Qué mide el test de Wartegg: los 8 campos, con la evidencia real
Ocho recuadros, cada uno con algo ya dibujado dentro: un punto, una línea ondulada, una curva. La tarea consiste en completar los dibujos. Así funciona uno de los tests proyectivos más usados en selección de personal en varios países de habla hispana y portuguesa.
Quién fue Wartegg y qué hizo distinto
Ehrig Wartegg, psicólogo alemán, desarrolló su técnica a partir de 1926 y publicó la versión de 8 campos en 1939, en Gestaltung und Charakter. Su idea diferencial fue no dar ni una hoja en blanco ni una pregunta directa, sino un estímulo a medio camino: ambiguo, pero no vacío. La hipótesis era que ese punto de partida reduciría la censura consciente y dejaría ver asociaciones más espontáneas.
El test llegó al mundo anglosajón sobre todo a través de G. Marian Kinget, que en 1952 publicó The Drawing-Completion Test y propuso leer los dibujos a partir de cuatro funciones básicas: emoción, imaginación, intelecto y actividad. Después llegaron otros sistemas de codificación, como el de Biedma y D’Afonso (1973), que amplió los estímulos de 8 a 16 recuadros, el de Freitas (1993), basado en Kinget, o el de Crisi (2007), inspirado en la codificación del Rorschach.
Esa variedad importa: cuando alguien dice “el Wartegg indica tal cosa”, conviene preguntar con qué sistema se ha puntuado.
Los 8 estímulos y lo que se les atribuye
Cada campo combina una forma con una posición dentro del recuadro, y las lecturas clásicas asignan a cada uno una zona de la personalidad:
- Campo 1, un punto: el yo, el punto de partida.
- Campo 2, una pequeña línea ondulada: el mundo afectivo.
- Campo 3, tres líneas ascendentes: las metas propias.
- Campo 4, un pequeño cuadrado negro: la relación con el control y la norma.
- Campo 5, dos líneas rectas opuestas: cómo se afronta el conflicto.
- Campo 6, dos líneas rectas sin unir: la racionalidad.
- Campo 7, un pequeño semicírculo punteado: la sensibilidad emocional.
- Campo 8, un gran semicírculo: el vínculo con el entorno.
En el diseño también pesa la geometría. Los estímulos rectos (campos 3, 4, 5 y 6) tienden a sugerir contenidos estructurados, como objetos o construcciones, y los curvos (campos 2, 7 y 8), contenidos orgánicos, como seres vivos o paisajes. El campo 1, un simple punto, es el estímulo más mínimo de los ocho.
Que cada forma “evoque” una zona concreta de la personalidad es una hipótesis del propio sistema, no un hallazgo independiente. Lo que sí está bien documentado es que las formas condicionan el tipo de dibujo que se hace, algo que cualquiera comprueba al completar los ocho.
Fiabilidad y validez, dos preguntas distintas
Antes de mirar los datos conviene separar dos ideas que a menudo se confunden. La fiabilidad entre evaluadores indica si dos personas puntúan el mismo dibujo de forma parecida. La validez indica si esa puntuación se relaciona con algo real de quien dibuja. Un test puede tener la primera sin la segunda: puntuar siempre igual algo que no significa nada.
Un metaanálisis de 2012: todos los estudios, juntos
Jarna Soilevuo Grønnerød y Cato Grønnerød reunieron todos los estudios disponibles sobre el Wartegg y los analizaron en conjunto en Psychological Assessment. Sus dos cifras centrales:
- Fiabilidad entre evaluadores de 0,74 de media.
- Validez de 0,33 en los estudios con hipótesis claras, expresada como correlación media.
Los propios autores califican ambas cifras de altas. Una correlación de 0,33 es un efecto moderado en evaluación psicológica. Elevada al cuadrado equivale a algo más del 10 % de varianza compartida. No convierte el test en un diagnóstico, pero tampoco es cero.
La conclusión que más destacan es otra. Pese a esos resultados, la investigación sobre el Wartegg no ha logrado construir un conocimiento acumulado, porque sus tradiciones de estudio vivieron aisladas por país e idioma: líneas de trabajo en Alemania, Italia o Latinoamérica que apenas dialogaron entre sí y que, en algunos casos, desaparecieron con sus autores.
Ese aislamiento explica en parte por qué el metaanálisis promedia estudios hechos con sistemas de puntuación distintos. La cifra global dice que algo se sostiene; no dice qué sistema concreto, ni qué lectura de cada campo, es la que funciona.
El Wartegg en selección de personal
En Brasil, uno de los países donde más se ha usado, el Consejo Federal de Psicología emitió en 2005 un dictamen desfavorable sobre el test, como recuerdan Pessotto y Primi (2018). Desde entonces, ese mismo grupo de investigación ha publicado estudios que comparan sistemas de codificación del Wartegg con el Rorschach para buscar nuevas evidencias de validez.
Esa trayectoria resume bien la situación del test en selección: se sigue usando, la evidencia es dispersa y depende mucho del sistema con que se puntúe. Una parte de su popularidad se explica por la propia fiabilidad. Un test que se puntúa de forma consistente parece objetivo, y es fácil confundir “se puntúa igual siempre” con “mide algo verdadero”. En la redacción lo leemos así: como mucho, un complemento dentro de una batería de pruebas, nunca un criterio único para contratar o descartar a alguien.
Cómo funciona nuestro test
Nuestro test de Wartegg presenta los 8 campos con su estímulo real ya trazado, pero no interpreta lo que dibujas encima. Hacerlo bien exige reconocer contenido, como un barco, una cara o un paisaje, y valorar su calidad formal con uno de los sistemas de codificación publicados. Eso requiere el juicio entrenado de un profesional ante el dibujo real, y fingir que un algoritmo sencillo puede sustituirlo sería prometer más de lo que el test puede dar.
En su lugar, el informe muestra qué evalúa cada campo según el método original, junto con las dos cifras del metaanálisis de 2012, para que cada cual decida qué peso darle. Es un ejercicio sobre cómo completas estímulos ambiguos en un momento concreto, no una fotografía fija de quién eres.
El mismo contraste entre lo que decía el método clásico y lo que dice hoy la evidencia aparece, aplicado a otro dibujo, en el test del árbol de Koch.
Fuentes
- Wartegg, E. (1939). Gestaltung und Charakter. J. A. Barth.
- Kinget, G. M. (1952). The Drawing-Completion Test: A Projective Technique for the Investigation of Personality. Grune & Stratton.
- Grønnerød, J. S., y Grønnerød, C. (2012). The Wartegg Zeichen Test: A literature overview and a meta-analysis of reliability and validity. Psychological Assessment, 24(2), 476-489. https://doi.org/10.1037/a0026100
- Pessotto, F., y Primi, R. (2018). A study of coding systems for the Wartegg Test and their relations with the Rorschach (R-PAS). Temas em Psicologia, 26(4), 1861-1873. https://doi.org/10.9788/TP2018.4-06En
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Preguntas frecuentes
¿Quién fue Ehrig Wartegg?
Un psicólogo alemán que creó su técnica en 1926 y la publicó en la forma que se conoce hoy, con 8 campos de estímulo, en 1939. Se conoce como Wartegg Zeichentest (WZT) o test de los 8 campos.
¿Es fiable el test de Wartegg?
Depende de qué se entienda por fiable. Un metaanálisis de 2012 que reunió todos los estudios disponibles encontró que distintos evaluadores puntúan el mismo dibujo de forma bastante parecida (0,74 de media) y una validez de 0,33 en los estudios con hipótesis claras, un efecto moderado. Los autores advierten, sin embargo, de que la investigación está fragmentada por países y sistemas de puntuación y no ha generado conocimiento acumulado.
¿Se usa este test en procesos de selección laboral?
Sí, es uno de sus usos más frecuentes en varios países, especialmente en Latinoamérica. En Brasil, el Consejo Federal de Psicología emitió en 2005 un dictamen desfavorable sobre el test, y la evidencia disponible depende mucho del sistema de puntuación empleado, así que no debería usarse como criterio único para una contratación.
¿Por qué nuestro test online no interpreta lo que dibujaste?
Porque la interpretación real del Wartegg exige reconocer qué dibujaste sobre cada estímulo (un objeto, una escena, algo abstracto), un juicio experto entrenado que no se puede automatizar de forma honesta. En vez de inventar una interpretación, mostramos qué evalúa cada campo según el método original.