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Relaciones y vida social

La mujer que se apagaba como un motor sin combustible cuando su marido viajaba

Por la redacción de Personaramic5 min de lectura
Ilustración minimalista de un engranaje geométrico detenido junto a otro en movimiento

Una paciente de Walter Riso dejaba de comer, de vestirse y hasta de levantarse de la cama cada vez que su marido se iba de viaje. No por tristeza ni añoranza, según ella misma explicaba, sino por algo más parecido a quedarse sin energía.

En ¿Amar o depender? (1999), el psicólogo Walter Riso describe un fenómeno que distingue con cuidado de la simple nostalgia o la tristeza por una ausencia: la pérdida de autoeficacia: la confianza en la propia capacidad para funcionar sin ayuda externa.

Un caso descrito casi como una avería mecánica

Riso cuenta el caso de una mujer que, literalmente, “se desconecta” cuando su marido está de viaje. Su metabolismo, en palabras del propio autor, “entra en receso”.

Hay días en los que ni siquiera se levanta de la cama. No sale, no ve la televisión, no visita a su madre, no recibe a nadie y descuida por completo su alimentación y su aspecto.

Riso lo interpreta no como nostalgia por la distancia, sino como ausencia de energía, igual que un coche sin gasolina. También descarta que se trate de una depresión, aunque conviene leer ese juicio con prudencia: no levantarse, descuidar la comida y retirarse de todo son también síntomas depresivos, y solo una evaluación profesional permite distinguir un caso del otro.

Cuando la propia paciente intentaba explicarlo, decía algo parecido a esto: sin su marido presente, las cosas que hacía dejaban de tener sentido; podía resolver un problema, pero prefería esperar a que él llamara o se ocupara al llegar.

Por qué esto no es simplemente “quererlo mucho”

Riso separa con cuidado dos cosas que suelen confundirse: echar de menos a alguien y perder la capacidad de funcionar sin esa persona.

Lo primero es una experiencia emocional común en cualquier vínculo cercano. Lo segundo es, según su planteamiento, un síntoma de que buena parte de la autoeficacia personal se ha transferido, con el tiempo, a la otra persona.

El mecanismo que describe funciona como un círculo que se retroalimenta:

  • Cuanto más se delega en la pareja la resolución de la vida diaria, menos confianza queda en la propia capacidad para resolverla.
  • Esa menor confianza empuja a delegar todavía más, hasta que hacerse cargo de casi nada parece posible sin supervisión.
  • Tareas sencillas (llevar el coche al taller, llamar a un electricista, reservar un billete) empiezan a sentirse como obstáculos serios, no por su dificultad real, sino por la falta de práctica en resolverlas sin ayuda.

Sócrates en el mercado, dos mil cuatrocientos años antes

Para plantear una alternativa a este esquema, Riso recurre a una anécdota mucho más antigua que la propia psicología clínica.

Según recoge Diógenes Laercio en su obra Vidas de los filósofos, Sócrates solía mirar la multitud de mercancías expuestas en el mercado y se decía a sí mismo una frase que Riso rescata como ejemplo de libertad personal:

“¡Cuántas cosas no necesito!”

Sócrates, según Diógenes Laercio

La idea que Riso extrae de esa anécdota es clara: cuantas menos necesidades imprescindibles tenga una persona (materiales o afectivas), más libre es, no porque deje de disfrutar de lo que tiene, sino porque nada de lo que tiene se convierte en una condición para poder vivir con normalidad.

La autonomía no es lo contrario del amor

Riso es cuidadoso en un punto que conviene subrayar: la autonomía, tal como la plantea, no consiste en dejar de necesitar afecto ni en aislarse de la pareja. Consiste en algo más concreto:

  • Poder resolver la vida cotidiana (trabajo, gestiones, decisiones pequeñas) sin depender de que la otra persona esté disponible para ello.
  • Mantener intereses, actividades y vínculos propios que no dependan por completo de la presencia del otro.
  • Ser capaz de estar a solas sin que eso implique dejar de funcionar, algo parecido a lo que Erich Fromm describe, desde otra tradición teórica, en su idea de que aprender a estar a solas es una condición para amar bien.

Ninguna de estas tres cosas, señala Riso, entra en conflicto con amar profundamente a alguien. Lo que sí entra en conflicto con el amor, según su planteamiento, es depender tanto de la presencia del otro que la propia vida, literalmente, se detenga en su ausencia. Entre “necesitar mucho a alguien” y “no poder funcionar sin esa persona” hay, según muestra este caso, una diferencia de fondo.

Lo que Riso propone y lo que dice la investigación sobre autoeficacia

Lo que Riso propone es que la autoeficacia no se recupera con una decisión puntual, sino con la acumulación de pequeñas pruebas de que uno mismo puede resolver las cosas: hacerse cargo de gestiones que antes se delegaban por completo, sostener una actividad o una amistad propia, y tolerar el malestar inicial de una ausencia sin llenarlo de inmediato con una llamada.

La idea coincide con la teoría de la que procede el concepto. Albert Bandura (1977) describió cuatro fuentes de las expectativas de autoeficacia: los logros de ejecución (haber hecho algo uno mismo), la experiencia vicaria (ver a otros hacerlo), la persuasión verbal y el estado fisiológico. De las cuatro, señaló que los logros propios son la más poderosa, porque se basan en la experiencia directa de dominio.

Leído desde ahí, el caso de la paciente describe el proceso inverso: cada gestión delegada es un logro de ejecución que no ocurre, y la creencia de fondo (“no soy capaz de hacerme cargo de mí misma”) se queda sin pruebas en contra. Nada de esto resuelve el problema de golpe, y en casos así el acompañamiento de un profesional marca la diferencia.

Fuentes

  • Riso, W. (1999). ¿Amar o depender?. Norma.
  • Diógenes Laercio. Vidas de los filósofos ilustres, II, 25.
  • Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191-215. https://doi.org/10.1037/0033-295X.84.2.191

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Preguntas frecuentes

¿Es habitual que la dependencia afectiva afecte al funcionamiento diario de una persona, tal como describe este caso?

Walter Riso lo presenta como un caso ilustrativo de su práctica clínica, no como la norma general de toda dependencia afectiva, que según su planteamiento tiene grados e intensidades muy variables.

¿La anécdota de Sócrates es históricamente exacta?

Procede de Vidas de los filósofos, de Diógenes Laercio, escrita varios siglos después de la vida de Sócrates. Como con buena parte de las anécdotas antiguas sobre filósofos griegos, su literalidad histórica no puede confirmarse, aunque es una de las más citadas para ilustrar su forma de entender la libertad personal.

¿Riso relaciona esto con no necesitar a nadie en absoluto?

No. Distingue explícitamente entre la autonomía, que describe como la capacidad de resolver la propia vida sin depender de otra persona para funcionar, y el aislamiento o la incapacidad de vincularse afectivamente.

¿Qué es la 'autoeficacia' en este contexto?

La confianza de una persona en su propia capacidad para resolver los problemas cotidianos de su vida. El concepto lo formuló Albert Bandura en 1977; Riso lo vincula con el grado de dependencia afectiva que alguien puede llegar a desarrollar.

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