartegg: los 8 campos, con la evidencia real

Por Elena Personaramic5 min de lectura
Ilustración minimalista de dos recuadros, uno con un punto y otro con una curva

Ocho recuadros.

Cada uno con algo ya dibujado dentro: un punto, una línea, una curva.

Tu tarea: completar el dibujo.

Así funciona uno de los tests más usados en selección de personal en varios países de habla hispana.

Quién fue Wartegg y qué hizo distinto

Ehrig Wartegg, psicólogo alemán.

1926: primera versión de su técnica.

1939: publica la versión definitiva de 8 campos.

Su idea diferencial: ni una hoja en blanco, ni una pregunta directa.

Un estímulo a medio camino. Ambiguo, pero no vacío.

La hipótesis: eso reduciría la censura consciente, dejando ver asociaciones más espontáneas.

Los 8 campos, uno por uno

Cada campo se diseñó para evocar una zona distinta:

  • Campo 1. Un punto central → el yo, el punto de partida.
  • Campo 2. Una línea ondulada → el mundo afectivo.
  • Campo 3. Tres líneas ascendentes → las metas propias.
  • Campo 4. Un pequeño cuadrado → el control y la norma.
  • Campo 5. Dos líneas opuestas → cómo afrontas el conflicto.
  • Campo 6. Dos líneas rectas sin conectar → la racionalidad.
  • Campo 7. Un semicírculo punteado → la sensibilidad emocional.
  • Campo 8. Un gran arco → el vínculo con el entorno.

Ocho estímulos. Ocho hipótesis distintas sobre qué revelarían.

El problema de fondo: dos cosas distintas, confundidas a menudo

Aquí hay una distinción que vale la pena hacer explícita.

Fiabilidad: si dos evaluadores puntúan el mismo dibujo de forma parecida.

Validez: si esa puntuación predice algo real sobre la persona.

Son cosas distintas. Un test puede tener una fiabilidad alta y una validez baja al mismo tiempo.

La meta-análisis de 2012: todos los estudios, juntos

Jarna Soilevuo Grønnerød y Cato Grønnerød.

Reunieron todos los estudios disponibles sobre el Wartegg.

Publicado en Psychological Assessment, una revista de referencia en evaluación psicológica.

Sus dos cifras centrales:

  • Fiabilidad entre evaluadores: 0,74 de media. Razonablemente alta.
  • Validez, en los estudios con hipótesis claras: 0,33. Mucho más modesta.

Una lectura honesta: el test se puntúa de forma consistente. Lo que dice esa puntuación sobre la persona real es harina de otro costal.

La conclusión más incómoda del estudio

Los propios autores señalan algo revelador.

Pese a esas cifras razonables, la investigación sobre el Wartegg no ha logrado construir conocimiento acumulado.

¿Por qué?

Las tradiciones de investigación quedaron aisladas por país e idioma durante décadas.

Alemania, Italia, Latinoamérica: líneas de estudio que apenas dialogaron entre sí.

El resultado: décadas de uso clínico, sin una base de evidencia unificada detrás.

El estudio de 2007: comparando el Wartegg con otros instrumentos

Souza, Primi y Miguel, 2007.

Compararon el Wartegg con dos instrumentos más: el 16PF y el BPR-5.

Y con algo muy concreto: el desempeño laboral real de 121 personas.

El resultado: pocas correlaciones significativas.

Algunas coincidían con lo que predice la interpretación clásica.

Otras iban en la dirección contraria.

Un patrón que ya has visto en otros artículos de esta web: cuando se pone a prueba con datos, la interpretación simbólica clásica rara vez sale indemne.

Por qué se sigue usando en selección de personal

Una pregunta legítima: si la validez es tan modesta, ¿por qué sigue siendo tan popular en procesos de selección?

Parte de la respuesta está en la propia fiabilidad.

Un test que se puntúa de forma consistente parece objetivo, aunque esa consistencia no garantice que prediga nada real.

Es fácil confundir “se puntúa igual siempre” con “mide algo verdadero”.

Lo que significa el 0,33 en la práctica

Vale la pena traducir esa cifra a algo más concreto.

Un efecto de 0,33 no es cero. Tampoco es una relación fuerte.

En términos de varianza explicada, ronda el 11%.

Es decir: sabiendo el resultado del Wartegg de alguien, podrías explicar, aproximadamente, una décima parte de lo que varía en el rasgo que se supone que mide.

El otro 89% depende de todo lo demás.

Suficiente para justificar cierta curiosidad. Insuficiente para tomar decisiones importantes basándose solo en él, como contratar o descartar a alguien para un puesto.

Qué hacer con un resultado como este

Ni descartar el test por completo, ni tratarlo como un oráculo.

La postura más honesta, la misma que sostiene el resto de esta web: usarlo como lo que es.

Un ejercicio curioso sobre cómo completas estímulos ambiguos hoy, en este momento concreto.

No una fotografía fija de quién eres.

Por qué precisamente estos 8 estímulos

Wartegg no eligió las formas al azar.

Cada una combina dos ingredientes: una cualidad geométrica (recta o curva, cerrada o abierta) y una posición dentro del recuadro.

Las líneas rectas (campos 3, 4, 5 y 6) tienden a producir contenidos más estructurados: objetos, construcciones, formas reconocibles.

Las curvas (campos 2, 7 y 8) tienden a producir contenidos más orgánicos: seres vivos, paisajes, formas fluidas.

El campo 1, el punto, es la excepción: ni recto ni curvo, el estímulo más mínimo posible.

Esta lógica de diseño (recta = artificial, curva = orgánico) es, en sí misma, una hipótesis de Wartegg más, no un hecho verificado aparte del resto del sistema.

Cómo funciona nuestro test

Aquí hacemos algo distinto a otros tests de dibujo de esta web, y queremos que quede claro por qué.

Presentamos los 8 campos, con su estímulo real ya trazado en cada uno.

Pero no interpretamos lo que dibujas encima.

¿Por qué? Porque hacerlo bien exige reconocer contenido (un barco, una cara, un paisaje) y valorar su calidad de forma. Eso requiere el juicio entrenado de un profesional viendo el dibujo real.

Fingir que un algoritmo simple puede hacer eso sería, precisamente, el tipo de sobreclaim que este sitio evita en cada uno de sus tests.

En su lugar, el informe te muestra qué evalúa cada campo según el método original, junto con las dos cifras reales de la meta-análisis de 2012, para que decidas tú mismo qué peso darle.

Si te interesa este mismo contraste (qué decía el método clásico frente a qué dice hoy la evidencia) aplicado a otro test de dibujo, el test del árbol de Koch sigue exactamente el mismo formato.

Si quieres completar los 8 estímulos, puedes hacer el test de Wartegg.

Fuentes

  • Grønnerød, J. S., y Grønnerød, C. (2012). The Wartegg Zeichen Test: A literature overview and a meta-analysis of reliability and validity. Psychological Assessment, 24(2), 476-489.
  • Souza, C. V. R., Primi, R., y Miguel, F. K. (2007). Validade do Teste Wartegg: correlação com 16PF, BPR-5 e desempenho profissional. Avaliação Psicológica, 6, 39-49.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Ehrig Wartegg?

Un psicólogo alemán que creó su técnica en 1926 y la publicó en la forma que se conoce hoy, con 8 campos de estímulo, en 1939. Se conoce como Wartegg Zeichentest (WZT) o test de los 8 campos.

¿Es fiable el test de Wartegg?

Depende de qué se entienda por fiable. Una meta-análisis de 2012 que reunió todos los estudios disponibles encontró que distintos evaluadores puntúan el mismo dibujo de forma razonablemente parecida (fiabilidad de 0,74 de media), pero que la capacidad del test para predecir rasgos reales de personalidad es mucho más modesta (0,33 en los estudios mejor diseñados).

¿Se usa este test en procesos de selección laboral?

Sí, es uno de sus usos más frecuentes en varios países, especialmente en Latinoamérica. Un estudio de 2007 que lo comparó con otros instrumentos y con el desempeño laboral real encontró pocas correlaciones significativas.

¿Por qué nuestro test online no interpreta lo que dibujaste?

Porque la interpretación real del Wartegg exige reconocer qué dibujaste sobre cada estímulo (un objeto, una escena, algo abstracto), un juicio experto entrenado que no se puede automatizar de forma honesta. En vez de inventar una interpretación, mostramos qué evalúa cada campo según el método original.

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